Los Principios de Alí ba bankia

Es difícil dar con una buena peli de humor, por eso se agradece mucho la contribución involuntaria de alguna empresa que, con sus spots publicitarios, alivian esporádicamente el sombrío panorama, y es que hay campañas para partirse el falo. Voy a hacer mención al último descubrimiento, el anuncio de Bankia. Habla de PRINCIPIOS, sí, habéis leído bien, no me digáis que no le echa morro ibérico esa chulona mía. Provocadora; el dinero del atraco preferente no se devuelve a sus auténticos propietarios, pero guita para anuncios, la que haga falta, que paga Juan Pueblo, como de costumbre. Aún recuerdo a Rato aporreando la campana a Nuestra Señora de la Bolsa, sonriente, encantado de conocerse, emocionado. Ahora tengo la sensación de que la tañía con nuestro badajo, así le sonaba de bien, de carajo.

En honor a la verdad, hay que reconocer que esta entidad se preocupó seriamente por el futuro de sus clientes y en un alarde de celo decidieron velar la pasta hasta el 31 de diciembre del año 3000, evitando a la clientela el eterno quebradero de cabeza que supone pensar en qué hacer con los ahorros. Solucionado. A ellos, a sus hijos, a sus nietos y a las veinte generaciones siguientes, de una tacada. Y al banco, sin embargo, le queda ahora el marrón de custodiar los depósitos unos mil años, de aquí para allá, que si hacen reformas a ver, un coñazo, francamente. Todo llevado a cabo con un mimo exquisito, entre palmadita y palmadita, mirándote a los ojos, mientras disipan para siempre el calor que desprende la palabra confianza. Hasta un pensionista ciego les valía para sus desmanes ¡cómo coño hablan de principios! ¿es que los van a comprar? ¿van a hacer un cursillo? ¿los heredarán? Estoy convencido de que “preferente” es un acrónimo que tiene su origen en dos palabras: preferible inocente. Me produce placer ver cómo los responsables de todo esto, los que lo permitieron y los que siguen mirando para otro lado, empiezan a salir por las ventanas y las puertas traseras, son asediados en sus momentos incluso de ocio por las víctimas de la estafa, les deseo el mismo miedo y desamparo, el mismo frío en el alma, el desprecio permanente, unos escupitajos por traidores, que su vida se convierta en un suplicio. Que no vengan con moralinas y con “no son formas ni maneras, no nos merecemos esto”, tampoco los expoliados merecieron lo que le hicieron. ¿O es peor un abucheo, un empujón, o un insulto, que condenar a un anciano a la miseria despues de haber trabajado toda la vida? Cada vez que la tele pase un video de un personajillo de estos herido en su honor – que se lo sacude en cinco minutos – deberían acompañarlo con el testimonio de la “nueva vida” que le han hecho a un ciudadano de esos, que se vea dónde vive, lo que come, su indigencia hasta la muerte.

Para recrearme más en el anuncio mencionado, ya que participo como todo españolito, he empezado por imaginarme al equipo de creativos de la agencia publicitaria que se ha hecho con la cuenta, reunidos, eufóricos: desde el propietario-socio-director hasta el que emite la factura. Pienso que cobran por partida doble; es de esos trabajos que gusta hacer si eres un profesional del asunto, y por añadidura tiene un plus del descojone, del making-of, vamos a llamarlo así, aunque los de recursos humanos tendrán otro nombre. El despelote que habrán  experimentado en la elaboración del guion. Vamos a suponer que es equipo bien avenido y cohesionado, con el líder ideal, buen rollo:

  • A ver, tíos, reunión urgente para hablar de la nueva campaña de la cuenta Bankia.
  • Jooder, qué marrón, vaya buitres los de marketing, ir pillando cadáveres por ahí, ¿al menos pagarán, no?
  • Si, Berto, coño, que ahora tienen que ir de legales un cuarto de hora. Bueno, ¿alguna idea inicial sobre la que ir trabajando y puliendo?
  • Sí, dice Sara, podemos partir del modelo “lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir”, en esa línea, que pita la hostia de bien, ahora todo dios se apunta a ese carro.
  • Joder, Sara, ¡qué fuerte!, eres una fiera.
  • Esperemos que le guste a Nacho Gozaelzorri o Gorgonzola o como cojones sea, que nunca me acuerdo del apellido correcto.
  • Goirigolzarri, coño, apréndelo bien, no la vayas a cagar en la presentación.

