Caza mayor

Me enteré de que había muerto un banquero, mejor dicho, de que se había muerto a si mismo, de que se suicidó. De que se pegó un tiro con una de sus quince escopetas de caza mayor de hermosas criaturas rebosantes de vida. Debo ser políticamente correcto y decir que lo siento: Lo siento. Ahora no sé cómo voy a ser si digo a continuación que por lo menos murió de repente. Que pudo elegir su muerte. Que pudo incluso elegir escopeta. Un lujo. Hay gente que quiere morir y no le dejan. La tienen conectada, contra su voluntad, a un puñetero aparato que es como estar conectado a una inmensa mentira. A otra la obligan a morir lenta y conscientemente. En la miseria. Tras quitarle la casa. Tras robarle un banquero suicida y otros que aun no se han suicidado ni irán a la cárcel todos los ahorros que tenía en modo “preferente”. Tras recortarle la sanidad y dejarla reposar en una lista de espera o regatearle los medicamentos hasta la muerte. Pero esto no debe ser entendido como presión, por lo visto. A estos nuevos infelices hay que aplicarles el decálogo de mantras: la vida continua, una crisis es una oportunidad, tras una caida hay que levantarse –aunque el atracado sea un yayoflauta exhausto con derecho al merecido descanso. Esas gilipolleces de las que estamos hartos porque son de Perogrullo. Las repiten los listos y los recién llegados, hasta la saciedad.

El banquero suicida no pudo aguantar la presión, dicen. No pudo aguantar que lo llamaran hijoputa por la calle. Según parece. Queda feo. Hay que respetar a todo el mundo aunque el respetado haya hipotecado la vida de miles de personas, sobre todo cuando se viene de la alta política, que a menudo es de lo más baja que uno puede imaginarse. La fama, aunque sea mala malísima, o sobre todo por esto, conlleva una inexplicable cuota de condescendencia ante la tragedia de uno de sus protagonistas. La que no se tiene con aquel que ha perdido 400 mil euros a manos de la mafia bancaria. O con quien que ha decidido suicidarse desde lo alto del piso del que lo han desahuciado para asegurarse de que ya no se puede levantar porque no vale la pena hacerlo mientras haya tanta impunidad. Son una masa anónima. Pero los famosos, sean delincuentes o no, salen en la tele, en los medios, en sus yates. Parece una vida mucho más desperdiciada que otras. Quizás porque están cumpliendo alguno de los sueños que muchos tenemos y que nos han robado. Parecen más perdonables.

Creo que la presión que no pudo soportar es pasar a ser un apestado para los suyos, los del carné, que se distanciaran de él por haber perdido el pedigrí. Que le retiraran el saludo los mismos que le consintieron y sabían todo. Lo más importante en este club que no descubran los chanchullos de sus miembros. La honradez es un lastre para pertenecer a esa élite. Estoy seguro de que los yayoflautas y los suicidas inducidos por la pésima praxis de este cazador o otros depredadores de incautos les importan un carallo. O un huevo. El colmo del cinismo es echar la culpa a los de siempre. Es decir, a nosotros.

De coños insumisos y sumisos

Se reabre la causa del santísimo ‘coño insumiso’, archivada bajo criterio de libertad de expresión. Por lo visto el criterio no era tan libre. Parecen ganas de joder. Será porque hay un coño de por medio. Qué puntillosa y toca escrotos es la justicia para según qué. Estamos gobernados por una panda de facinerosos y se pone a velar por los sentimientos religiosos, ofendidos, presuntamente, matiza. Nadie de los presentes en el desfile denunció que había sentido daño en su libertad religiosa. La denuncia se fabricó oportunamente luego por gente rancia ávida de protagonismo. Si esto no es “talibanesco” poco le falta. La religión es la metástasis de las civilizaciones. No hay bomba atómica o arma de destrucción masiva capaz de generar más muertos que los causados por los diferentes credos y sus fan boys. Ante la duda tenemos la Historia.

La juez procesa a tres mujeres por sacar en procesión –cien personas– un súper chocho de plástico. La ‘Hermandad del Sagrado Coño Insumiso a la Explotación y la Precariedad’. Un chochazo del copón, enorme. Como un castillo hinchable de esos en los que dejan a los niños y que vuelan cuando sopla una ráfaga. Si fuera niño ahora me hubiera asido con fuerza al clítoris (para no caer). Como recurso didáctico, la mega vagina es bastante completa. Se podría donar a un colegio cuando este coño deje de ser un disparate.

