Filonosequé

Hay que ser tarugo al cuadrado para largar “Los votantes del PP son los que pagan la hipoteca mientras que los demás ponen excusas vagas para no hacerlo”. Imagino que ya sabéis de quien hablo. Justo, de ELLA, mi favorita, a pesar de la competencia que tiene (prometo dedicar unas líneas a la Fátima Báñez, otra debilidad, ya veréis). La primera edición que emitió La Vanguardia decía: “nuestros votantes dejan de comer antes de no pagar la hipoteca”. Esto hubiese sido una frivolidad, porque en quince días ese querido votante no podría pagar la hipoteca ni de coña, una vez muerto de hambre el pobre, y lo que es ¿peor?, el PP perdería uno. Imagino que esos votantes tampoco querrían quedar como gilipollas, morir por la banca española, ¡vamos! Si nuestra bandera incluyese el escudo de Suiza, aún podría ser. Tampoco resultaría tan complejo, el congreso es muy capaz de modificar la constitución en el descanso del bocata ante un asunto tan serio. En la sala de ese lugar, la cospe también arengó, impávida ante el dislate, fajada como está en el, a los señores diputados del PP, repartiendo consignas como si se tratara de pienso o palomitas de maíz. Que no se arredren ante los escraches y que salgan a la calle con la cabeza alta, el pecho erguido, y dispuestos a defender las políticas del Gobierno, les dijo. Si, con dos trompas de falopio, ella, que no sacó ni un pelo de su laca en siete semanas de recuperación tras sus traumáticas declaraciones sobre el contrato de bárcenasa este no le pongo mayúsculas que las mías tienen dignidad. Claro que ni puñetero caso le harán, lo que daría por escuchar los chascarrillos, que alguna gente seria habrá. Seguro que tomarán nota también las huestes de opinadores en conserva y trolls contratados por los populares para reventar todos los debates en los que salga la palabra escrache, que tanto les taladra la sesera. Estos sí que son unas auténticas gárrulas, más concretamente histéricas cacatúas. Gracias a estas guías de actuación, que no a su castrado intelecto, estos legionarios de la patraña pueden llevar a cabo su trabajo con metódica sencillez. Algo así imagino:

Aparte del propio PP, como veremos, los precursores del escrache en España – bastante antes que la PAH – fueron los afectados por las preferentes. Montaron pollos por doquier, cortaron el tráfico, entraron en toda cuanta sucursal bancaria quisieron, en ayuntamientos – obligando a saltar a ediles por las ventanas, cuando no se encerraron con ellos – y hasta en los parlamentos nacionales y autonómicos. Pero, muy importante, para obtener la denominación de origen “nazismo puro 100% cospedal” ante nuestros fanáticos nacionales hay que acercarse a un domicilio particular, esa es, para el PP, la frontera de la barbarie. Puedes amargarle a sus señorías todos los cafés que quieras en un restaurante o bar y hasta derramarle uno encima, con disimulo, que no pasa nada. Yo iría directamente a los bares, es todo más cercano, más español, más legal, a ver qué coño inventaban entonces, qué nuevo cuento. El matiz del domicilio, unido a un abucheo, y a la presunta presencia del imprescindible niño que presumiblemente, como tal, no se entera de nada y ni le va ni le viene, te convierte en un filotodo y en destinatario de una inquina irracional. Sin embargo tienen un cuidado exquisito en no mezclar ambos colectivos, porque si le colocan la esvástica a los yayos de las preferentes nos escojonamos de risa hasta las próximas elecciones, en las que nos pondríamos serios. Con  un perroflauta no hay problema, por muchas carreras que tenga, mucha más preparación que tanta señoría patán y muchos idiomas que ladre, todo son desprecios para el.

Pero ¿es este acercamiento a las residencias particulares la razón principal? Porque según algunos juristas, si no hay insultos o amenazas no existiría razón legal para criminalizar a la PAH por sus escraches, por lo tanto lo del domicilio no es un argumento de peso para justificar una auténtica fobia.

Entonces, ¿Por qué el gobierno y el PP están obsesionados en criminalizar a esa plataforma en concreto? Como mal pensado que soy, voy a teorizar un poco:

El problema de las preferentes tiene fecha de caducidad, está en vías de solución, buena o mala. Por lo que se ve hasta ahora, más bien mala. Sin embrago, la crisis hipotecaria no ha hecho más que empezar. Y quieren cercenar ahora un movimiento, la PAH, que, por todos los indicios, goza de bastante apoyo popular, está muy bien organizado, va a ir a más, y podría desbordar al gobierno en las siguientes elecciones, como ahora mismo parece ocurrir. Decía que el asunto de los desahucios acaba de comenzar y, por lo tanto, también pasa lo mismo con los escraches, quedan muchos por vivir. Lo que se pretende, por lo tanto, es realizar una cirugía preventiva, extirpando el cáncer antes de que se produzca la metástasis.

Por otro lado, los integrantes de los escraches preferentistas son los abuelos de España, gente mayor, modesta, con estudios básicos, que padecen incapacidades, Alzheimer, ceguera, retornados de una emigración, desgastados por un ahorro estéril. Calificar de nazis, filoetarras o filonosequé a quienes no han hecho otra cosa en su vida que trabajar sería imperdonable, y más cuando están sosteniendo a centenares de miles de personas, de esas que ponen excusas vagas para no pagar la hipoteca, parece, una vez más, que los estén tachando de ingenuos.

