13 julio 2011 página 31 / 12 abril 2012 página 30
Pontedeume.- El adolescente apuñalado en Pontedeume llevaba las llaves de la casa en la que entró

03: Doble duelo (final)

01: El último domicilio  02: El móvil 

Martín había tomado un único taxi de ida y vuelta. En su estado no podía conducir. También pensó que no sería fácil encontrar uno durante la madrugada de un domingo de verano en una turística localidad. Cada vez menos gente se la jugaba en un control de Tráfico. Pesa más el temor a una sanción y perder el carné de conducir que las evidencias contrastadas de los daños que provoca el flirteo entre bebida y volante. Al sector le traerá sin cuidado el matiz. Es posible incluso que haya jubilado a su Patrón, San Cristóbal, y celebre en su lugar a Santa Ginebra, visto el resurgir del negocio.

Tras el funesto trámite, Martín había ordenado al taxista que lo dejase en el quiosco de la ONCE ubicado a la entrada de la Calle Mayor y le esperase ahí para poder dirigirse sin testigos al punto donde hallaron el cadáver. Pretextó comprar cigarrillos en algún bar y dar un pequeño paseo. Al primer impulso que había tenido de llevarse el terminal a casa le sobrevino otro de mayor cordura. Iba a resultar un elemento importante en la investigación. A buen seguro, el juez pediría un informe a las operadoras sobre el posicionamiento y llamadas del móvil de Martín hijo. Convertirse en sospecho de su muerte no entraba en los cálculos, como tampoco inventar coartadas imposibles de escaso recorrido. Bastante había complicado su existencia. Prefirió arriesgar a quedarse sin batería. Conocida la reciente obsesión del hijo por grabar vídeos de casi todo se le ocurrió ir al archivo. Dio con uno que hubiese querido no haber encontrado nunca. Tenía poco más de tres horas. Horrorizado, contempló la agonía de Martín, su rostro, la sangre, sus últimas exculpatorias palabras. Tuvo el tiempo justo de ver varias llamadas perdidas de una tal Laura. Convirtió ese instante en un secreto que se llevaría a la tumba. Deseaba que los “asesinos” sufrieran lo mismo que él, complicarles la vida. Caminando por el muelle en dirección al taxi extrajo la batería y la arrojó a la ría junto al resto de las piezas. Descansa en Paz, hijo, pensó, como si hubiese esparcido sus cenizas.

– Por favor, déjeme en el mismo lugar en el que me recogió, instruyó al taxista.

– Señor, mientras esperaba hablé con un colega que regresaba de un servicio, horrible, parece ser que apuñalaron a un chico en casa de…

– Si, terrible, algo he escuchado por ahí. Si no le importa prefiero no hablar

– Si señor, disculpe, en veinte minutos estamos de regreso…Dios mio…

Desde el momento en que recibió el golpe pensó en cómo decírselo a Camila, su ex, madre de sus tres hijos. Las dos hermanas, una de ellas gemela del fallecido, vivían con ella. Se avecinaba otro duelo, este verbal, en el que sin duda habría heridas. Las palabras también se clavan como puñales. Al llegar se tomó un potente ansiolítico. Veinte minutos después la llamó. Aprovechó ese tiempo para prepararse. Las 6 de la mañana. De por si una alarma, preaviso de lo que estaba por vivir Camila. Pocas cosas buenas se pueden decir a esas horas entre dos personas que ya lo habían hablado todo.

– ¿Martín?

– Si, Camila, soy Martín. Vengo de Cabañal, del cuartel de la Guardia Civil. Han…

– ¡Martín!, qué pasa, por Dios – la voz se quebraba con la sospecha de algo malo.

– Han matado a nuestro hijo, Camila…¿me oyes?

– ¡Martín! – escuchó tras unos segundos de silencio – ¡dime que es un error, una broma pesada, dime que estás borracho, dime que!…

– No, Camila, ojalá se tratara de una broma macabra, aunque no me perdonases nunca o una venganza por tu forma de dejarme. Ocurrió en el interior de un domicilio habitado por un matrimonio mayor, jubilados, a las 2 de la madrugada, todo es muy confuso, ¿qué hacía allí?, ¿los conocía de algo?…

– ¡Oh Dios!, todo esto es culpa tuya, te lo advertí, te dije que lo notaba raro, distante, algo le ocurría y a ti no te importó, estabas en tu puto mundo con tus putos negocios, siempre fuera, te odio, ¡oh Dios!, no sabes cuánto, has arruinado mi vida, jamás te lo perdonaré…

– Camila, ¡por favor!, escucha…

– No, no quiero escucharte ni un segundo más, me produces nauseas, muérete, cabrón hijoputa. Ahora mismo voy para el cuartel.