La palabra mágica es procesión. La liturgia que conlleva en un país de mantilla y caspa, en blanco y negro. Un país de NODO coloreado, para engañar. Una de las acusadas le colocó un velo negro al chocho (sacrilegio). Otro grupo de mujeres vestían de negro y con mantillas imitando a las mujeres que van de luto en Semana Santa. Laostia, gravísimo. Por si la afrenta fuera poca, algunas iban con las cabezas cubiertas por capuchas a modo de penitentes y portaban la imagen de lo que parece un órgano genital femenino, a modo de Imagen Sagrada, simulando un paso procesional de la Semana Santa. Este cuadro constituye según la Audiencia “un escarnio al dogma de la santidad y virginidad de la Virgen María” (valga la redundancia virginal o virginiana). Francamente, lo que me parece un escarnio es que se siga manteniendo la unión entre una mujer y un palomo y que de ahí salga un churumbel. Un adulterio tan anti natura, un pobre San José Cero a la Izquierda. Al menos que reconozcan que ya existía la inseminación artificial por entonces, o el vientre de alquiler.

Eso no es todo. Las muy, durante el recorrido hacen cánticos y van gritando y simulando cantar saetas y plegarias, todo ello acompañado de instrumentos musicales, mientras que una de las investigadas, a la altura del Arco de la Macarena (tremendo), gritó “la Virgen María también abortaría” . A río revuelto surgen otros cánticos manipulando la letra del Credo y el Ave María, y frases como ‘me la suda la Iglesia Católica, todo ello a escasos metros de la Basílica de la Macarena, con un grupo de feligreses a sus puertas. Dremía del amor hermoso. ¡Al paredón, joder!, goendios, esto es demasiao. Interpretan: parece un coño, parecen mujeres que van de luto, parecen penitentes, simulan saetas. Parece España. Lo es. Vale para procesar.

El piropo más grande que he escuchado en Andalucia dirigido a la virgen María es Hijaputa. Es lo máximo. Hijaputa de guapa, hijaputa de hermosa, hijaputa de no se pue aguantá. Se interpreta o entiende como un insulto sano. Un anti insulto. No es sacrilegio. Un coño plástico, si.

Pero el desfile no fue en semana sino el primero de mayo, día de los trabajadores y trabajadoras, vírgenes o no, eso si. Vírgenes de primer empleo o de condiciones laborales decentes. La parodia quedó clara en el manifiesto leído. Les piden fianza de 3.600 € y 24 horas para conseguirla, vamos, como a la mafia Popular. Habrá que ir hasta Estrasburgo o hasta el quinto coño. Hasta cualquier lugar en el que los sentimientos religiosos no obnubilen la razón. Quizás todo esto se hubiera evitado si se hubiesen declarado chochos sumisos, que es lo que se espera de la mujer en todos los frentes. Ahora entiendo por qué están tan de moda las fiestas medievales, es una regresión inconsciente. O no.

Sobras

Hace falta un Franco de izquierdas, pero sin cunetas ni cruces de los caídos. Nos mandan morir por la patria y la bandera. Y la mayor bandera es pirata, de quienes nos gobiernan. Ondea, con orgullo, en sus negros corazones, que alma no tienen. No la arrían ni cuando cae uno de ellos.

Aunque no nos lo pidan, ya derramamos hasta la última gota de sangre (y sudor) cuando el político abandona la palabra dada y empuña las tijeras. Recorta las promesas y los sueños; no les falta pulso para cortar de paso derechos. El derecho de ellos es cercenar los tuyos y los mios. Sus mentiras son reciclables. Desmontando solo una podría construirse una pirámide de verdades. Por eso las tramas no se desentraman, porque se tienen agarrados por los webos, que diría el otro. La verdad puede ser una tumba, lo entiendo. O peor, el olvido. La omertá tiene premio.

Sobran curas. Sobran hostias. Curas que dicen sandeces y pretenden que las comulguemos como si fueran sagradas formas, en manos asquerosamente informales. Capaces ellos de vivir a lomos de sus infames aberraciones, a caballo de impúberes inocentes. No les importa arrancarles la fe de cuajo. Son una fábrica de estrés postraumático. Estos también tienen premio. Los alejan del territorio mancillado y los envían a lugares lejanos donde les espera carne fresca. Más fe. Qué sería de la santa madre Iglesia sin inocentes. Porque santo puede ser cualquiera. “Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”. Presumes de humildad, curita, y de pobreza. Gracias, refranero. Si Dios existe lo tenéis secuestrado (por vuestro bien).

