Yes we scan

espio

Un alto cargo del gobierno español insistía en que “no hay constancia” de que el espionaje estadounidense hubiera aplicado en España prácticas de rastreo masivo de comunicaciones, pero añadía: “Si hubiera sido así, eso se habría producido en la etapa de Zapatero”. Como no podría ser de otra manera. Si no hubiera existido Zapatero habría que haberlo inventado, es el “punto limpio” al que se lleva la mierda que genera la inoperancia política de sus sucesores.

Nuestro Centro Nacional de Inteligencia (CNI) daba por descontado desde hace tiempo la interceptación masiva de comunicaciones privadas en España, pero descartaba que hubiera tomado como objetivos selectivos a políticos españoles, por eso el asunto se la refanfinflaba. En julio, cuando se conocieron las primeras filtraciones de Snowden, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, declaró tajante: “A mí no me han espiado y creo que, en general, tampoco”. Toma ya! ¡Vaya concreción! “Lo que me importa es el móvil de Rajoy” – y no el de Merkel – confesaba un colaborador del presidente. El de Merkel ya imaginamos que está lleno de “ajustes y aplicaciones”. El de Rajoy, de mentiras.

60 millones de llamadas en España, en un mes – diciembre 2012 enero 2013 –, de jefes de Estado y de Gobierno, ciudadanos y empresas, han sido rastreadas. El Ministerio de Asuntos Exteriores convoca al embajador estadounidense para el paripé de rigor. Confiesa Obama que no sabía nada. ¿Es una mentira? Porque si es verdad lo convierte en un inútil. Ahora que lo sabe ¿qué piensa hacer? Dicen los americanos que no volverá a suceder, por lo menos de esa manera, serán más selectivos, entiendo. No se han gastado un porrón de millones en una “arma” tan estratégica y diferencial como para tirarla por la borda. ¿Quién está capacitado para descubrirlos cuando lo hagan? ¿Otro mártir como Snowden, con toda la presión que conlleva, para que luego lo dejen mangado y se convierta en un “enemigo” proscrito? Menudo ridículo hicieron algunos Gobiernos europeos – el español lo bordó – que se negaron a conceder el derecho de sobrevuelo al avión del presidente Morales creyendo que Snowden viajaba en él. No tuvimos ni los huevos de interrogarlo amigablemente, para saber qué información es susceptible de tener la NSA de nosotros, y luego darle asilo político. Algo similar a lo que hicimos con Falciani. Pero estas decisiones rápidas, cuando son delicadas, no van con el talante de Mariano, lo suyo es la cocina a fuego lento. Y el puro, más que el cigarrillo.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, canceló su visita a Washington para reunirse con Obama cuando supo que el espionaje estadounidense había vulnerado su cuenta de correo, pero Rajoy lleva meses esperando a que el presidente de EE UU le de cita en la Casa Blanca y no desea en absoluto abrir la menor crisis con su más poderoso “aliado”. Obama puede estar tranquilo, si es que alguna vez estuvo preocupado por un cabreo de Mariano. No, Rajoy está siendo el más blandito de todos a la hora de calificar y condenar unos hechos como estos que en España están penados con cuatro años de cárcel. Con independencia del tratado militar del que toque hablar, nuestro presi necesita esa foto con papá américa, como Aznar la buscó con Bush y Blair, aunque internacionalmente solo salieran estos dos. Toca tragar, como siempre.

 “La confianza se ha dañado seriamente y tenemos que reconstruirla”, dice la espiada Merkel.  ¿Cómo lo va a hacer? ¿Qué deberes pondrá esta aguerrida teutona a los americanos? A ver si les enseña los redaños como hizo con los países del sur de Europa. Con los débiles todo el mundo se entrena a fondo, pero cuando toca enfrentarse a los fuertes llega una muy cansada. En la práctica todo se reducirá a cubrir el modelo “enérgica protesta” que proceda. Sabemos que no se puede, no se quiere o no conviene hacer más. O se reconoce que nada se puede hacer, porque no sabemos cómo, muy poco probable. El espionaje es como una enfermedad para la que aún no existe un tratamiento.

“No se puede tolerar el espionaje entre amigos”, suena por cada rincón. Pero ¿Quién no espía? Al famoso Prism – programa de vigilancia electrónica de los servicios secretos de EE UU – habría que sumarle el desconocido Tempora, utilizado por “james bond” del Reino Unido para espiar cables de fibra óptica que transportan las llamadas telefónicas, los correos electrónicos y el tráfico de Internet. Ética y Moral tienen difícil acomodo en política. A los gobiernos occidentales se les abren las carnes y se muestran gravemente ofendidos al saberse espiados. La escenita de la ofensa hay que representarla bien porque los datos del espionaje han trascendido al populacho y supongo que este desea ver una reacción fuerte de sus representantes, si no de qué. Todos los gobiernos, de una u otra forma, con mejores o peores medios – sin duda esto último, si se comparan con EEUU – espían a sus enemigos y a sus “amigos”. No entiendo tanta sorpresa, vivimos en un mundo huérfano de escrúpulos, de mentiras y engaños que forjan la desconfianza, un mundo de una codicia insana, un mundo en el que se tunea la historia a conveniencia para desinformar al ciudadano.

Seamos sinceros, lo que de verdad duele no es el espionaje político empresarial industrial por parte de cualquier estado. Duele que, con el fin de la lucha contra el terrorismo, se acaben enterando de a quién te tiras y todas las cositas bonitas o guarras que le dijiste antes de hacerlo, por poner un ejemplo. De todos los secretitos que hacen miserable a un ser humano. Duele que podamos ser chantajeados, en un futuro no muy lejano, al amparo de “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

Cuando surge un avance científico o tecnológico de envergadura se ensalza la enorme trascendencia positiva que tendrá para la humanidad, pero se teme, a la par, el daño que el uso irresponsable, salvaje y terrorista puede llevar aparejado. Da la sensación de que es precisamente el lado más oscuro quien mejor y más rápidamente optimiza el descubrimiento, tan rápido que la capacidad de contrarrestar el daño es mínima.

¡Ah!,  pero que se ponga a espiar, por ejemplo, Cuba, Venezuela, Irán, o cualquier país del “eje del mal”. Ahí ponemos la maquinaria diplomática en modo “aniquilar” y ya está.

2 comentarios en “Yes we scan

  1. Realmente todo es un reflejo de lo que somos. Si descendemos un poco ¿a cuantos de nosotros no nos habrá gustado en un momento dado tener la posibilidad de espiar a alguien? No hay más que ver el éxito que tienen los programas que hurgan hasta el fondo en las vidas ajenas

  2. Es verdad. Esa sensación de vivir detrás de un cristal ciego con un montón de gente detrás a la que no se le suponen buenas intenciones..
    Y como siempre las dos varas de medir. Eso también duele.

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