Área de descanso

Tengo una amiga digital – Mariaje – que me metió a cariñosos empujones en este blog que tengo. Es mi madrina y prescriptora. Lo parí con urgencia – lo importante es arrancar dejando atrás la parálisis por el análisis – sin definir estilos ni contenidos. Caí de inmediato por la pendiente del odio, del asco y del resentimiento y, y, y en todos los pozos en los que bebe la indignación. Nada de esto me procura tranquilidad. La materia prima de mis escritos es, con frecuencia, la tropa corrupta y mafiosa de distinguidos personajes públicos supuestos servidores míos con el encargo de mejorar este país que habito, pero su país es, a menudo, un paraíso fiscal, un laberinto de mentiras y engaños en el que se pierde la verdad. Su país es una cuenta corriente enorme, negra como sus oscuros intereses. A mi me gustaría liquidarlos, hincharlos a hostias, pero como no puedo mi deseo es vencido por la impotencia. Al revés, eso lo vienen haciendo ellos con nosotros, sin prisas pero sin pausas. Y los ciudadanos formamos, disciplinadamente, un ejército de sumisos contribuyentes cuya inacción perpetúa los indecentes hábitos de esa gente sin escrúpulos. Nos hemos convertido en los excrementos del capitalismo: formamos parte de él, pero acabamos en una letrina, depositados con sumo gusto por los culos que adoran las poltronas. Somos la flora intestinal de nuestros dirigentes.

En la bienvenida a su blog, mi amiga nos viene diciendo que es un espacio confortable, al margen del batiburrillo diario. Un espacio amable, refrescante, en el que ejerce de anfitriona porque lo conoce bien y lo cuida con sus recuerdos; el dolor que en ellos pueda vislumbrarse se presenta como una batalla ganada. Un área de desintoxicación, de desinfoxicación, recomendable para los que nos hemos empachado de información, en muchas ocasiones la misma pero digerida por diferentes bilis y contadas, por tanto, con muy distintas amarguras. Ella echa la cancela para descansar, para hablar de otras cosas, sin prisas, contemplando el jardín que hay tras sus ventanas abiertas. Sólo nosotros. Sólo lo que más importa. Un lujo. Por eso la admiro.

Porque es un lujo mantener la calma a buen recaudo. Yo soy incapaz, por eso me zambullo en sus cantos como necesaria terapia. A mi Paz le pongo horario porque es muy dispersa, muy soñadora y cabeza loca. Se escapa de mi interior sin previo aviso y me deja el alma en llagas. Mi paz está cansada de que le haga promesas incumplidas, de que le diga que las cosas cambiarán, de que no todos son iguales, porque, al final, los desiguales son los que invariablemente nos someten. La tele, los diarios, la radio, las redes sociales, cualquier medio de comunicación se ha convertido en un látigo insaciable que nos trata como a masoquistas y aumenta la audiencia de quienes lo manejan. Desayunamos con hastío y cenamos con hastío. Nos acostamos con las arcadas que nos provoca tanta impunidad. Fiscales mercenarios, presidentes de tribunales constitucionales que militan en el PP y son presos de sus consignas aunque sean incompatibles con la coherencia y la ecuanimidad. “El corrupto de cada día, dánoslo hoy”, que mañana ya tendremos otro.

En la Moncloa(ca) vive un tipo cobarde – de los que ponen policía y descalificaciones de por medio, de los que se refugian en un plasma por miedo a las preguntas como un torero elige el burladero para eludir una posible cornada, solo demuestra su valentía con las tijeras – falso, ambiguo, que siempre está al lado de la duda y de una legión de presuntos corruptos que acaban por abandonar la presunción para abrazar la certeza. Cuando esto ocurre ya no está al lado, ni delante, ni detrás de nadie, los abandona como se hace con los perros y los ancianos en verano. Solo está al lado, delante o detrás de él. Es una isla egocéntrica. Está a lo suyo. Lo suyo no soy yo. En realidad, solo es amigo del tiempo, el tiempo es su caja fuerte, su proveedor de tranquilidad. No lo tragan ni los polacos. Pero ¿por qué no dimites? Vivimos en un país con un congreso vallado desde hace un año. ¿De verdad creen que somos unos Tejeros?, ¿Esa es la confianza que le merecemos?, ¿Ese es el acercamiento que tanto prometen a la ciudadanía? Vallas. Un gobierno que tiene miedo a su pueblo está desacreditado para gobernarlo. El día que gobiernen contra las vallas tendremos un gobierno invencible.

