Lo que diga mi marido

Iñaki y Cristina se conocieron en 1996, en los Juegos Olímpicos de Atlanta, cuando la infanta se apuntó  a la fiesta de celebración por el bronce conseguido por la selección de balonmano, en la que jugaba Urdangarín. El gallardo y apuesto deportista coló su más trascendental gol por la escuadra de una retina real. Un improvisado celestino, amigo de Iñaki, que detectó el flechazo, ofició de presentador, con muy buenas artes y excelente tino.

Se casan en octubre de 1997. El se convierte en Duque de Palma y en Excelentísimo Señor por vía vaginal, que es de lo mejorcito que se puede pillar por esta vía. Los compromisos con la familia real y el despliegue de seguridad que conllevan le obligan a dejar el balonmano, que tampoco es que le deparara grandes ingresos. Iñaki siguió en el mundo del deporte a través del Comité Olímpico Español, aunque el asunto no acabó de cuajar. Hace un máster en Administración y dirección de empresas por ESADE y se lanza al mundo de la consultoría. Entra a trabajar como consejero de Telefónica Internacional en Barcelona. También es nombrado presidente de honor de Esto y de lo Otro y, como no especificaron “lo otro” acabó siendo de lo Nuestro. Cuando no se especifica siempre es así. Total, que en un descuido se compra una casa del copón, un palacete en una exclusiva zona de Pedralbes, Barcelona. Seis millones de euros más el capítulo de los arreglitos, que equivalen por si mismos al precio de una casa que muchos quisieran.

La investigación periodística sobre tan fulgurante éxito destapa toda una práctica delictiva. Cuando ya era evidente que en lugar de un póker de ases Urdangarín tenía un póker de delitos cambia de aires y de continente. Tácitamente, ningún miembro de la Casa del Rey se lucra con actividades profesionales, al menos descaradamente. Sin embargo algo debió percibir Iñaki en el ambiente real, en la estirpe, que lo llevó a la relajación y a desarrollar determinados comportamientos sin temor a consecuencia alguna, imaginó que con el silencio aún se podía traficar en este país. Algo habrá tenido que ver, no accede uno a la realeza y se propone hacer negocios así como así sin conocer el percal.

En el verano de 2009 lo largan a Washington con toda la familia, a instancias de su suegro. Oficialmente el cambio de domicilio de la infanta obedecía a los compromisos profesionales de Iñaki. Previamente Telefónica lo había ascendido tanto que casi lo pierde de vista: Consejero y presidente de la Comisión de Asuntos Públicos de Telefónica Latinoamérica y Estados Unidos. La Repolla Corporation. Los ascensos no cabían en las maletas, si me apuras.

Ahora ya es de juzgado que Cristina iba venía firmaba salía y meneaba la Visa Oro de Aizón hasta quitarle el color, no lo vamos a discutir. Todo con esa alegría – e inconsciencia – tan propia de los que se saben intocables. Esa es la verdadera ignorancia. Luego no sabía. Sus abogados dicen que ignoraba lo que hacía, que está enamorada de su marido hasta el punto de confiar delictivamente en él. Eso de “el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento” no lo mencionan, tampoco le debe afectar. Hasta hacienda dice que no sabía. Licenciada en Ciencias Políticas, Master en Relaciones Internacionales (Universidad de Nueva York) y directora del Área Internacional de la Obra Social de Fundación La Caixa. Una ignorante. Pero comprendo que es mejor pasar por tonta tontísima que por imputada imputadísima cuando es tu padre el que ciñe la corona.

Ya lo tiene que tener MUY CLARO un juez para convertir a un miembro real en un imputado Real, dos veces. Un juez cuya vida ya no es ni será la misma desde el momento que ese marrón aterrizó en su mesa, dita sea. Haga lo que haga pasará de ser juez a ser juzgado. Juzgado por abusos a la verdad, a la evidencia. Es posible que acabe en el redil de la ignominia y el olvido, como Garzón o Elpidio, donde acaban los valientes que reclama la sociedad. Como para permitirse el lujo de equivocarse. Una imputación que se despacha en un párrafo le llevó al juez Castro 227 folios. El trabajo que da una infanta “inocente”, Jesús.

