Un feto en el parlamento

Decía mi padre, cuando yo era aprendiz de todo – ahora ya solo de casi todo –, “el que de lejos parece algo, de cerca lo es”, que, para mí, viene siendo una variante del “se le ve venir”. Sobre estas visiones acabamos acaparando la experiencia suficiente para volvernos precavidos, ¿quién no ha visto venir a alguien alguna vez? Lo fatal es no poder o no saber detenerlo cuando procede. Hay sujetos que para alcanzar los objetivos marcados por su ambición viven temporalmente inmersos en un carnaval de intenciones, engañando al mundo respecto a ellas el tiempo que sea necesario. A muchos conseguimos detectarlos y otros nos burlan con o sin nuestro consentimiento, normalmente amparándose en la confianza ganada. Si hace falta ir de progre una temporada, o dos, por ejemplo, qué se le va a hacer, ¿verdad, Alberto? Un progre muy particular, de esos que permiten que despidan a una secretaria de su equipo por quedar embarazada al tiempo que en su interior crece una foribunda cruzada pro vida.

A la Historia solo se pasa de dos maneras: haciendo las cosas muy mal o muy bien, allí no disponen de sitio para la mediocridad, entendiendo esto como gente de calidad media, gente normal, la que está al servicio, de una u otra manera, de las dos primeras opciones. La vida nos ubica siempre en un bipartidismo para que nos sintamos cómodos. Ruíz quiere su mención en ella, y allá va, a por un par de líneas, es posible que le sobre con eso sabiendo la lista de espera que hay para entrar, pero lo que tiene claro es que entra de cualquier manera y con todos los medios a su alcance, cause el daño que cause para conseguirlo. No es el caso de la diputada Beatriz Escudero, a ésta le va a costar trabajo obtener incluso un punto y coma en tan ansiado lugar, el disparate como mérito no puntúa para ingresar en esa Ciencia, eso sí, para los “quince minutos de gloria” puede bastarle, o un “trending topic”, que es la efímera historia de un fugaz momento, normalmente sorprendente. Es la fama en porciones, mucho más asequible. El vivero “popular” es inagotable, lleno de “promesas”, cada vez que sale alguna a la cancha eclipsa a los mismísimos dinosaurios, los más consumados en el dislate. Menos mal que hay gente con dignidad en el partido, como la  compañera de Bea, Celia Villalobos, que, alucinada, no aguantó la indecencia de la perorata de la primera y su salud mental le pidió retirarse del hemiciclo y no participar en la votación, mientras la otra disparataba en todas las direcciones.

El socialista Gregorio Peces-Barba – Q.E.P.D – contó una anécdota que circuló durante años entre los políticos madrileños. Hablando con el padre de Gallardón, le dijo un día: “Con lo conservador que eres, cómo te dejas explotar por Fraga”. “¿Conservador yo?”, respondió, “tenías que conocer a mi hijo Alberto. Ese sí que es de derechas”. Peces-Barba se sorprendía de que hubiese tomado una actitud tan beligerante y tan conservadora como ministro. Entre mis viejas sospechas, esta confirmación y la testaruda actitud del personaje, la única duda que albergo ya es si quiere pasar a la Historia como ministro o como Papa.

Gallardón, tu reforma pone a España a la cola de Europa en materia de derechos sexuales y reproductivos y de acceso al aborto. No es de extrañar, ya sabemos la debilidad del gobierno al que perteneces por las colas de todo tipo, hay alguna de seis millones. Pronto tendremos casos como los de Savita Halappanavar, una mujer embarazada de 17 semanas que murió el pasado diciembre de septicemia después de que le negaran realizarle un aborto, y sobre el que existe una condena del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ya no son suficientes los casos de suicidios por desahucios en este país, queréis que haya variedad. En Irlanda, una sentencia de 1992 del Tribunal Supremo permitió el aborto cuando existiera un grave riesgo de suicidio en la mujer embarazada, aquí esto va a ser un lujo como no os bajéis a tiempo del caballo desbocado. Por favor, no impongas el mayor retroceso en derechos y libertades de nuestra historia democrática, si tanto se os llena la boca con Europa deja en paz la ley actual, que fue aprobada con un gran consenso, palabra esta que halla en vuestra lista negra, como escrache o rescate. Ley que es similar a la práctica totalidad de leyes europeas. Pasa un poco de Rouco, si no te produce mono.