Sobran sicópatas y sociópatas que alcanzan las más altas cumbres de las naciones y coquetean con holocaustos y hecatombes. Sobra el rubio chiflado y otros más calvos y afeitados.

Sobran machos y machas (muchos) homófobos que no soportan más orgullo que el suyo. Del gay, ni hablamos. Sobra violencia machista o viril, a raudales. Sobran programas de la ingle y las ladillas protagonizados por princesas de pueblos. Sobran reálitis que son mentíritis. Sobran islas en las que echan un par de cocodrilos y un cochino adolescentes para que cuatro tontainas urbanitas allí enviados liberen la testosterona y se crean supervivientes. Hay guiones para todo.

Sobra la escolta y los agentes de seguridad asignados a un ex ministro mentiroso –vaya novedad– y patriota de Panama’s Paper (PP) dimitido hace dieciocho meses. Por eso hay que recortar.

Sobra en Galicia, mi tierra, el AVE (tren de Alta Velocidad), aunque en realidad es una promesa con la que nos vienen chuleando desde hace años para ganar las oportunas elecciones. Prometen comunicarnos con los de más allá y quitan trenes que nos acercan a los de más acá, mis paisanos. Ya saben, todo por la bandera pirata, por su patria que es su bolsillo.

Sobra tanta patraña porque sobran conformistas. Sobran amnésicos voluntarios, no es una ONG. Sobran likes y me gusta en un planeta que da asco. Sobra mucha comodidad.

Macedonia de botella

Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas, y si se suman una manzana y una pera nunca pueden dar dos manzanas porque son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta” Esto es como un botellazo; la madre de semejante perla no es una ostra, es Ana Botella.

No es que me despierte la libido esa señora, pero al escuchar la palabra pera sufro una satisfactoria regresión. En mis tiempos de efervescencia, una pera era una paja, uno de los muchos nombres que recibía la masturbación masculina. Pajote o pajilla, manola o manuela, un sube y baja, una maraca, chusca o gayola, un solitario. Por no entrar en nombres compuestos como sacar brillo al calvo y un sin fin de ellos. Vamos, “un menage a one”, un polvo viudo. Auto-conocimiento. Me quiero, me amo y me satisfago. Por lo que respecta a la femenina los hay muy sonoros y sugerentes, como hacerse un dedo o petarse el chocho, cosa que me pone mucho, mas que nada porque es una pena que el uno no se lo hubiera podido hacer a la otra y la otra al uno.

Basta que hable de sumas la interfecta y me viene a la cabeza todo lo que restaron sus compañeros de carné. De afiliación y filiación. En efecto, hay cosas que deberían ser naturales pero la propia naturaleza del ser humano lo trasforma todo. Conste que si existiese interés comercial en sacar una manpera o perazana (posibles nombres de un híbrido salido de manzana y pera) no me cabe duda de que ya existiría. Con las frutas de hueso (y sin él) no sé cuantos bastardos han visto la luz, algunos muy sabrosos. O la sandía sin pepitas, gran invento.

Hablando de bastardos, y adulterando más la frase dislate de la Botella. Si se suman un político del Partido Podrido y un empresario, aunque sean dos hombres o dos mujeres, sale la dios es padre y la virgen bendita (una fábrica de milagros y extraños fenómenos). Como mínimo sale una franquicia de tramas corruptas. Miles de cerditos vacíos. Como las huchas de las pensiones, para que otros cerdos engorden, medren y se retiren, ellos, la prole y tátaraprole, impunemente. Si la suma es un indeseable político es con un fiscal anti corrupción sale un defensor del mangante que para mi quisiera cuando robe una gallina. Si el sumando incluye un periodista sale un esbirro a sueldo que deforma la realidad, tortura una verdad hasta hacerle confesar una mentira.

Si se suman un cura y toda su jerarquía con un niño, asunto también muy antinatural, sale una vida destrozada para el último, cuyo secreto queda enterrado en la misma sotana la mayoría de las veces. Si se suma un genocida y un puñado de fanáticos sale un golpe de estado con un millón de muertos y un gobierno talibán. Aquí sabemos mucho de sumas macabras y degeneradas.

En fin, derrapé totalmente. Me salí a tomar por saco. Iba a hablar del orgullo gay y se me cruzó la botella en el camino con aquella frase, tan inculta como rancia. Eso altera cualquier percepción, así que lo dejo aquí. Viva el orgullo gay, el guay y cualquier otro del que se pueda presumir, orgullosamente.

