Don Bravata

He visto ladrar a Trump en la ONU y me acordé de mis hijos ‘buenos y malos’. Cuando hacían algo que me agradaba le decía a la madre ‘mira lo que ha hecho MI hijo’, si era al revés y tenían mal comportamiento me faltaba tiempo para soltar ‘mira lo que ha hecho TU hijo’. Una broma, imagino que muchas parejas han actuado de similar manera.

Trump tiene toda la pinta de haber sido un tipo caprichoso, consentido y malcriado desde la más tierna infancia, si alguna vez tuvo algo tierno. Un roba juguetes, que además los pisotea y rompe. Educado para ser un tirano, un dictador. Para tener siempre la razón aunque nunca la tenga. Llega un momento en que no hace falta tenerla. Bien es cierto que todo niño en esa etapa suele ser un proyecto de dictador o un dictador a escala hasta que la autoridad ‘casera’ va imponiendo sus leyes y lo moldea, si son son estas comme il faut.

Antes de llegar a la política tuvo Trump una decena de fracasos en sus negocios. Alguno de ellos violando hasta 50 veces el código de salud de su país. Conviene curtirse en todos los ámbitos para ser el más pillo, el más matón. Esto –el fracaso– es estupendo según los expertos. Muy bueno por lo que se aprende de él, mucho más que del éxito. Eso dicen en Gurulandia. Pero de un sujeto ególatra con empatía cero absoluto como este poco se puede esperar. O mucho, si manifiesta fijación con el botón nuclear. Es un bravatas. Una vez en la presidencia este perfil de individuo se carga a cualquier asesor que le afee el discurso, o lo quiera poner guapo con un toque de cordura. Toda la gente a su servicio forman un corta fuegos útil. Impiden que el pirómano oficial se queme. Debe ser el poder.

La ONU es el dron de Estados Unidos. Lo maneja de aquí para allá a su antojo con fines diferentes. Cuando las resoluciones de esa institución son contrarias a los intereses yanquis estos pasan olímpicamente, con desprecio y falta de respeto. No se sienten vinculados. Pero cuando otros países hacen lo mismo que ellos, o sea, bombas, armas de destrucción masiva, matan o, sencillamente, ningunean al amo se convierten en un peligro para la democracia, por muy inócuos que sean, o muy populistas. Entonces si interesa poner a la ONU a favor a dictar resoluciones parecidas a las que incumplen los capos del mal. La política también es caprichosa y consentida.

Estos fulanos de corte Trump, variante light de führer (light de momento), son tan previsibles como la locura. Cuando suben a un estrado es para hacer una ‘demo’ belicosa con todo el arsenal dialéctico, que raya en el escupitajo y la salpicadura. No se espera otra cosa de ellos. Como no le opangan los contrapesos juiciosos necesarios entraremos en el laissez faire. Hay caprichos que ya no se pueden tolerar en este siglo, por lo menos los que somos carne de cañón. No necesitamos ser una masa con un lider al frente al que se identifica y destruye. Necesitamos ser millones de lideres tomando nuestras decisiones.

Si quieres

Si quieres digo que eres única, que no hay otra como tú, que eres la más bella, jamás vi otra mujer igual. Te digo todo de bueno, si lo deseas escuchar. Es declaración frecuente, hecha por amante vulgar. Se lo dijo a la anterior, se lo dirá a la siguiente. Ni la única ni la primera, ni la última serás. Serás, en poco tiempo, cari, churri, mi cielo. Un amor innatural, única…mente clonado, como todos los demás. Mientras, otea el horizonte, buscando otra presa ideal. Pronto olvidará tu nombre, tesoro, no es nada personal.

O puedo decirte la verdad. Que eres mujer corriente, como el aire que respiro, como el agua de la fuente, como el sol que me calienta, como la luna en mis noches, que muere, sin hacer reproches, en brazos de un nuevo día. Pero eres esa corriente, que me lleva, que me trae, que me arrastra con su fuerza, o que irradia su luz, iluminando mi mente. También puedo decir, me gusta tu arquitectura, la vidriera de tus ojos, el destello de tu mirada, bajo esa visera hecha con tus pestañas. Me gusta el balcón de tu sonrisa, los pasamanos de tus piernas y tus brazos, cómo cruje tu edificio, al cruzar bajo los arcos de tu boca, de tu vientre. Me gustas, exploradora, recorriendo mi superficie, trazando un mapa, con besos y caricias, metiendo coordenadas en el centro de mi GPS. Para que sea difícil perderte.

Todo eso te diría, con alguna tontería.