 Total, el equipo se mete a fondo y edita un video muy sencillo, explícito, guiado, con unos conceptos claros, descolgando – gráficamente incluso – los viejos y resaltando los nuevos, unas palabras muy concretas y bien elegidas, sin abusar de imágenes, para que cada espectador “fabrique” en la cabeza su propio banco, el que le gustaría tener, y ahí están ellos, de lazarillos. Me he tomado la libertad de pasar a texto el audio e incluir – en negrita – alguna apreciación personal, sobre la marcha, antes de que se apagara la chispa.

 “De vez en cuando conviene mirar atrás y hacer balance, un balance que en nuestro caso debe ir más allá de los números. Dimos créditos que no hemos podido recuperar (los 26,5 millones de euros al Díaz Ferrán, por ejemplo), hicimos inversiones que no han salido como esperábamos (los 300 millones en el sector armas salieron de perlas). Tras ese balance, hecho desde el realismo, recibimos 17.959 millones de euros de ayudas públicas (ponen una cifra exactísima para dar la sensación de honradez, de credibilidad a la cojonésima, evitan los números redondos) Con esas ayudas (no es una ayuda, es un rescate) hemos protegido los ahorros de más de 7 millones de clientes y ahora contamos con un balance muy saneado y una sólida posición de solvencia (ratio de solvencia – CORE TIER 1 EBA – más del 9,5% – mínimo regulatorio 9%) (ahí, con un par, como si los mortales entendiésemos de CORES, TIERS, UNOS y EBAS, serán subnormales, coño, otro rollito estilo PREFERENTE, la repera, también los test de estrés eran la de dios y a estos no le detectaron una metástasis, una burda patraña, como siempre –, son unos campeones) y una confortable situación de liquidez. Somos conscientes de que tenemos una gran responsabilidad con nuestros clientes y con la sociedad (sólo quiere decir eso, que son conscientes, nada más, ojo), debemos gestionar las ayudas recibidas con el firme compromiso de devolverlas (compromiso a secas queda flojo, en cambio FIRME ya es otra cosa, con un FIRME compromiso se puede pensar en devolver, aunque no haya costumbre) Para ello hay cosas positivas en nuestro haber: contamos con 7 millones de clientes (insisto, no sus olvidéis de esto), un plan aprobado por Europa (uff, qué miedo, Europa, con la que está cayendo y mentan a esta patrulla) para hacer de Bankia una entidad rentable. Vamos a reducir nuestros costes (atención, curritos, primero vais vosotros vía reforma laboral) vamos a desinvertir en negocios no estratégicos (los que den pelas, como esas armas, seguirán siendo estratégicos) y vamos a poner nuestro foco en prestar dinero a la economía real (ahí, ahí, el foco viene estupendo para buscar clientes y cuartos) a las familias, a los autónomos (va a ser difícil encontrar alguno…pero con ese peacho foco) y a las PYMES (véase autónomos y peacho foco) Somos conscientes del esfuerzo y la dificultad de llevarlo a cabo (repito, solo son conscientes, que es algo) pero con este plan conseguiremos volver a beneficios este año y mejorar esos resultados año tras año. Esta es la base para que podamos retornar a los ciudadanos el apoyo que nos han dado (a punta de preferentes y rescate) Pero no lo vamos a hacer de cualquier manera. Bankia ha tenido que volver a empezar, y ha decidido empezar por los PRINCIPIOS (aquí es cuando me rompo el nabo…ja ja já, son buenos de verdad, los cabrones) con profesionalidad, integridad, compromiso y cercanía (sí, la cercanía fue fundamental: “Juanillo, firma aquí, coño, y vamos a tomar un cafelete”). Bankia, empecemos por los PRINCIPIOS”. ¿Eh? ¿A que está guay?