De momento son dos núcleos dispersos, pero con otro importante elemento en común: Tiempo. Ambos disponen de el, no tienen que abandonar ningún puesto de trabajo para luchar por sus derechos. Por todo esto, los preferentistas son mantenidos fuera de la crítica feroz; agrupar los dos colectivos bajo los mismos adjetivos sería alentar una “peligrosa” fusión, creando un poderoso grupo de presión. Así pues, criminalizan incesante e irracionalmente a la PAH y a su cabeza visible, Ada Colau, y dejan muy tranquilitos a los yayos, no vayan a descubrir que es más importante colaborar que competir, como hacen las grandes organizaciones cuando quieren imponer sus intereses: gobiernos, bancos, petroleras, eléctricas, etc., que se unen para pactar precios y condiciones abusivas.

Si yo tuviese la más mínima influencia ante los ciudadanos, rogaría a Dios y a Francisco I para que ocurra justamente lo que se está pretendiendo evitar con tan sucias artes, porque si los fuertes son un ejemplo de organización, los débiles debemos aprender a serlo, y ahí se acabaría el modelo que tanto queremos erradicar. Es posible, solo tenemos que creerlo. He leído recientemente un comentario que definía los escraches como la última forma de expresión pacífica del pueblo antes de que deba expresarse de forma violenta. Desearía no tener que asistir nunca al regreso de la violencia, porque es la excusa perfecta que el gobierno necesita para hacer lo que desea, encadenarnos a rigurosas leyes. El presidente del Tribunal Constitucional de Portugal ha dicho hace unos días que “son las leyes las que deben adaptarse a la Constitución, y no al revés”, pero Gallardón está ávido de su cuota de Historia, por perniciosa que nos resulte su prisa.

Me defino como un escracherente, eso que este gobierno no quiere, algo que viene siendo como un simpatizante de los escraches antidesahucios y de los escraches preferentistas. O, dicho de otra forma, un individuo que hace causa común ante un enemigo común, aunque de común tenga muy poco: la banca. Voy a confeccionar un drama, género que tanto le gusta a nuestros dirigentes, para criminalizar al sector. Podría ser un caso real. En una aciaga carambola, una persona desahuciada de su dinero, por haber invertido en preferentes, no dispone de el para hacer frente a su hipoteca y es también desahuciada de su casa, que, a su vez, será tasada a la mitad de su valor mientras el afectado le sigue debiendo al banco, esclavizado por una deuda preñada de usura, impagable, cerrando así un círculo demencial. El doblemente afectado, si supera la situación, deberá armarse del valor suficiente para rechazar cualquier idea o tentativa de suicidio, mientras no le hagan efecto los antidepresivos. Una vez recuperado acude a una manifestación para defender sus derechos y se reconvierte en nazista puro, 100% cospedal.

Dudas irrazonables

Cospedal tiene muy claro que los afectados por las preferentes “sí son votantes nuestros”. Además manifiesta que esos mismos votantes se ajustan el cinturón pero pagan la hipoteca, mientras que otros, “con excusas vagas”, no hacen lo mismo:

¿Puedes darnos alguna de esas excusas vagas de forma tan categórica como la del cinturón ajustado? ¿Por qué se manifiestan los de las preferentes si son votantes del PP? ¿No dices que son la mayoría silenciosa? ¿Por qué siendo vuestros votantes los dejáis tan mangados como al resto, los de las excusas vagas? ¿Tiene el banco información necesaria sobre la afiliación política de sus clientes que le permita establecer qué porcentaje de los que pagan la hipoteca pertenecen al PP y cuáles a otros partidos? ¿Por qué tienes necesidad de arengar a los diputados? ¿Por qué los yayos de las preferentes no son nazistas puros 100% cospedal?

Si le cortáis la cabeza a Sigfrid Soria por prometer que él se la arrancaría a algún perroflauta o, en su defecto, le daría unas “ostias” ¿Por qué no elogiáis, por el contrario, la actitud sensata que tuvo vuestro diputado José Cruz Pérez Lapazarán? Ya que somos cautivos del modelo alemán y lo acatamos a rajatabla ¿Por qué ante un escrache nuestros ministros no actúan como lo hizo el ministro de interior alemán  Hans-Peter Friedrich frente a otro?

¿No es un escrache lo que las Nuevas Generaciones del PP le hicieron en su domicilio a Pachi Vazquez, secretario general del PSdG en 2009? Feijóo dijo sobre aquello que “todas las concentraciones democráticas tienen un sentido”

Si en un ataque de locura o desesperación, un desahuciado se convierte en suicida y decide llevarse por delante a otro culpable más de su situación, aparte de él ¿Harán responsable a la PAH, o a Ada Colau, por esa muerte “a mayores”? De los que se suicidan sin llevarse a nadie por delante ¿hay algún culpable?

El último en subirse al carro del despropósito nazi fue el Aznar, precisamente. Para ponerse al día y demostrar que el que tuvo retuvo, aporta su dote de erudita ira, porque este es un pavo real. Máximo representante de la Fauna Española (FAES), haciendo gala de su conocimiento sobre ella, bautiza de gárrulos a los manifestantes, además de inciviles y filototalitarios. Yo aún diría más, estafilococos y filatélicos, que no se diga. Podeis volver a a repasar el video, aparte de entender mejor esta excelente aportación gárrula de Jose Mari y las arengas populares os reiréis de nuevo un rato. Hay que encontrar la vis cómica a tanto payaso.

De momento, con sus exabruptos están consiguiendo justo lo contrario de lo que se proponen, que una mayoría seamos, de corazón, preferentistas y desahuciados, que nos unamos, y que deseemos que los escraches se reproduzcan hasta hacer insuficientes las fuerzas del orden. Su rabia es la mejor señal de que estamos en el buen camino. Gracias por enseñarla.

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4 comentarios en “Filonosequé

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