Memoria B

Estoy por asegurar que el récord de desmemoria, modalidad corruptela, lo ostenta la Infanta Cristina en su intervención ante el juez por el Caso Nóos, una de las tramas Marca España que hacen que en nuestra corrupción no se ponga el sol, remedando a Felipe II, rey del imperio español, en su célebre frase, o atribuida a él: ‘en mis dominios no se pone el sol’. Eso es ahora este país, el imperio de la putrefacción, paraíso de corruptos de cuello blanco, alta alcurnia, abolengo y ringorrango en el que, la rata más rata, es un Rato. Pocos con ese apellido hicieron tanto en tan poco tiempo. Queda demostrado que un Rato es más que suficiente para saquear la patria propia, con información privilegiada, auténtica arma de destrucción masiva. Un cainita esférico. Es decir, se mire por donde se mire.

Aquella infanta hechizada de amor podía haber pasado al libro Guinness. Pero le sobran títulos más importantes y menos vulgares. En su día, como imputada del citado caso, despachó su declaración de cuatro horas ante el juez Castro con 412 ‘no sé’, 82 ‘no lo recuerdo’, 58 ‘lo desconozco’ y 7 ‘no me consta’. Grosso modo, no lo sé arriba o lo desconozco abajo. Claro, vista esta “juriexperiencia”, un elenco de ex ministros de Aznar, muy monárquicos ellos, recurren a tan magnífico ejemplo en su declaración como testigos en otro afamado y triste caso: Gürtel. Trama de corrupción que implica al PP de cabo a rabo. 200 imputados a la espera de juicio, una macro causa que supera los 2.000 tomos y lomos. Repartido en varias piezas (todas de chorizo, podríamos decir). Auténtico manual sobre los modos y maneras de unos individuos organizados para delinquir. Con esta tropa, la picaresca queda relegada a caricatura.

Bárcenas, según los testigos, era pobre administrativo en labores de intendencia a las órdenes Álvaro Lapuerta, eximido del banquillo de los acusados por “demencia” y sobre el que, aprovechando, cargan la responsabilidad del choriceo todos estos cuerdos de armas tomar. Un loco útil a la causa. Un último servicio al partido. A veces incluso son muertos los que salvan a los “vivos” si lo exige el guión. Cosas de la política necrófaga. Por supuesto, todos negaron lo que había que negar, como diría Mariano. Incluso lo más evidente, como el cobro de comisiones o la caja B y tal y tal. Nada ilegal, por más que la fiscal mostrara alguna carta inculpatoria. Niega, que algo queda. La plana mayor de Aznar recitó la misma letanía o rosario, cuenta por cuenta, que la infantísma. Es que a católicos apostólicos tampoco les gana nadie. Queda claro y cristalino que Bárcenas los tiene pillados por los webos, quiero decir, tiene los recibís, sin duda.

Aparte de la estratosférica desfachatez, se están escuchando cosas de guasa. Tras el estallido de Gürtel, Arenas y Mariano se vieron con Bárcenas y con su mujer en 2010 “una mujer muy amable y educada” –la describió el primero. Le soltaron que no seguía en el partido. Arenas describió dicha reunión como “más humana que política”. Vamos, nada de animales ni mascotas. Por lo visto, una reunión política no parece ser humana. Que no se habló –dijo–, de cosas económicas como el finiquito, pieza, esta si, elevada a joya una vez explicado por la inefable Cospedal. No. Se juntan con él para echarlo del partido porque hay muchos, vamos. “Hablamos de temas menores”. Que te echen de casa es un tema menor. Si es que además de trama, son de traca.

Y salió un clásico: se enteraron de todo por la prensa, qué útil también la prensa que tanto vale para envolver la vajilla en una mudanza como para quitar la venda de los ojos a un ex ministro o secretario general con toda la información que atesoran en tal condición. “Nunca podría entrar en mi cabeza que el PP tenía fondos en Suiza”. Jamás. Fíjate.

Pero que sepan estos advenedizos y la infanta que lo tienen chungo. El 26 de julio no hay marca que valga, la va a destrozar Mariano Rajoy (B)rey, the Box, casi nada al aparato, como decía mi difunto viejo cuando sonaba el teléfono y reconocía la voz de alguien a quien apreciaba o tenía en consideración, no quiero con esto establecer un paralelismo con Mariano. Ese día declara como testigo. Ya podríamos hacer el resumen de lo que va a decir. Que estaba en el guindo. Pero cobrando.