 Os voy a contar uno de esos principios. Tengo una tarjeta de crédito que en su día me concedió la compañía de seguros Mapfre – hace unos 8 o 9 años – como pago a mi fidelidad. Está vinculada a una oficina que Caja Madrid (ahora Bankia) tenía en Ferrol, a pesar de que jamás tuve una cuenta en esa entidad, ni en la vieja ni en la nueva. Me pasaban puntualmente los cargos por mi banco y de la misma forma los pagaba; nunca devolví un solo recibo ni tuve problema conocido, y la utilicé con bastante frecuencia, incluso tras la fusión, en la que me contaron, mediante una atenta carta, que eran unos fenómenos y que todo seguía igual excepto, lógicamente, el nombre, que era nuevo, Bankia. De pronto un día deciden retirármela, o anularla, no sé bien qué, pero, en esta ocasión, no me lo comunican por ningún medio conocido (espera, será por la reducción esa de costes de los nuevos principios, claro, ahora caigo) NO. Dejaron que el azar se encargara del trámite, que recayó en el expendedor de una gasolinera. En el momento de pasar la tarjeta por el terminal me desayuné con un “no es válida”, que no va, con el consiguiente bochorno y embarazo. Afortunadamente disponía de otra. Inicio una ronda para aclarar la situación y compruebo que la oficina que le correspondía a la tarjeta había cerrado (los costes). Llamo a otra de esa ciudad, le doy mis datos y contestan que no les consta ninguna tarjeta a mi nombre. Punto, esos son los principios de estos buitres, ir dejando mangada a la gente por ahí, pero ¡qué coño van a cambiar! ¿a quién quieren engañar?

Ahí va, no obstante, una idea de regalo a los publicistas o al Gorigorri ese, me da igual, para que vean que no les guardo rencor. Si queréis convertiros en un banco de referencia a nivel nacional y tener a los clientes haciendo cola por abrir una cuenta en ese Guantánamo que le habéis montado, propongo que invirtáis los papeles, sacad un video creíble, real, en el que se vea una cárcel llena de corbatas verdes y caras reconocibles. Estoy convencidísimo de que os coméis el mercado ¿apostamos algo, Gorri? Sería un impagable servicio a la entidad y una auténtica regeneración de la sociedad, eso sí que es un brote verde, porque los PRINCIPIOS que la gente necesita es el FINAL de vuestra casta. Un final feliz, lógico, de justicia. Una nueva era. El resto es lo de siempre, parole parole parole. De nada.

Ah, otra idea, podrías darle el contrato de limpieza de las Torres de Bankia a gente que lo necesite de verdad, que esté en el paro, seguro que por ahí reducís gastos, os lo harán por mucho menos de los 6 millones al año. Y lo mismo acaban con las ratas y los ratos, aquí me apunto a echar una mano, y os ahorráis el video nuevo, también podría valer. Un atento saludo.

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16 comentarios en “Los Principios de Alí ba bankia

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  5. Pakita

    Yo te copié Mariaje, acabo de compartir el escrito en mi Facebook, tengo muchos amigos que les gustara leerlo, porque la verdad es que nuestro compañero habla muy clarito y certero.

  6. Eugenio

    Tucho, eres un fenómeno escribiendo, ya conoces que soy un fiel lector tuyo. Leerte es entre otras cosas, agradable, relajado y realista…..
    Te he de decir que yo quise vender las preferentes que tenía en bancaja ( no se merece las mayúsculas) incluso NADA MAS COMPRARLAS y por supuesto mucho antes de que llegara el campanero Rato y nunca tuve facilidades…..ni las pude vender.claro.

  7. Juan Carlos Menéndez González

    Amigo tucho acá estoy para sentir el deleite de leerte, sabes que lo hago con admiración por los temas que elijes y por como los describes……….un saludo

  8. Pues lo mismo, Xosé Manuel, lo tal era que llegase a los ojos de los interfectos (como decía lejano excompañero de trabajo, el “imperfecto”, convencido de que decía lo otro, y claro, imperfectos somos todos)
    Lo de icáustivo desvela un poco tu identidad prevencionista. Gracias, Xosé.

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