Depende

Julio 2014. El Parlamento catalán rechaza el derecho a la autodeterminación del pueblo Palestino, Saharaui y Kurdo. Convèrgencia i Unió (CiU) votó en contra. PP y Ciudadanos también pero esto no es ninguna novedad, ya estaban contra el mismo derecho para Catalunya. Concretando, C’s sólo votó a favor del referéndum en el Sáhara. ERC, la CUP y ICV-EUiA votaron a favor y PSC lo mismo pero no la autodeterminación del pueblo Kurdo.

Si pudiéramos despejar la incongruencia de esta ecuación, como si tratara de X o Y, no haría falta tener el bachiller elemental ni título de la HOCUC (Hacer la O Con Un Canuto). La incongruencia es CiU. Estos llevaban años dando la murga con el derecho a la autodeterminación de Cataluña y tuvieron el cuajo de negársela a los demás. El derecho de las naciones, referendums, soberanía, la libertad de los pueblos para elegir y demás autodeterminaciones solo tienen encaje en Cataluña, a su juicio.

Quizás la hoja de ruta necesaria para encarar el objetivo soberanista la hayan confeccionado viendo el verdadero sufrimiento de aquellos pueblos a los que no le ha importado dejar en el olvido con su votación. A ver, no es que fuera determinante ni vinculante. Determinante es la doble vara de medir sentimientos nacionalistas que manejaba CiU. Quizás esos países no tengan RH de libertad en la sangre o sus ‘esteladas’ sean más feas. A CiU siempre le importó un carajo lo que haga Israel con Palestina o lo que quede de ella tras tanta ocupación, saqueo, bombardeo, humillación, trato vejatorio. Aniquilación. Mejor dicho, no es que no le importara, apoyaba abiertamente a Israel en su derecho a defenderse. A Goliat; el mito de David sucumbe ante el poderío militar de vecino opresor que no admite parábola alguna. Es como si en mi derecho a defenderme de un renacuajo que me pega una patada en la canilla para llamar mi atención sobre su hambre de comida, paz y armonía le diera a mi vez una paliza, invadiera su casa, la expropiara, matara a sus padres, violara a sus seres queridos y me cagara en los juguetes que le pudieran quedar para combatir su dolor y soledad, recibiendo, además, el beneplácito de mis vecinos por mi comportamiento ante la insolencia del mocoso.

Artur Mas, ese tipo venido a Menos hasta que vuelva a pescar en la oportunidad que propician los necios, peregrinó por medio mundo buscando apoyo para su plan soberanista. Pero se lo negó a los que están padeciendo horrores como los que padeció España en 1936. CiU se divorció de su socio –UDC– que no estaba de acuerdo con el planteamiento soberanista y de la otra parte contratante nace el Partido Demócrata Europeo Catalán. PDeCAT son sus siglas, como si la ‘e’ de europeo la dijeran con la boca pequeña por lo que pueda venir. Lo demás en Mayúsculas, incluido Demócrata que vota en contra de otras legítimas aspiraciones a autodeterminación. Este partido gana las elecciones de enero 2016 pero a Mas, candidato a presidente de la Generalitat, lo veta la CUP (lo funde). Había roto la cloaca de corrupción de CiU y la mierda salía por todos los lados, incluida la mierda del 3%. No hubiera sido de recibo que un supuesto corrupto presidiese la nueva República catalana. Los nuevos lo pueden hacer mejor, superando a sus antecesores.

Lo único

Según una ex amiga, los hombres –jichos, decía– solo sabemos hablar de sexo. De follar, para ser más exactos. Le gustaba acercarse a un corro masculino en una reunión de conocidos y soltar, ¿qué, ya estáis hablando de lo único? Debo reconocer que a veces acertaba. Digo en mi descargo que, además de sexo (y futbol), abordábamos otros asuntos, no somos tan exclusivistas. No era difícil dar en el clavo. Cuestión de observación. Admiro esa capacidad de captar conversaciones cruzadas en cualquier espacio que tiene la mujer. Las filtra en un periquete y sigue la más interesante sin relajar el oído por si cambian las tornas y hay que arrimarse a otra de mayor enjundia. Si le preguntas te pasa un informe detallado del perfil de los grupos observados, incluyendo quien es quien, “el tipo de ahí está separado, la mujer de la derecha es su pareja y esa otra es la hija de él”. Por otro lado, el lenguaje corporal, sumado al tono jocoso, delata o ayuda a intuir cuándo se ha llegado al apartado ‘único’ en el ‘orden del día’’.

