Los cinco escaños del apocalipsis

Me alegro de la fuerte irrupción de Podemos en el panorama electoral europeo. Me alegro más si lo extrapolo al porvenir nacional, lo que me debe convertir en un inconsciente. La esperanza moribunda precisaba un electroshock. Preocupados están esos que forman parte de la llamada casta, nombre que tanto molesta a los que se saben representados en ella. Su marco ha sido bien definido, así como las acciones que sus privilegios le permiten llevar a cabo y las omisiones de la justicia para acabar con ellas. Fatal llevan que el médico sea un coletas portador de utopías regresivas con aire a Jesucristo y de apellido Iglesias.

Por supuesto que no todos son iguales, está casta de la caspa. La casta política, la del palio, la casta de San Díaz Ferrán, patrón de los mangantes de cuello blanco, con miles de devotos, la casta del parqué. Luego, claro está, el aparato de apoyo: la casta militante, la casta del aparato, esa que con su boca denuncia que hay que acabar con la corrupción que campa en su partido – con nombres y apellidos – pero que ni denuncian a sus autores ni abandonan la formación, cobrando cómodamente un sueldo y convirtiéndose, de esta manera, en la casta cómplice sin la cual no existiría el resto. En definitiva, la casta que carece de honradez intelectual. Servidumbres del cargo para mantener el cargo, que cambian pequeñas cosas para que nada cambie.

Por supuesto que no es lo mismo PP que PSOE. Si no hubiese habido un Felipe González no habría ahora un estado de bienestar que desmontar, llevándoselo por piezas quienes gobiernan, como observamos impotentes y asustados. Quien tanto creyó en él lo llevó a cabo y piensa que nuestro agradecimiento tiene que ser eterno. Eterno sería si perdurara, si no viéramos cómo asiste impertérrito a la mudanza mientras entre mueble y mueble se echa un puro en Punta Cana, mientras se aburre por cobrar un pastizal como consejero en Gas Natural sin hacer nada porque todo lo hizo antes, mientras fomenta una alianza PPSOE por el bien de España y unos cuantos “españoles”, mientras se molesta de que lo incluyan en la casta. Por supuesto que tiene derecho a todo eso. Y yo tengo derecho a que mantenga la boca cerrada si cuando la abre es para matar prematuramente una ilusión, hermana de la que a él le valió en su día para alcanzar el poder por muy rojo y satanás que lo pintaran.

Más allá del éxito de Podemos, lo que veo es que esa ilusión ha obtenido cinco escaños. Cinco escaños que parecen los cinco jinetes del apocalipsis. Comienza el baile de miedos y temores, ese que tanto le gusta a nuestros amos. Uuh, que viene el coco. Con cuernos, rabo y tridente. A Iglesias le han llamado de todo, lleva mil bautizos en tres días, parece hacer gala al apellido. Convertido en sospechoso absoluto, en un país que padece la peste de la sospecha. Acorralado como si hubiese ganado con un programa infestado de mentiras, o como si lo hubiera incumplido, como si metiera a votantes de la tercera edad o con Alzheimer en un autobús camino de las urnas con la “papeleta válida” en sus manos, como si su partido estuviese plagado de corruptos, como si tuviera alguno en la cárcel, como si se refugiara en un plasma, como si fuera dueño y señor de los medios que defienden o callan las mentiras. Digo ganado porque eso parece ser por los “honores” y la “atención” que está recibiendo.

Le acusan de todas las artimañas y estrategias que los propios delatores han utilizado (legalmente) para hacerse con el poder. En todo caso, si así fuera, importa poco, es lícito copiarlas, demostrar que se puede ganar utilizando las mismas armas. Ese es el juego y el chico parece aplicado. De entrada, veo una diferencia enorme, Podemos no recurre, de momento, a esa apuesta por la mentira o el oscurantismo de otros partidos, ha dado ruedas de prensa sin plasmas y respondido a todas las preguntas, gusten o no las respuestas. Es a eso a lo que tienen miedo sus contrincantes, a las formas, las que tanto demandan y jamás cumplen. Una vez respondidas le acusan de inexperiencia, a pesar de su formación y conocimientos. Me pregunto yo cuánta tenía Aznar, Rajoy o Zapatero, por no hablar de un patán como Bush, el más tuerto convertido en rey y ordenando a los primeros. Experiencia es saber rodearse de buenos asesores y alinearlos a cada mantra ideológico, como hacen todos.

A esta formación, cuando menos, le queda por recorrer todo el camino a la imputación para llegar a la condena, ese que tan bien conocen quienes tanto lo denostan. Si algún día lo hace volveré a refugiarme en la decepción y la tristeza. De momento qué menos que concederle todos los beneficios de la duda antes de que desperdicie la oportunidad que la ha sido concedida en las urnas. El bipartidismo ha tenido muchas y ha desaprovechado casi todas, la gente ha dicho un basta ya que tiene pinta de un Nunca Mais (nunca más de esas maneras). Quién no se acuerda de esas frases del bipartidismo tras ganar las elecciones a pesar de perder votos: “hemos tomado nota”. Nota olvidada en el mismo balcón de los saludos, las promesas y los saltitos. El único que ha tomado nota ha sido el viento.

