El golpe de Jordi Évole

Angustia, arriesgado, broma de mal gusto, desazón, desencanto, enfado, engaño, estupor, genial, incredulidad, indignación, irreverente, petardillo de feria, puro espectáculo, sorpresa, traición, tremendo error, valiente. Son algunos de los adjetivos y sentimientos que despertó el programa “Operación Palace”, de Jordi Évole, emitido por La Sexta. Una fabulación sobre el golpe del 23 de febrero de 1981. El 23F.

 Una cosa es ser engañado y otra sentirse engañado. Jordi Évole dio pistas varios días antes sobre el programa y pidió disculpas al final del mismo. A mi la broma esta no me ofendió, ni me sentí engañado. Comencé a mosquearme cuando entró Garci en escena, nunca mejor dicho. Nuestros diseñadores de sagrarios han decidido que el 23F es tema sensible. Como si fuéramos retrasados mentales y no supiéramos que eso es evidente. En todos los países han habido y sigue habiendo temas sensibles – guerras, limpiezas étnicas, conflictos tribales, etc. – susceptibles de mantenerse en el limbo por detentar esa etiqueta. Cuántas veces desde aquel febrero no habremos fabulado con amigos y familiares sobre ese episodio construyendo nuestras hipótesis, cuántas veces no habremos dicho “daría lo que fuera  por saber la verdad”

El periodista ha comentado: “Al menos nosotros hemos dicho que es mentira. En los telediarios vemos todos los días noticias deliberadamente falsas y no pasa nada. Quisimos demostrar lo vulnerables que somos ante los medios”. “Que España no es el paraíso de la transparencia y que 33 años después no se pueden consultar los archivos del 23-F. Eso da pie a que se pueda fabular. Yo tenía seis años y si hubiera detectado que algunos de los que estaban en el Hemiciclo aquel día y que participaron en el programa hubieran dicho que no se podía frivolizar no habríamos seguido”. También dijo que le hubiese resultado más cómodo seguir con lo que estaban haciendo, acomodarse y evitar riesgos. En definitiva ha hecho lo que los gurús de cualquier área recomiendan a las víctimas de esta inacabable crisis; que innoven, que se atrevan, que abandonen su zona de confort.

La ética de Jordi se ha forjado con periodismo denuncia del bueno, véase caso Urdangarín, las preferentes, el acoso a la sanidad pública, las eléctricas, los paraísos fiscales, el secuestro de la justicia… Ha rescatado causas ya enterradas, junto con sus enterrados y olvidados muertos (accidente del metro de Valencia), para ponerlas de nuevo ante los ojos de una justicia que, ahora, casi 8 años después, se siente más achuchada por la intransigencia de la gente, empapada por el tsunami de la corrupción. El balance, si es que hay que hacerlo, me sale favorable a Évole. Creo que su credibilidad no va a sufrir, como muchos piensan. Está tan acostumbrado a contar la verdad que puede abordar una increíble ficción. Quizás si hubiese emitido el programa un 28 de diciembre nada habría que perdonarle y se hubiera evitado las disculpas. Jordi Evole puede regresar a la verdad cuando quiera, con garantías, porque nunca la inventa, simplemente la avala, la documenta.

El éxito y la fama tienen enemigos eternos. Unos cuantos colegas se han despachado a gusto tras el programa. El poder de convocatoria de Jordi Évole no ha hecho más que crecer, y para este “experimento” ha contado con la colaboración de políticos y relevantes periodistas, incluso la de un “oscarizado” director de cine. Entre todos contribuyeron a que la sensación de engaño fuera mayor; nos la metieron desde muchos frentes. Creo que quedó claro cómo podemos ser manipulados ¿no es suficiente? No debe ser, hay mucha diferencia entre que demos por hecho la manipulación y que hagan una “demo” para tirarte de la burra. Aquí y ahora nos podemos orinar en casi todas las instituciones porque sus representantes las han mancillado, dejándonos claro que es un buen lugar para hacerlo, pero cuando unos cuantos le ponen la vitola de “tema sensible” (de la importancia de un 23-F) a un acontecimiento que pudo haber cambiado dramáticamente nuestra historia reciente es porque quizás sea más sensible para ellos.