Debo decir, sin embargo, que cuando a mi ex amiga le apetecía follar salía a dar un garbeo o pillaba la agenda, según la urgencia. Solucionaba ipso facto. No era sexo lo que buscaba, sino un abrazo, contacto humano, arguía. El abrazo se complicaba y el pobre jicho que solo piensa en lo único acababa entre paréntesis o en medio de una sonrisa vertical, que es lo mismo según se mire. ¡Qué ventajas hallaba ella en seres tan simples! Yo no lo tenía tan fácil, por más contacto que necesitara pasaba más ‘hambre’ que el perro de un ciego. Esto de la comida era justamente mi argumento para defender lo único, si un jicho no come, todos los días pedirá comida, no vale lo de qué pesado estás, siempre pensando en lo mismo. Normal, una vez saciado cambiará el discurso. Ya podía el menda gastar pasta en cubatas o en teléfono para quedar. Y quedaba. Como estaba. Mucho discutí por ese doble rasero. Obviamente hay matices que seguro se me escapan, no soy experto ‘hormonólogo’. La mujer siempre gana o empata, decía un amigo (creo que se refería a la esposa, en este caso)

Con la crisis del 2008, la hiper mega estafa –una oportunidad, traducido al idioma del ‘coach’– lo único se complicó, hubo bares que colgaron el cartel de “prohibido preguntar por la cosa” porque, en efecto, era lo único de lo que se hablaba. A cualquier local que uno fuera preguntaba ¿cómo va la cosa?, para contrastar lo mal que iba. Desde 2010, lo único pasó a ser ‘el tema catalán’. No tengo nada que añadir a las toneladas de información, me pega que ya no hay palabras ni discurso que lo arregle. Ni voluntad. No quiero enemigos, ni más amigos, no tendría tiempo para atender a estos ni ganas de enfrentarme a los otros. Todo está dicho, lo bueno, lo malo y lo peor, aunque un disparate nunca se llena.

El 1-O parece uno-cero pero es 1 de octubre. Este partido no se gana ni se empata, lo pierden ambos equipos. No valen ni los árbitros, son los peores. No hay fair play ni ganas de practicarlo. Nada está atado y bien atado, aunque sea una frase de la España de blanco y negro. Unos quieren lo único: Unidad. Otros la separación, quieren sus corruptos (que nada tienen que envidiar a los nacionales), quieren sus propios recortes, sus pobres, quieren los mismos embaucadores que hablan otro idioma, quieren lo mismo pero con otra bandera solo que no lo saben o prefieren ser ciegos. Es un orgullo irracional, pero están en su derecho. No sé quien es más jicho. Estamos en manos de consumados ególatras ‘primero yo, después yo, y, si sobra algo, para mi’. Un bando es experto en ríos revueltos, en charcas, diría que en ciénagas. Cuando alguien se mueve bien en la mierda tiende a enmierdarlo todo, ahí pesca mejor que nadie y vende muy bien el pescado. La mierda nos confunde, como la noche a Dinio. Si hablan de diálogo es una falacia porque se acaba en cuanto escuchan algo que no les gusta, si dicen que están dispuestos a negociar quieren todo, cero concesiones. Son unos provocadores, nada que no compense solucionar se soluciona en aras al rédito electoral. El asunto soberanista parte de la provocación de 2010, cuando el Tribunal Constitucional castró el Estatut de autonomía a instancias del PP. No hay choque de trenes, como se comenta, hay choque de egos. En un ego grande cabemos más gente que en un tren, por desgracia. Si se produjese un muerto o herido en Cataluña ya tengo mis culpables, no hacen falta furgonetas yihadistas para crear el caos, solo unos políticos de pacotilla.

Retos

Primero fue el Ice Bucket Challenge. Nació por una causa justa, recaudar fondos para el ELA. Gente famosa de todo el mundo y diversos ámbitos empezó. La cosa consistía en arrojarse un cubo de agua helada encima. Luego se popularizó y se completó con la participación de segundos que podían vaciar el cubo en las cabezas voluntarias. Esta variante suele ser más peligrosa porque no se puede saber con certeza si el ‘segundo’ es un colaborador necesario, un tipo guay, o un enemigo anónimo que ya hace tiempo que te la tiene jurada. Se la suda el ELA, el SIDA, el CANCER, la filatelia o los cálculos cerebrales, que debe ser lo que padecen muchos de estos sujetos viralizables, carne de redes sociales y asociales. Lo hace porque, sin tú saberlo, le caes como una patada en las gónadas desde la noche de los tiempos. Yo mismo me prestaría a echarle encima una piscina repleta de puntas de iceberg al jefe de nuestros mangantes nacionales que insta a sus acólitos a ser fuerte, como a Luis. Y se lo tiro más que nada porque nunca se moja (ni nunca dice la verdad).