Me muero por ver cómo le van a meter miedo a millones de españoles que ya viven en ese país y a cientos de miles que atisban su frontera. Esa legión de ignorantes que no saben interpretar los signos de la recuperación económica tan bien como los que nunca padecieron la crisis. Tanta licenciatura inútil en un mundo al que solo le interesa que sepas la monótona letanía de la prima de riesgo, tan sencilla de comprender: riesgo para ti y prima para ellos. Las viejas fórmulas crece pelo de los charlatanes de feria y de Farias han caducado. No sé qué esperanza de vida tiene esta ilusión; aunque solo sea un gramo bien vale la pena. El temor no es “podemos”, es la maldita ilusión y las expectativas que ha generado, es que los hijos del vapuleado 15 M empiezan a echar dientes como los echó stop desahucios, entre otra prole.

En el partido en el poder, tan romo él captando señales, el miedo va por etapas. Primero le asusta el fiasco socialista (lloran al dimitido Rubalcaba, un colaborador necesario) antes que el tirón de Podemos, aunque sean estos los que con su entrada en escena cambien el mapa político de derecha a izquierda, de arriba abajo, de por si una victoria histórica. Una foto del antes y el después. Un corrimiento de tierras. Las torres gemelas del bipartidismo han sido dañadas seriamente, me temo que acabe quedando solo una y con muchos menos pisos. Las reglas de juego han cambiado con tan solo cinco escaños, los que quieran reinventarse de verdad lo tienen muy fácil, primarias abiertas, el harakiri de los intocables. Ha llegado la hora de la verdad, tan poco presente en los relojes de los políticos. La hora de abandonar muchos barcos sin saber a cuál sigla se salta, conviene estar atentos a las ratas, unas supervivientes natas.

Esperemos también que Podemos no sea un invento maquiavélico de los listos para tener tranquilos a los tontos; en estos tiempos de crisis la ilusión comparte piso con la desconfianza. Esperemos también que no haya hilo para tanta marioneta. En todo caso, que a este mesías lo crucifique el pueblo, cuando sea llegada su hora.

Mientras remato este artículo oigo las campanas de la abdicación del Rey…

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9 comentarios en “Los cinco escaños del apocalipsis

  1. Pingback: Macho Alfa | Icástico

    1. Así es Xosé. A ver por qué no va a poder participar de esta farsa otro sospechoso. De hecho yo no les voté, los tengo a remojo, hay muchas cosas en esa formación (Podemos) que me rechinan, pero es que de los otros, los asustados ahora, las sospechas están sobradamente confirmadas y les jode que aparezcan actores con el “piquito” que a ellos les falta y revuelva este cocido que pretendían guisar a su manera. Y si este es un país de mangantes y embaucadores, como muchos otros, todos deben tener su oportunidad, que lo mismo aparece un ladrón que reparta su botín con el pueblo, a estas alturas creo que es a lo máximo que podemos aspirar, a tener ladrones buenos o ladrones malos. Por lo que he leído, detrás de Podemos está el grupo A Tres Media, flipa, pero faltan los hechos por los que debamos condenarlos. Haber tenido cinco escaños ya parece una condena.

      1. Siempre he pensado que lo de “Más vale malo conocido..” y lo de ” El trabajo dignifica” lo han inventado la panda de inbéciles (en esta ocasión me autocensuro) que necesitan hacernos sentir idiotas para mantenernos aborregados.

        1. Si, yo también pensaba así, y así piensa, creo, la mayoría de la gente cuando decide votar. Ahora pienso “más vale nuevo malvado que el que todo lo ha robado”, por eso, porque no queda nada por robar.
          Fíjate tú el “trabajo” que da la Bolsa, cuya mayor preocupación es saber que a cuantos más jodas más ganas, y lo dignificado que está. Eso de montar una empresa quedo para románticos gilipollas, y valientes. Los puestos que se crean están en la hostelería / turismo (camareros, conserjes, limpiadoras, etc.), para servir una copita, con educación, a todos esos que precarizaron el trabajo y viajan a costa de esos pelotazos bursátiles. Y gracias.

  2. Bárbaro. En el mejor sentido 🙂 Lo comparto, intelectual, anímica y factualmente. Tengo algunos reparos, no a tu discurso, sino al de Iglesias, en cuanto a los cómos, (industrialización vs decrecimiento, por ej. ) pero ahora prima lo que prima.

    1. Gracias, Maje. También comparto tus reparos, que son varios, los recelos siempre existen cuando se persigue lo perfecto, pero, como muy bien dices, ahora prima lo que prima. De reparos sin reparar estoy harto. De ilusión, hambriento.

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