Paseo extreming

Hace unos días, durante mi paseo preventivo –orden de la doctora– fui alcanzado por una china (del suelo). Un proyectil de grava. Aparte del susto y del ‘pinchazo’ momentáneo quedó en nada gracias a la barba, que amortiguó el impacto. Podía haberme dado en un ojo y estaríamos hablando de otra cosa. Procedía de una desbrozadora en tareas de limpieza de un espacio público. Estaba a unos diez metros, aproximadamente. En el trayecto de ida ya me había fijado en el paisano que manejaba el aparato, despreocupadamente. Pensé en decirle algo pero no lo hice. Malo será, me dije en cambio a mi mismo (resignación gallega) y pasé con cierta cautela, visualizando lo que a la vuelta ocurrió. O sea, lo vi venir pero no la vi llegar, para entendernos. El hombre ni se enteró. Grité para que me prestara atención, cosa que no conseguí inicialmente (él llevaba protección), hasta que no acompañé mis alterados berridos con vigorosos ademanes. Apagó el aparato y atendió. Lo puse en antecedentes y le pedí que estuviera pendiente de los viandantes para evitar que se repitiera. Me pidió perdón y me dio las gracias.

Esta mañana me ocurrió lo mismo con otro descuidado, solo que no hubo chinazo. La distancia, en esta ocasión, era de tres metros, muy cerca. La escena fue similar, lo veo al ir, me quedo con ganas de decirle algo y a la vuelta, aprovechando una parada que hizo para ir a su coche a por algo lo interpelé:

—Buenos días, jefe, la semana pasada, allí mismo –le dije señalando el lugar aproximado– un operario que estaba también de limpieza me disparó una grava a la cara con la desbrozadora. Deberían ustedes extremar las precauciones cuando pasa la gente a su altura. No sé si conoce el caso de una señora que murió desangrada al ser alcanzada por un fragmento de vidrio lanzado por una desbrozadora y que se clavó en su yugular. Si esto le ocurriera, podría tener serios problemas, aparte de la desgracia en si misma (o romper unas gafas de marca, de esas que salen por un ojo de la cara, mira por donde, una seña de identidad donde las haya, seguro que de eso no sale indemne, pensé)

—¿Sabe si estaba de espaldas o de frente cuando pasó usted? –preguntó.

—Me da igual la posición en la que estuviera usted –estaba de espaldas–, si sabe que esta operación entraña peligro debería realizarla de forma que le posibilite ver a los viandantes, a buen seguro que las instrucciones al respecto así lo indican, además del sentido común.

—Mire usted, si yo estaba de espaldas no lo podía ver, cada uno tiene su forma de trabajar –añadió de cierto mal tono e ignorando mi explicación anterior.

—A ver, señor, aquí el que tendría que molestarse soy yo, potencial perjudicado, no le parezca mal, lo digo por su bien, y por el nuestro.

—A mi nunca me pasó nada de eso (esperaba la respuesta clásica), además, tengo un seguro (sería autónomo, de una contrata del ayuntamiento) –dijo, lejos de apaciguarse.

—Estupendo –argumenté, como tiene usted seguro se acabó el problema, ya puede usted cargarse a cualquiera. Será cuestión, entonces, de hablar con el ayuntamiento que le contrata y explicar lo que pasa, porque claro, las cosas no suceden hasta que suceden y que no digan luego que no estaban sobre aviso, a mi que me firmen la copia de protesta y…

—Haga usted lo que tenga que hacer y déjeme trabajar.

—Buen consejo, rematé. Adiós

Cuando me di la vuelta, escuché ¡gracias, de todas formas!, sonoramente.

He creído conveniente traer esto a colación, por si resulta de utilidad. Los paseos preventivos me provocan reflexiones preventivas. Y otras.

Zombie Gunship Survival

Tengo una hija y un hijo, por orden de llegada. Dos alhajas, del árabe ‘cosa necesaria y valiosa’. De ella he ido dando pinceladas a través de distintas entradas. Aunque merece un cuadro acabado. Pocos pintores podrían hacerlo, sin embargo; no es una cuestión de formas y colores, el alma no se deja retratar fácilmente. Si hay que bajar al plano físico, una pista: la Venus de Botticelli. No sigo porque ¡qué vais a contar de vuestros querubines!, que si digo lo que digo de los míos es porque porque no conozco a los tuyos, que no hay otros iguales (ni parecidos), que cuando nacieron rompieron los moldes, que tal y cual y la repera cósmica, limpiando la baba con la fregona todo el día. Normal. Pero allá vosotras, no pienso entrar en esa guerra, mis nenes son los mejores 🙂

En esta ocasión voy a hablar un poco de él, Xandra no se celará, al contrario. Esa etapa pelusona la dejó muy atrás y salió bien fortalecida. Ahora están tan unidos como esos hermanos que nacen fusionados, incrustado el uno en el otro, compartiendo órganos vitales y vidas en común a la fuerza, pero sin pasar por ese calvario. Un 2X1 de la existencia.