A los españoles nos encanta el humor y la risa cuando no somos nosotros el objeto de ella. Sentirse engañado parece que nos coloca en la diana de la carcajada, y eso le gusta a muy pocos. Mucha de la indignación vista en las redes debe ser directamente proporcional a la tragada. Dijo el periodista Pepe Oneto que “La principal repercusión de Operación Palace es que ha sido el acontecimiento que ha provocado más tuits borrados al conocer el final”. Yo me reí lo suyo cuando leía y escuchaba, en otro programa, la conversación tipo Berlanga entre la trama civil, García Carrés, y Tejero. Me río ahora, claro, pero no deja de ser una expresión gélida, agarrotada por mis recuerdos reales. Solo de pensar, por un momento, en que un “paisano” como ese – único condenado por el golpe – hubiese podido esculpir una “nueva” España me rectifica la mueca. En efecto, el 23 F es la hostia de serio, pero no nos puede condenar a estar tristes toda la vida, ya bastante condena es permanecer en la ignorancia tantos años después. Dicen que el humor es una buena terapia para todo; aquí tiene un escenario estupendo, siempre que se haga con respeto. Me acuerdo de una revista de humor, en las postrimerías del régimen franquista, que con la excusa de hablar del tiempo nos pasaba el parte político, que no meteorológico “reina un fresco general procedente del noroeste”.

Hay quien cree que el tema exigía delicadeza, mimo y tacto hacía las personas que vivieron aquellos días. Yo tenía 24 febreros y recuerdo el temor de muchos a resucitar una pesadilla, para recordarles que aquella libertad de 1981, más que joven, infantil, podía ser aniquilada con inhumana facilidad. Han pasado 33 años en los que un hecho tan dramático se ha sustentado tan solo en los pilares de los interrogantes y las dudas jamás aclarados porque “la sociedad no está preparada para eso”. Para la verdad. Esa ha sido toda la delicadeza. Para la mentira, no obstante, nos tienen por muy maduros. Triste. Oleadas de políticos que cuando acceden al gobierno de turno adquieren la madurez necesaria para tachar a la sociedad de inmadura, poco preparada para afrontar las verdades verdaderas que, desde ese momento, se ven en la “obligación” de ocultar, poniendo a los historiadores a dieta de archivos, ¿por qué? Habrá, supongo, una estrecha relación entre los obstinados en ocultar la verdad y los verdaderos implicados en el golpe.

Recriminan a Évole que es un periodista y no puede hacer algo así. La Mariló Montero también lo es, y ahí está, en la tele pública, cargándose a la audiencia con sus boutades, habría que verla abordando un programa sobre el 23 F, entonces sí que nos íbamos a reír…de pena. Nos perdemos en el debate sobre si es periodismo, entretenimiento, ficción… hasta que podamos colocarle la etiqueta más conveniente. Imagino que en años venideros podremos encontrarle alguna, porque seguro que este programa pasa a los anales de la tele. Malamente vamos a transitar por la senda de la reflexión propuesta por el autor del documental, poco habrá conseguido entonces con respecto a sus fines si en lugar de ver la luna vemos el dedo que nos la señala, como le gusta decir a él.

De entre todas las reacciones al programa escojo una frase de José Luis Centella, diputado en el congreso: “Para mí lo más importante de todo es que aún no sabemos quién escribió el guión real del 23F”

 opracion palace

12 comentarios en “El golpe de Jordi Évole

  1. Paulinha

    Hola Antonio!

    Igual no soy la más indicada para hablar porque soy una fan del falso documental, es mi género audiovisual favorito (siempre quise hacer algún trabajo de este tipo…) En él se combina realidad y ficción en su justa medida, vamos, como en la vida misma…

    En Operación Palace, Évole se inspiró en el documental “Operación Luna” (http://www.youtube.com/watch?v=Zle_YuKgQQE) que es un ejercicio audiovisual maravilloso, bajo mi punto de vista, que plantea la hipótesis de que el hombre nunca fue a la luna y que las imágenes que se mostraron habían sido rodadas por Kubrick en un plató al más puro estilo de Hollywood. Lo emitió el Canal Arte, lo cual demuestra que los franceses nos llevan algo de ventaja en muchas cosas.

    En este país nos falta espíritu crítico y capacidad de raciocinio; no me sorprende que seamos incapaces de disfrutar de un trabajo así en una televisión que sólo nos ofrece basura. Para mí este programa es un soplo de aire fresco en una televisión medio muerta, es una manera de jugar y de hacernos pensar. Pero como siempre, hay gente que no debería pensar nunca, o por lo menos, no pensar en público, porque hay que ver las cosas que salen de sus cabezas (y encima les pagan!!!)

    Gracias por tus reflexiones tan certeras, como siempre! Y un biko gordo, nos vemos en breve (ya tenemos billete pra abril) Animaros a las Fallas y así nos vemos antes!!!!!

    1. El colmo, una periodista, documentalista y bla blá más no va a ser la más indicada para hablar? Cuando veo programas de este tipo, siempre te imagino por ahí haciendo acopio. Al pricipio, tras el programa, reflexioné en la dirección que proponía su autor. Ahora, al ver la cantidad de críticas (negativas) recibidas, de tantas cabezas bien pensantes, de esas a las que te refieres, estoy desorientado ¿por qué les ha tocado tanto los webos este falso documental? Igual no es tan falso, o lo mismo porque son tan falsos sus críticos como el programa. Españita, Españita.
      Aquí esperamos con ilusión y sorpesa vuestra llegada (no imaginaba que vendriais) No creo que nos animemos por las fallas, a pesar de estar medio sordo no soporto el estrépito, pero a cambio a ver si traes algo de sol y de calorcito, coño, que lo pillais todo. Mais bikos.