Ahora es tiempo de las estrategias de defensa, de la “ingeniería legal o jurídica”. De la Doctrina Botín o “uso particular del derecho”, que resumiendo al máximo consiste en la imposibilidad de continuar el proceso penal contra un imputado cuando el fiscal y los abogados del estado no sostienen acusación aunque exista acusación popular personada, que no es la que sale perjudicada con el delito. Es decir, el Estado ha sido estafado y sus defensores – el fiscal y la abogacía del estado – deciden que se la trae al pairo. Bueno, al pairo no, están del lado del presunto delincuente y en contra de los estafados.

Por lo tanto es evidente que está todo atado y bien atado, como en los tiempos grises oscuros, a los que volvemos. Un túnel del tiempo de dirección única. De momento les urge encontrar la decisión que resulte menos escandalosa para la sociedad, porque sea cual sea llevará ese sello ¿O es que alguien en su sano juicio cree por un momento que a la infanta, tras la imputación y posterior declaración, le van a hacer un pijama de rayas, aunque sea de DOLCE & GABANNA, o de Custo Dalmau, por poner a alguien de la España Fashion? Y no porque no creamos o se demuestre que lo merece, sino porque en nuestro ADN ya está incorporado el engaño y la burla. Existe un divorcio insalvable entre lo que la sociedad espera y lo que recibe: el balance siempre es negativo.

La infanta, nuestra más noble imputada, sigue en la web institucional cuando a su marido lo retiraron por ser lo mismo que ella, un imputado, que no un culpable, de momento. También me sorprende ese desmesurado amor de Cristina hacia su pareja. Admitamos su ceguera a la hora de hacer todo por lo que ahora ha sido imputada, pero una vez conocidos los hechos, y que su querido esposo le pedía firmas y le facilitaba una Visa envenenada a sabiendas de que era ilícito ¿le sigue renovando sus votos de amor? Venga ya! Lo que ocurre es que le gusta vivir como una princesa, eso sí que lo entiendo, sobre todo cuando no se conoce otra forma de vivir.

Artículo relacionado: Que Nóos falte justicia

7 comentarios en “Lo que diga mi marido

  1. Pingback: Altezas…y bajezas (de miras) – Icástico

  2. Eugenio

    Y que tal si se lo hace de Zara?
    Antonio, piropos creo que no los necesitas, pero aún asi te quiero decir que tienes un humor agradable, muy sano, la lectura de tus escritos incluso con temas delicados no produce ansiedad alguna. Eres muy bueno !!
    Cuando hablas que el ADN español que tiene incorporado el engaño y la burla estoy “seriamente” de acuerdo contigo incluso llego a pensar que deberia existir una clasificación del corrupto español en donde la infanta, que no su marido, estará tristemente muy por debajo de la media española.

    1. Bueno, eso de que no necesito piropos lo dices tu, de hecho este blog sigue gracias a los piropos que he recibido, que es el único sustento que obtengo y que me viene estupendo para los momentos bajos y de duda, que los hay, así que no te cortes 😉
      Y no te preocupes, que lo de la infanta no va a ser nada, lo archivarán y punto. Imaginaciones nuestras. La imaginación es casi lo único con lo que podemos especular los pobres.

    1. Gracias, Xosé. Lo que sobra ahora son periodistas sin editor – mi cuñada es una – así que hay poco que hacer. Yo mas bien digiero la realidad y echo un eructo digital para liberar las digestiones pesadas.

  3. Excelente artículo Tucho. Eres un artista con los giros y la ironía. Me encantan esos juegos de palabras tan certeros y definitorios. A veces auténticos golpes de gracia, en ambos sentidos de la frase. Si te equivocaras en lo del traje, al menos daríamos ejemplo de alguna cosa.

    1. En lo del traje me puedo equivocar, prefiero que se lo haga Custo, antes que Dolce, jajaj. Realmente esta gente es intocable. Vaya imagen que estamos dando, y lo peor es que es la Real. Gracias por los piropos.

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