Que Nóos falte justicia

Me da igual si Urdangarín vive prácticamente en los juzgados para atender a los delitos de malversación de caudales públicos, fraude a la administración, prevaricación, falsedad documental. Me importa poco que se vaya a librar in extremis de otros delitos contra la hacienda pública, prescritos o en vías de prescripción. Me da lo mismo si lo sientan en el banquillo o le permiten estar de pie porque se encuentra más cómodo. De hecho ha dejado de preocuparme que le sigan apareciendo asuntos. Ya puestos, me trae al pairo que la infanta Cristina descienda – más pronto o más tarde – esa fatídica cuesta que es tan familiar y conocida por su marido, para declarar por un “supuesto de cooperación necesaria” por los chanchullos de Iñaki, precisamente. Tanto me tiene si la infanta consintió que el parentesco con su padre fuera utilizado o no. O que el padre disimule tan bien conocer cómo funcionan estas cosas, no me molesta que mi rey aparente desconocer en qué anda metido su yerno, sabiendo cómo se las gastan los suyos.

Hasta me produce una satisfacción especial que esta gente sea más feliz, por un instante, entrando al juzgado por el garage, por la puerta de atrás o en el maletero del coche que por la puerta principal, quien nos lo iba a decir. Los súbditos quieren ver, ver para creer, quieren ser también felices, también por un momento. Pero que conste que me da lo mismo si S.A.R es autorizada para acceder al juzgado en el maletero de su buga y lo mismo si se rompe una media con el gato de cambiar las ruedas. Ni me inmuta que siga habiendo tanto cortesano en la esfera fáctica en pleno siglo XXI, ni que unos reales señores de carne y hueso infundan el mismo respeto y temor que un dios, sin darnos cuenta ni querer reconocerlo.

Me da igual que La Zarzuela manifieste su “absoluta conformidad” con el recurso presentado por el fiscal a la par que se sorprende por el cambio de posición expresado por el juez, que hable la “La Zarzuela” y no sus regios ocupantes. Me trae sin cuidado que el monarca no entienda que un juez pueda cambiar de posición las veces que las pruebas, indicios, evidencias o su propio “juicio” así lo aconsejen, me daría igual que bajo ese eufemístico comunicado pudiera esconderse un “me estás tocando las glándulas, hasta aquí hemos llegado” y que La Fiscalía Anticorrupción, asustada, recurra la imputación de la Infanta ante la Audiencia porque así interpreta, entre líneas, el comunicado de la casa real. Que lo que puede parecer un real cabreo elegantemente redactado se acabe convirtiendo en una orden sibilina, que el fiscal – el malvado de las películas – acabe siendo el bueno para los malos. Me la refanfinfla que papá regañe al juez en lugar de a su niña, que se salta las normas porque las ignora, o porque está enamorada, o se sabe segura de que nada pasará por saltarlas aunque las conozca. Me resbala que retiren a la infanta de las webs oficiales, o derritan su réplica de cera o derrumben su imagen a “pedralbes”. No me intranquiliza que todo pueda ser un paripé acordado: “la imputo y la absuelvo en un periquete, Majestad, para sacar a la corona el brillo suficiente, deslumbrando con el a los ciudadanos, satisfechos con tanta ecuanimidad”

Lo que no me da igual es que un juez tenga miedo de aplicar la ley, o que nos olvidemos de que la ley debe ser justa y aplicada con igualdad. Que un juez se vea forzado a ser lacayo. No me da igual asistir al derrumbe de su autoridad y posterior rehabilitación como juez de súbditos y que a mayor pobreza más “justicia” impartirá y menos hará esperar por ella. Sin  pobres, la justicia no podría presumir de serlo. Con alguien se tiene que emplear.

No me da igual que se pierda una oportunidad estupenda para creer que el “todos somos iguales ante la ley” de nuestro rey y señor haya encontrado un excelente ejemplo para demostrar, al fin, que era verdad.

No me va a dar igual que todo vaya a seguir siendo igual.

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5 comentarios en “Que Nóos falte justicia

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  4. Amén, que en este caso sí que lamento que no signifique el “así sea”, que antaño creía, en lugar del “así es” que realmente significa.

    Otrosí: veo que has dado con la solución distributiva, ¿o es mi iPad que me cambia el interfaz de tu blog?

    1. Pero qué versada y polifacética eres, ya he visto en otros foros que fuiste una cristiana devota, de ahí lo de amén, supongo, cuyo verdadero significado, por cierto, desconocía, así que no pierdas estos instructivos hábitos.
      Otrosí: Tengo la posibilidad de cambiar de tema en wordpress.com (hay unos cuantos gratuitos) y por un error tipo Parkinson el dedo se posó sobre un botón “actualizar” cuando contemplaba uno que no me gustaba, total, inicié una búsqueda para subsanarlo y me encontré con alguna plantilla que, considero, se adapta mejor a lo que pretendo. Resumiendo, volveré a cambiar (si no hay inconveniente)

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