  2. Nacho

    Fantástica descripción y exposición Antonio. El amigo Jordi me engañó – y no me da vergënza decirlo – hasta que salió diciendo que era todo un montaje. ¡ Vamos, que me lo tragué todo !. Mientras veía con los ojos como platos como toda la clase política estaba implicada en el golpe (en la ficción – ¿o no?) recordaba también, como hablaba con Pili de si nos íbamos a Portugal (¡ ingenuos !) con mi 2 CV citronero, mi hija nacida unos días antes y suegro incluido. Siendo conocedor de algunos sucesos acaecidos en mi familia durante el golpe anterior (1936), pensábamos en si tirar o no a un pozo que había en la casa familiar, esos libros semiclandestinos comprados a hurtadillas en los puestos “ad hoc” del Rastro……¡ Qué candidez !. Jordi Évole nos puso delante de las narices la evidencia de como nos pueden llegar a manipular, y eso a muchos…..no les agrada. A dos reflexiones me llevó el programa: 1.- si estaban todos allí, ¿a quién coño se va a votar en el futuro, si hasta los “más perdedores” estaban implicados?, y 2.- el nivel de corrupción, saqueo e impunidad perpetrado por parte de nuestros gobernantes hace que nos lleguemos a creer cualquier cosa deshonesta y vergonzosa que nos cuenten sobre ellos; es decir, cualquier barbaridad es fácil creerla cuando están implicados esos personajes. Bien es cierto que es fácil justificar esa credulidad; ¿quién nos iba a decir, por ejemplo, que no era el guión de una película – sino una realidad – que durante más de los últimos casi 30 años, la Iglesia Católica con sus “sores María” y adláteres tuviera montada una red de secuestro, tráfico y venta de bebés recién nacidos?. Vamos que ni en las mejores películas de ficción. En fin, que al final -afortunadamente para aquellos que aún nos queda una pizca de esperanza (aunque no sea mucha, la verdad) – fue un montaje; lo cual me produjo un alivio.
    Un abrazo y felicidades de nuevo por tu certero verbo.

    1. Gracias, Nacho. Tus propios recuerdos ya acojonan. No entiendo cómo se ceban tanto con Jordi. Aznar se hartó de despreciar y ridiculizar a Zapatero cuando este era presidente, públicamente, en sus “foros” internacionales, dejando la imagen de España por los suelos, desestabilizando (supongo que para favorecer el regreso de un Mesías como él, de nuevo) y no pasó nada. Que un expresidente de un pais se cague en un presidente de su mismo pais no es un asunto delicado, ni sensible, no es una bufonada ni una payasada. No, es patético. Es lo de siempre, justamente lo que hay que tocar es siempre lo intocable. Lo de la infanta supongo que es otro tema sensible, tanto que el irresponsable abogado que grabó las imágenes de su declaración es la primera víctima del caso Noos, otro cuadro impresionista del “capitalismo granuja”, término acuñado por Stiglitz para delimitar a la fauna que lo lleva a cabo y que en nuestro pais es especie protegida.

  3. Antonio

    Buenas tardes,
    !Que país! Si no es por esto, es por aquello. El caso es criticar el ingenio y el atrevimiento de los demás.
    Évole nada tiene que demostrar, al menos hasta ahora, en cuanto a la honestidad con que nos presenta los temas que analiza. Por eso le temen. Sus preguntas serían nuestras preguntas sino estuviesemos, a veces, en el limbo en que nos sitúan con tanta contaminación los que manipulan los medios de comunicación.
    Quedó claro que todo lo que nos presentan como realidad, será o no.
    Me inclino por pensar que solo será lo que decida el sistema. ese sistema que algunos siguen negando en su existencia, en su capacidad de agitar o clamar conciencias, en su capacidad de arruinarnos o convencerns de que somos ricos y afortunados y, hala, a gastar. Ya nos pasarán la cuenta.
    ¿O nadie ha caído de la burra?
    Llevamos treinta años de soportar esta mierda de transición que nos han montado para justificar que nos den … por uno u otro lugar.
    Treinta años de verificar – y para eso si que somos verificadores auténticos, pues lo sufrimos en nuestras propias carnes – que nada podemos hacer para modificar el curso de las cosas que otros deciden ¿por nosotros? Bueno al menos dicen contar con la legitimidad de nuestros votos.
    Si hasta R. Gallardón hace ostentación de que SUS modificaciones legislativas nacen amparadas de la voluntad de la mayoría de Españoles que el representa. ¿Sabra contar con los dedos cuantos votos de Españoles necesita para ostentar tal representación?
    Gracias Évole por poner a pensar al País y por distraernos, pues la alternativa que tenemos lleva treinta años de putrefacción y no le vemos salida.
    Una aperta Republicana. Antonio