Martín estaba roto. No había conseguido mantener la conversación bajo control. Inútil volver a llamarla. La separación era demasiado reciente, no había dado tiempo a enfriar el odio. En el fondo disculpaba la reacción de Camila ante una situación tan dramática.

No se había repuesto del shock cuando sonó el fijo.

– ¿Si?…Diga…

– Buenas noches, ¿eres el padre de Martín?

– Si

– Soy Laura, una amiga de Martín, ¿está en casa?, le he llamado al móvil varias veces y no responde, lo he vuelto a intentar hace un rato y sale que está apagado o fuera de cobertura.

– Laura, Martín está muerto, apareció acuchillado tras un muro, enfrente a la farmacia…

– Hostia, ¡qué dices!, joder, joder, ¡que fuerte!, no jodas, no puede ser, ¿cómo lo sabes?

– Vengo de ahí, me llamó la guardia civil para comunicármelo, estoy destrozado…

– Joder, no nos enteramos de nada, nos movemos por el otro extremo del pueblo. Martín sale mucho de los baretos, le molesta el humo, por eso no damos importancia a sus escapadas, tenemos un circuito y sabemos que nos acabamos encontrando o nos guasapeamos, ¡qué fuerte!

– Laura, ¿tú le notabas extraño últimamente?

– Bueno, si, desaparecía por más tiempo.

– ¿Os decía adonde iba?

– Me dijo que hoy tenía que ir a casa de unos primos, ni idea, desde que vio “Following”…

– ¿Following?, preguntó el padre.

– Si, una película, nos habló muchas veces de ella, de un escritor joven, sin trabajo, en crisis de creatividad que para inspirarse decide seguir a gente por la calle, ver qué hacen, a dónde van, esperando sacar alguna idea para escribir. Cambia una de su reglas y un día decide seguir siempre a la misma persona, el perseguido se da cuenta, habla con su perseguidor y le propone entrar en casas para observar la vida de su ocupantes.

(esta serie de tres relatos está inspirada en hechos reales, nunca se resolvió el misterio y los autores de la muerte del muchacho fueron absueltos por un jurado popular)

Reto 3 frases. Jornada intensiva

Francisco J. Martín, desde su blog Lo mejor está al caer, me ha retado. El desafío, según las normas, consiste en publicar en tres días, no necesariamente consecutivos, tres frases en cada uno de ellos. Pueden ser de un libro, una película, una canción o no importa. Acto seguido, tengo que nominar-retar a tres blogueros en cada entrada a lo mismo, es decir, tendría que retar a nueve. En su día tuve idéntico reto, procedente de mi colega Andrés Cifuentes. Decliné por motivos de viaje y otros.

Sin que sirva de precedente, acepto, a mi manera, que es transgredir la norma que puso alguien más anónimo que yo. Anónimos que inventan mil cosas y nos tienen todo el día “encadenados”. De normas estoy hasta ahí, de las que me puso mi padre, que padecía de diarrea de normas, y de las que me ponen ahora los mismos que se las saltan todas, léase políticos y jueces (si no ladro reviento). Así que hago jornada intensiva y meto las nueve frases en un solo día, un tres en uno. También me salto nominar, si alguien ha quedado aun sin retar que se de por desafiado en mi nombre si es su deseo frasear un poco. La fórmula puede ser: “desde el blog icástico – quien no lo conozca debería darse prisa – he sido retado a…”

Ahí van las frases, todas ellas de cosecha propia y alguna reciclada, ya puestos a romper. Un desbarre, que estamos en agosto, a medio gas debido al calentamiento neuronal.