Modalidades: las que la estupidez humana pueda contemplar, que son ilimitadas. Por encima, por detrás, por delante, con la pala de una retro, una manguera, con ganas, sin ganas, a traición. Y claro, tanto ingenio suele acarrear a veces nefastas consecuencias. No hay más que darse un garbeo por youtube para ver cosas ‘simpáticas’ que poca gracia le habrán hecho a sus protagonistas. A modo de ejemplo, un chico que la palma tras tirase a un pantano helado. O el de los bomberos que sufrieron una descarga eléctrica que les provocó graves quemaduras. La grúa elevadora de su camión tocó un tendido de cables de alta tensión cuando se disponían a verter agua sobre un grupo de estudiantes universitarios, en EEUU, claro, que allí todo es a lo grande (lo siento por los heridos).

Tras el éxito alcanzado y ‘enfriado’ el tema, ya está aquí la segunda parte: Hot Water Challenge. No hay causa noble detrás, solo majadería. Es lo mismo pero con agua hirviendo. Sesos pasados por agua. Ya da igual si te la echas tú, tu amigo o tu enemigo. El daño está garantizado. No hace falta prestarse voluntario, vale con estar desprevenida, en pijama. Como le ocurrió a una niña de 11 años. Sus compañeras derramaron sobre ella una olla de agua hirviendo, provocándole quemaduras de tercer grado en todo el rostro. Lo peor es la emulación por esos locos bajitos que aún no han desarrollado la razón y no comprenden las consecuencias de los actos. Copian a los mayores, a quienes quieren parecerse algún día. Eso hizo una niña de 8 años. Tras ver un vídeo bebió agua hirviendo, se quemó la traquea y pocos meses despues murió.

Reto a esa gente a pensar. The Thinking Challenge. Que piense en los padres, en sus hijos, en su familia. En sus amigos. En el dolor que causan. En el trabajo que dejan si se salvan. En el ejemplo que dan de una sociedad a la deriva.

Monólogo ‘sesual’

Me gustan los monólogos graciosos. Esa gente que sube a un tablado, aparca el miedo escénico por unos minutos y va tejiendo un discurso de humor. Con alguno solo sonrío, con otros río. Pocos, muy pocos, me sacan una ristra de carcajadas que me obligan a llevar la manos a los ijares para sujetar la verticalidad. Evitar partirme de risa, precisamente. Entre llorar o mearme de la risa me quedo con lo primero, por cuestiones prácticas. Ambas cosas son graciosas. Si le preguntas al humorista quizás escoja la diuresis por haber llevado el humor tan abajo (sin pensar en el inconveniente). Debe sentar mejor que un aplauso. Podría incluir en su página personal los efectos causados en sus intervenciones, sobraría cualquier otra publicidad: Pepito Guasa, el humorista que te hará mear o llorar de risa, según confiesa el 12,7% de público a salir de su espectáculo (sin concretar lo qué). Yo reservaría, sin duda. En cambio, poco chiste tendrá la cosa para el propietario de la sala.

Lo de llorar se arregla rápido cuando las lágrimas son de humor. Si llevas una máscara de pestañas barata es otro cantar (gracias Gemma). Empapar gayumbos braga pantalón es una ‘gracia’ distinta. Lejos de ser un drama genera todavía más momentos gloriosos. Hablo por ‘experiencias’, conozco una familia bastante meona por naturaleza (de riñón perfecto) y he visto cómo ante una sesión de risa no se salvaba ni el sofá, que ya está marchito de los efectos colaterales del humor casero. En una ocasión, practicando sexo y humor a la par, cosa muy sana, me sorprendió la lluvia dorada de mi compañera al retirarme, quizás bruscamente, de tan feliz unión mientras aún se desternillaba con no sé qué ocurrencia, sin tiempo para defenderme, ‘dibujando’ de paso un ‘siete’ en el butacón. O aquella otra en que, la misma partenaire –y la misma práctica– salió huyendo entre risotadas de la cama al baño dejando un rastro en la moqueta del hotel que nos llevó un rato eliminar con la ayuda de unos metros de papel higiénico colocado en fila india y pisoteado. Los momentos fueron únicos, pero lo dicho, prefiero llorar.

No es que me guste especialmente mezclar la sonrisa vertical con la carcajada dental, cada cosa tiene su momento, pero es la crónica inmediata de los pormenores de la pasión recién sofocada lo que a veces desata la hilaridad, por muy serio que sea el sexo. Cosas ocurridas antes, durante o al final, en medio de los fuegos artificiales del éxtasis. El humor también da mucho placer.