    1. Gracias, tocayo. No había visto tu comentario, no me entra por el blog, lo he visto en el correo. Muy cierto tu análisis. Efectivamente no se vislumbra salida, todas nos las cierran “convenientemente”. La cuestión es que todos deberíamos ser unos Jordi Évole, u otros similares, que los hay. Otro saludo.

  4. Eugenio Mira

    Yo no vi el programa, pero a Jordi lo tengo como a un gran periodista y como a un salvador del pueblo no político español……y como lo es, ya le deben estar buscando las cosquillas en este o en cualquier otro programa que en el futuro haga.
    El 23 F es un tema como tu dices “sensible” y no estamos preparados los españoles para esos temas. Nunca desde 1936 hemos estado preparados para digerirlos. La Fundación privada de FRANCISCO FRANCO también maneja documentación “sensible” y nos “priva” casi un siglo después, de toda su documentación histórica relevante…lo hacen por nuestro “bien” pues no estamos preparados….
    Hay temas sensibles en España , como el de buscar a tus antepasados desaparecidos durante el golpe de estado franquista o incluso desaparecido después de 1939, o el tema conocer la fortuna de Juan Carlos I, o conocer de donde provienen los fondos de los partidos políticos españoles, incluso conocer la constitucionalidad del concordato actual con la santa madre iglesia católica, apostólica y romana..y tantos otros temas sensibles que demostrarían que el pueblo español es totalmente inmaduro para los temas sensibles y no está preparado para recibir ese tipo de información.

  5. Yo lo que estaba era flipando por la desenvoltura y descaro con que los “supuestos” protagonistas de la falsificación nos contaban cómo nos habían mentido. Hasta la mitad Paco y yo flipábamos, aunque no demasiado por la teoría en sí, pues ya hemos oído todos argumentos en varias direcciones a lo largo de los años. Recuerdo que le pregunté a Paco: ¿Y por qué lo cuentan ASÍ y AHORA? .Tuve el punto de molestia durante unos minutos cuando me confirmaron la ficción, pero considero mucho más valioso que todo lo demás el hecho de DEMOSTRAR lo fácil que resulta mentirnos, y sí, también engañarnos. Son cosas distintas, pero no somos tan listos como nos creemos. Que se lo digan a los que a mitad del programa lanzaron la proclama de que ellos ya lo sabían.

    1. Es posible que los mas contrariados sean los que se consideraban tan listos. A nosotros también nos ocurrió lo mismo que a vosotros, cómo era posible que en 33 años e interviniendo tanta gente no se hubiese filtrado nada, en estos días, que se filtran hasta las declaraciones de la infanta.

  6. Gracias, Juanma, estoy de acuerdo contigo. También valoro que él mismo se haya puesto en cuestión, es un acto de valentía. Pero, ¿le vamos a retirar asimismo la credibilidad a todos los que colaboraron en la fabulación? Para desacreditar sus reportajes hay que ser tan buenos o valientes como Jordi, y no ofende quien quiere, sino quien puede. Los que abandonen a Jordi por esto será porque le gusta más la ficción de nuestro gobierno, o la de la caverna mediática. Será que su balanza no les funciona. Este periodista siempre me abre los ojos, haga lo que haga. Yo sigo.

  7. Pue sí, muchos nos lo tragamos, sobre todo la primera parte hasta la aparición de Garci, que fue totalmente surrealista. Creo que todos, acostumbrados a reportajes de denuncia de Jordi Évole esperábamos que fuera en serio (en el sentido de que aportara nueva información) y nos sorprendió a unos (e indignó a otros) lo fácilmente manipulables que podemos llegar a ser.
    El programa, con intención de su autor, también transmite a aquellos que admiramos el trabajo de Jordi Évole, que tampoco debemos creerle a él ciegamente, y que debemos adoptar una postura crítica con todo y con todos.
    Un comentario muy manido estos días por los críticos/indignados es que tampoco hizo nada nuevo (véase el falso documental del canal Arte sobre la llegada del hombre a la luna) y que la comparación con Orson Welles es exagerada (el propio Évole así lo considera).
    Lamentablemente creo que todo esto se va a personalizar en su figura y muchos intentarán utilizarlo para desacreditar sus reportajes semanales, que a mí personalmente me parece muy bueno, tanto en lo periodístico como en el formato que usa.
    Saludos, y excelente post.

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