Barack Obama, en la conferencia anual de la Federación de Planificación Familiar Americana dijo: “Después de décadas de progreso hay quienes quieren hacer retroceder el reloj a políticas más adecuadas a la década de 1950 que del siglo XXI”, y con respecto al derecho de las mujeres a decidir, “Después de que el Tribunal Supremo declarara constitucional vuestro derecho a decidir, no deberíamos recordar a la gente que cuando se trata de la salud de las mujeres, ningún político debería decidir qué es lo mejor para vosotras”, no lo dice Albertito, lo dice alguien que seguramente tendrá un capítulo entero en la Historia.

Sin que lo parezca, desapercibidamente, el terror es capaz de regresar de la mano de un político ciego e insensible, a mi ahora me daría pánico ser mujer, tener una hija – como tengo –, amigas. Que llegue un día y me digan: “Antonio, nosotras tan preocupadas por un cáncer, la gripe aviar o la amenaza biológica de turno, y ahora tengo una malformación de feto y no puedo abortar”, una cadena perpetua para dos vidas. En un siglo rebosante de avances científico-médicos, surgen islas de Inquisición por aprobación de la “mayoría absoluta”. Tengo una teoría casera, sin contrastar, en la cual se habla de que existe una hipócrita relación entre aquellos que se vacían defendiendo la vida de un feto, o un espermatozoide, si me apuras, y los que cercenan la ayuda a la dependencia, o decenas de derechos humanos, o los que piden frívolamente la pena de muerte para cualquier delito, o los que llevan el perrito a la pelu y se gastan en él lo que a un necesitado le daría para comer dos meses de ofertas en un súper. Normalmente suelen estar ubicados en un determinado color político y profesar la rabia y el odio como bandera, la brecha social se hace enorme y los que quedan a un lado dan pena a los del otro.

Afirmáis, Alberto, que queréis proteger a los fetos con discapacidad, pero en cuanto salgan a esta vida los vais a dejar mangados. La vida de cualquier ciudadano nunca estará tan bien protegida como en los nueve meses que pasa en el vientre de la madre, en cuanto sale, ahí estáis vosotros para negarle todos los derechos, es lo único que pretendéis garantizar, nueve meses. Ya solo quedaba por recortar las conquistas de las mujeres y no os ha temblado el pulso con la clásica cobardía que otorga el rodillo mayoritario. Tengo una pregunta para usted: si alguna de tus insignes ministras, diputadas o afiliadas, quedase embarazada y una ecografía revelara que esperan una Ada Colau de la vida, una filotodo, representante del nazismo puro 100% Cospedal, ¿abortarían, saltándose “vuestras” leyes? Supongo que no habría inconveniente, otras las habéis saltado sin problemas ni remordimientos.

Resulta que en España hay baja natalidad por la permisividad con el aborto, no es porque el país y el paisanaje haya sido saqueado por quienes, precisamente, propugnan la vida del malformado, no es porque aquí ya no existen oportunidades, estas también emigraron. Queréis una clase pobre y analfabeta, mano de obra barata, carne de explotación. Queréis cargaros “Educación para la ciudanía” y meter en su lugar Valores Culturales y Sociales, en Primaria, y Valores Éticos, en Secundaria, que en la práctica serán arengas catolicistas a granel, rancias moralinas, porque de lo anterior no tenéis ni puta idea.

El siguiente paso de Gallardón será prohibir los condones, es capaz de hacerlo sin la ayuda de Rouco. Siempre acabamos en lo mismo, volvemos a don dinero, esta gente se permite legislar así porque no tienen problemas económicos y pueden llevar a abortar a sus hijas a Londres o a Lisboa, y de paso hacer algo de turismo para reponerse del trámite.

A Dios rogando y con el mazo dando. Por cierto,  otra anécdota que se cuenta de ti, alguien te dijo una vez, “Si quieres hacer sonreír a Dios, cuéntale tus planes”.

7 comentarios en “Un feto en el parlamento

  1. Paulinha

    Pues yo estos días no paro de oír que es un tema complejo, pero qué queréis que os diga, yo lo veo tan simple… Lo complejo para una mujer es tener que tomar esa decisión, pero legislar debería ser muy simple, la decisión es personal y punto. Al final acabaremos yendo a Londres como hace 30 años… como diría el minis-Trillo: “Manda huevos”!

    1. Bea

      Estoy completamente de acuerdo con Paulinha, es la mujer quien debe decidir lo que quiere hacer, por qué solo ella sabe si el momento es el adecuado sin tener que dar explicaciones a todo cristo sobre su decisión.

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