Enviado desde mi iPhone

Hace una porrada de años, cuando mis hijos (chica y chico) entraban en la adolescencia les compré alguna ropa de marca. Lo primero que hicieron fue quitarle la etiqueta de ‘Levi’s’ al pantalón y de la misma forma obraron con otras prendas ‘último alarido’, dejándolas huérfanas de marca, anónimas. De entrada tuve un leve sofoco, sentí que había tirado la pasta. Luego fui feliz. Nunca más volví a repetir ese pecado. Así continuaron durante esos años difíciles en que la marca de la prenda era la seña de identidad de los seres del acné. Salieron indemnes. Una lección que no esperaba. Ahora que están fuera de mi tutela me consta que en sus vidas en el extranjero en países poco mediterráneos, de gastronomía fast food, se han metido en el cuerpo comida basura marca macdonal o burriking, por exigencias del guión. También sé que tienen imacs, ifones, ipades imascosas (en su ‘descargo’ informo de que mi niña trabaja en apple y accede a descuentos).

Hablando del iPhone y de la rúbrica que por defecto incluyen en sus comunicaciones: ‘Enviado desde mi iphone’, o ipad, si se trata de su hermana mayor en tamaño. Respecto a ese autógrafo final, tan impersonal como apreciado, pueden existir varias interpretaciones.

Los que no saben cómo quitar la firma. Esto ya no es excusa, ¿quién no tiene un familiar recién destetado que pasa de la teta a la tablet sin perder el equilibrio, dispuesto a solucionar el problema en un plis plas si le pedimos ayuda?

Los que quieren dejar claro que escriben desde un móvil para disculpar las faltas de ortografía que el rebelde autocorrector deja en libertad, relaja eso de escapar de la tiranía de la gramática de vez en cuando. La perfección agota. El receptor será más benévolo con las mutilaciones producidas por un ‘movilfón’ en movimiento y pistola del tiempo apuntando a la sien; hay mucho que despachar desde un confín tan pequeño mientras no llegamos a cualquier sitio sin importancia. Estos cacharros nos hacen creer que todo es urgente, hasta lo más nimio. Tratamos todos los mensajes de la misma manera, inmediatamente, con prisa.

los que quieren recordar a todo el mundo que tienen un aifon o aipad. Ha costado un pastizal solo por ser de Apple, aunque se fabrique en China y los trabajadores, exhaustos, se acaben durmiendo en la línea de ensamblaje. El estatus está por encima de estas cosas. Quizás el poseedor de un terminal de la manzana más famosa del planeta piense que tiene más derecho a las erratas, líos con la puntuación o frases amputadas que el propietario de un churrofón como el mio, híbrido o mestizo parido entre India, China y España (fabricado allí, con piezas de más allá y distribución de acá) por operarios que, posiblemente, también se duerman en el montaje. Suele ser gente que ha ejercido de valla publicitaria toda su vida a pesar de haber soltado un buen parné por las marcas que exhibe de los pies a la cabeza, algo que siempre me ha costado trabajo entender. Pasean de un lado a otro su presunción, su vida no tendría mucho sentido sin esos viajes tan vacuos. Casi me quedo con el hombre o mujer sandwich o cartel anunciador ‘compramos oro y plata’. Lo hacen por un sueldo, aunque sea tan miserable como el de los montadores de apples y churrofones.

Conviene distinguir entre el que fue rico de toda la vida, desde la cuna, y el nuevo rico. Advenedizo. El primero ha presumido siempre, o ha sido educado para presumir, no ha conocido más cosa que la opulencia, lo hace de forma natural, casi inconsciente, puede que no pretenda apabullar ni necesite dar lecciones. El otro (los más, actualmente) se muere por restregar el éxito alcanzado y hacerse con un pedigrí, aunque su pendón sea la ignorancia, o tal vez por eso. Urge que sepamos que alcanzó la cumbre y se codea con los primitivos moradores aunque estos lo rechacen y no sea consciente. En una ocasión, cuando los móviles eran analógicos –movilsaurio– y empezaban a popularizarse, allá por los 90, acudí a un seminario profesional. A la entrada había un letrero: “Por favor, deje su teléfono móvil en esta bandeja, le será devuelto al finalizar la conferencia, gracias”. Entre los terminales depositados en el recipiente ¡había algunos de juguete!, réplicas de uno verdadero.

No sé por qué, comparo al nuevo rico con el ex fumador que fue fumador crónico, es más hostil con quien fuma que aquel que no ha fumado nunca. No le molesta el humo, le molesta el resentimiento, el haber dejado de fumar por obligación o por una dolencia, sin convencimiento.