Mi hijo emigró el 2004, con 18 tacos y tres meses tras un desencanto con la carrera elegida, que había cambiado con uno de esos planes de estudios renovadores, uno de tantos (planes e hijos que emigran). Quería aprender inglés (posteriormente, nuestra ministra de desempleo, Fatídica Báñez, la que se parece al de la empanadilla de Encarna, acuñó el término “movilidad exterior” para referirse al éxodo de los jóvenes españoles tras la crisis –ya crónica– de 2008 y se quedó tan ancha. En Dublín, Borja se tituló en ‘Computer Games Design’ mientras trabajaba, en sus vacaciones, en la multinacional Vivendi Games. Tras unos años se fue a Seattle donde fue responsable del diseño del exitoso Plants vs Zombies II. Otro par de años después recaló en Karlsruhe (Alemania) como senior game designer, primero, y game lead, puesto actual, en la compañía alemana Flaregames. Participa en la producción y lanzamiento del producto, coordina los esfuerzos de marketing durante la vida útil del proyecto, asesora un equipo multifuncional. Financia, publica y distribuye el juego globalmente a iPhone/iPad además de Android. Armoniza un equipo orientado a asegurar el mayor éxito comercial, haciendo que los jugadores permanezcan en el juego el máximo tiempo posible a la vez que se atraen nuevos clientes.

A lo que iba. Acaban de lanzar al mercado Zombie Gunship Survival (si, clica, coño, clica, no te quedes ahí parao que ya bastantes tenemos, cagontó). Una paaasadaaa, ¿verdad colega? Pero oye, una auténticaa bashasa (es que me se cae la baba). En una semana dos millones de descargas. ¿Te vas a quedar sin él? ¿Pero sigues ahí plantificao, leñe? Ya estás tardando. Mira que te me vas a quedar sin zombis y luego tendrás remordimientos por tu escasa contribución a salvar nuestra civilización, por mucho que merezcamos que nos den una sobredosis de collejas. Y si no eres un friquizombi pues corre la voz y date unos brincos por las redes sociales, vas a quedar como una persona enterada, no de esas que se enredan con los titulares para presumir de cultura.

A veces pienso (cada vez menos, no compensa) que tanto viajar y tanto currar para entregarse uno en cuerpo y alma al mundo de los zombies y al de los marcianos. Claro, ahí puedes liquidar a mansalva sin problemas ético-morales. No estaría bien un videojuego acribillándonos los unos a los otros como ya lo hacemos en la vida real, no conviene repetirse. En fin, te cuento así por encima, que no soy tipo de contar las cosas por debajo:

Controlas a uno de los pocos sobrevivientes de un apocalipsis zombi. Vives casi en el cielo, como artillero a bordo de una aeronave AC-130. Desde ahí diriges ataques a las hordas de zombis. Tranquilo, tu dedo lo hace todo, arrastras el foco alrededor mientras que en una esquina de la pantalla tienes el arma que conviene a cada situación. En las “excursiones” sigues los pasos del sobreviviente. Tienes que mantener un ojo alerta porque los zombis aparecen de cualquier lado (nidos de zombi). Si crees que vas a acabar con ellos en un plisplas lo llevas claro, mejor dedícate al candy crush como lo hacen algunos de nuestros ministros en el congreso. Los muertos vivientes dan una brasa del copón (tienen experiencia), se requieren muchos golpes acabar con ellos. Para complicar, tus armas pueden sobrecalentarse y atascarse por un tiempo, a ver que haces entonces, listillo, con quinicientos zombies tratando de entrar. Lo bueno es que el juego plantea soluciones para estos trances tan estresantes (cómo no).

Bueno, ahí os dejo, estáis perdiendo un tiempo precioso. Venga, hazlo por mi churumbel, por otros dos millones de descargas, para que deje impresionado y los alemanes, a sus jefes, que ya van viendo cómo se las gasta mi niño.

borja
Foto de mi niño. Dedicada a tod@s l@s “downloaders”