Tranquilo, Pueblo, los “bigotes”, los amiguitos del alma, los ex tesoreros que han hecho el gran slam de paraísos fiscales, los banqueros que roban con absolución incluida, los partidos políticos mafiosos, tienen sus días contados. El parlamento necesita un ERE. Pero los días no los contaremos nosotros, ni ningún juez presumiblemente imparcial. Su final será fruto del cainismo cocido a fuego lento. El ansia de poder obliga a llevar un puñal en el refajo y en muchas ocasiones es manejado diestramente por la sospecha de que el de al lado cante, hasta que el primer naipe se desprenda del castillo. Todos están agarrados por los huevos como en el chiste del dentista. Conviene que los devore la sospecha y que el arribismo y las purgas internas dinamiten un partido podrido. Espero que su juego de tronos los mande a todos al infierno, o a Bruselas, que es el premio para muchos de estos inútiles. Es en lo único que creo, porque las urnas tienen poca memoria.

Hace años, en una acalorada discusión llamé maleducado a mi oponente. Me respondió: A mi me sobra educación. Será porque no la usas, rematé. A esta tropa la pase lo mismo con la dignidad. Aun no la han estrenado. La mía me obliga a descansar de vez en cuando, a refugiarme en lugares como los de mi amiga Mariaje.

Oasis_Desierto_de_Libia-430167

4 comentarios en “Área de descanso

  1. Eugenio

    Buena pareja la vuestra y ambosdos grandes expertos en la utilización del verbo.
    Antonio es cierto nos hemos convertido en los excrementos del capitalismo, y tambien lo que comentas que “un gobierno que tiene miedo a su pueblo está desacreditado para gobernarlo”.
    Me explicaron en mis clases de historia que las torres de la ciudad que antiguamente nos defendia del enemigo exterior, por la parte interior es totalmente indefensa con eso los antiguos impedian que los que estuvieran en el poder lo pudieran usar encontra de su pueblo.
    La última vez que estuve en Madrid pasé “cerca” del parlamento y vi esas vallas que los protegen del pueblo que los vota. Me dió mucha pena ser persona non grata.
    Me alegro de volver a leerte y no te olvides de volver por Valencia.

    1. Gracias, Eugenio, buena lección y sabia decisión. Luego dicen que no nos parecemos a Grecia pero realmente deben tenernos tanto miedo como a los griegos, y eso que aquí pocos cocteles Molotov hemos lanzado, de momento, que todo llegará. No me olvido de pasar por Valencia, cuanto toque te llamo.

  2. Caramba Tucho. Me meto en el blog pensando que hace mucho que no te leo, y me encuentro de bruces conmigo. Menudo honor. No puedes hacerme mejor cumplido que considerarme área de descanso. Yo para incorporarme al jaleo acudo a tí. He desistido ya de levantarme y acostarme con disgustos. Me los reparto por la tarde, cuando llega Paco y me comenta, que el sí empieza y termina bien informado. Y si tengo que enterarme que sea por quienes aprecio, y si además disfruto del buen verbo, eso ya si que es un lujo de lo más icástico.

    El artículo soberbio. Me encantan esos juegos de palabras. Esas respuestas que te surgen sin buscarlas, es como si te viniesen al encuentro. Me admira eso cuando lo veo en otros, yo no lo tengo. Soy de las que dicen luego, ¡me cachis, qué oportunidad perdida de haber dicho tal y cual!

    Gracias por el regalo, ha sido una sorpresa, y me voy tan contenta a compartirlo por ahí. Con tu permiso.

    Un abrazo.

    1. Gracias, Mariaje. No me tengas envidia que si no empatamos. Nadie tiene todo. Y comparte, comparte, que la verdad necesita de estos actos, y lo que he dicho de tu blog es la pura verdad. Otro abrazo.

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