  1. El día que miré no te vi y ahora no vale la pena ver.
  2. Si tú supieras pero no sabes y si tú quisieras pero no quieres viven en el mismo barrio.
  3. Si no existieran los gatos, Facebook no cotizaría en bolsa.
  4. La FE mueve montañas, pero yo siempre las veo en el mismo sitio (eslogan del pesimista)
  5. Viva la madre que te dio un cachete (cuando hizo falta, y no era hipócritamente incorrecto)
  6. Si está mal visto rascarse los huevos, que miren para otro lado.
  7. Una bandera no se puede manchar con palabras, pero si con sangre.
  8. “Hasta aquí hemos llegado”, hay que ir a por gasolina.
  9. Estoy abierto a todo, por eso me acatarro tanto.

Irlanda: paisaje y paisanaje

Iba dispuesto a ver Dublín. De nuevo, con ganas. Ya habíamos paseado Lourdes y yo sus calles y puentes más famosos en 2006 de la mano de un cicerone de lujo, mi hijo Borja, que ahora está en Alemania, país que no me pone nada, si acaso de mala leche; tantos seres de luz me ciegan. Según me cuenta, los alemanes no entienden el sarcasmo y la ironía. Así que paso, ambas cosas son mi segunda lengua (viperina), no quiero importunarlos. Allá ellos con su perfección. Como si no cagaran, con perdón. Yo te espero en España, hijo, que es despendole cósmico para bien o para mal, con tendencia a lo segundo. Sí, iba dispuesto a ver de nuevo Dublín y vi media Irlanda. Mi guía cambió de sexo en esta ocasión. Mi hija Xandra. Casi ná. Le encantan las sorpresas que hacen feliz a la gente querida porque en ellas encuentra una forma de vivir. Nos tenía preparada una. Se sumaba al regalo de los billetes para volar a su lado. Nunca nos arrancábamos por miedo crónico a surcar los aires. Sabía, sin embargo, que el deseo de ir lo teníamos bien volado. Con ella también aprende uno a no negarse. Seguir leyendo “Irlanda: paisaje y paisanaje”

Antes Donald que sencillo

Antes muerta que sencilla, ay que sencilla, ay que sencilla. En una Democracia de Marketing y colorines como la yanqui este sería un himno alternativo, sin duda. Lo normal y juicioso no vende. Traca, ay venga traca. No vale ser un soso o un muermo. No, es lo grotesco lo que harta. Cada vez que hay un acontecimiento trascendental para el pueblo o la humanidad vence el disparate (Brexit). A la cabeza, como no podría ser de otra manera (Paloma, esta frase va por ti) un majadero forrado de pasta. Me acuerdo de aquella frase “el hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes”. Un patán ultra jaleado por una masa descerebrada rebosante de testosterona, un jaleado ultra patán, un ultra, a secas, si me apuras, puede acceder a la presidencia del país (véase el último Bush) más poderoso y destructivo del planeta, reforzado con el exterminio de otros muchos cuando ha procedido, y que ha sido con frecuencia.

Pues eso, un presidenciable provocador que se puede permitir el lujo de ir ladrando por ahí que si gana Hillary Clinton las elecciones y nombra a un juez del Tribunal Supremo que no guste a los derrotados sugiere a éstos que se líen a tiros, entre otras lindeces que ha dicho cuando ha querido. Pocos políticos del siglo XXI se atreven a fatigar tu neurona con frases de calado por si aquella no hace pie y se ahoga. Por eso hoy corremos el peligro de que en Oriente y Occidente gane el más memo. Me gustaría que las balas tuvieran los mismos genes que el bumerán.

“Quinicientos”

No tenía pensado hacerlo, pero lo hago. He visto que otra gente lo hizo, quizás sin pensarlo, al dictado del corazón. Gente a la que respeto. A veces conviene hacer cosas bajo esta dictadura. Últimamente no celebro nada, es decir, con boato, traca y bullicio a mi alrededor. Lo festejo todo por dentro, así no molesto a los vecinos ni mancho nada más que mi ego si no recojo pronto. Hoy prefiero el artificio.

Me llega en jornadas veraniegas, propensas a desatender la parroquia. Y así la tengo, desatendida. Nunca olvidada. Gracias a ti, que fuiste el primero, y a ti también, que llegaste la última. Aquí no hay orden pero si concierto. Concierto de gratitud y sinfonía de sentimiento. Gracias al primero y así sucesivamente hasta la última.

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Positivo

He decidido cambiar mi visión de las cosas y verlas de otra manera. Empecé por limpiar las gafas todos los días.

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Futuro imperfecto

A día de hoy…no existe un mañana

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