El andamio y otras metáforas

De pronto tengo un andamio “adobado”. Los vendavales del 2013 se cebaron con los finos conductos del gas de la comunidad, que trepan, piso a piso, desde la cisterna madre que los nutre a los hogares del bloque. Quedaron locos de atar. En su locura componían caprichosas melodías metálicas, dirigidas por el viento, un pésimo director de orquesta. Cuando reparo en ellos los imagino como las arterias que alimentan la lujosa vida extra y aburrida, para alguno, de esos consejeros delegados “energéticos” que antes fueron ministros o directores generales de lo nuestro, convertido en lo suyo aunque lo paguemos a precio de caviar, motivo por el que aborrezco la partitura. Gas antiNatural. En eso andaba el chico del andamio, en sujetarlos contra la pared (los tubos), anclando, de paso, mi odio.

Para mí, un andamio entraba en la categoría de brote verde, como una grúa, salvando las jerarquías. No sé por qué me dio por ahí; el brote es algo bonito, bello, es vida, no debería incluir estos mecanos de hierro en tan natural familia. Será porque no hace tanto que España era el mayor bosque europeo de estos artefactos hasta que el Ébola del ladrillo casi acabó con la especie. Extrapolando de un conocido refrán, podría decirse que la grúa nos impidió ver el bosque, que en España llegó a selva, con sus despiadadas bestias. Al final, la culpa la acabamos teniendo los corderos, aunque no tanta como nos han hecho creer. Pero los débiles no tenemos derecho ni a que nos asista la razón, si acaso a que nos haga una visita. Somos los “sherpas” del latrocinio, sobre nuestras espaldas han echado las culpas y las penas para que los ladrones pudieran llegar ligeros a las cumbres de la codicia que tanto aman.

Curioso, esos artilugios que antes pasaban desapercibidos por su proliferación, como una brizna lo hace en un paisaje natural, se han convertido, en mi pueblo como en muchos, en constantes vitales a vigilar, en “hilillos vigorosos” de un diccionario mariano, en recuerdos de un falso esplendor que los políticos exportaron como verdadero; las palabras no pagan aranceles. Cualquier rastro de obra constituye una sonrisa en los rostros viejos del lugar; los jóvenes ya están fuera. O haciendo las maletas. ¡Que tiempos aquellos en que un pintor, albañil o fontanero parecía un ministro inaccesible y hasta había que pagar por oler un andamio, un bote de pintura o un soplete! Era el soma.

Al propietario de “mi andamio” estoy por apodarlo “el Chernóbil”, que bien pudiera ser el mote de mi país, un Chernóbil de la ética y la moral. Tiene la costumbre de abandonar las estructuras después de haber albergado alguna precaria vida laboral. Ya lo hizo en casa de un familiar. Incluso mi acceso y el de los vecinos a las viviendas está obstruido con su chatarra, como para recordarnos que la calle ya no es de Fraga, sino suya. Siempre es de alguien, con permiso de Google, el Gran Hermano del planeta entero. Hasta que no salga otra obra nos convierte en su trastero particular, en su chatarrero. A comerme su esqueleto. Mi paisaje cotidiano y espléndido se alimenta ahora con estos huesos. La vista de “mi ría”, de “mi playa” y de las casas desperdigadas que, como la mía, vigilan con orgullo este cacho de naturaleza, tiene ahora un enrejado. Una cárcel prestada.

Desde la ventana tengo otra vista que es también un Chernóbil. Del alma. Mi “Algarrobico”, un zombi de la avaricia que no dejará de perseguirme. Un compadreo de constructoras. Una le pasó a otra el negocio. Con una licencia para 18 viviendas quisieron hacer 54. Un sepulcro definitivo para mi paisaje. Un muro de la sinvergüenza. Todo legal a pesar de lo ilegal. Una denuncia paralizó las obras y el tsunami del 2008 acabó con el sueño de mi especulador local. También con mi tristeza. Ahí sigue el muñón, sin que nadie ni nada lo limpie o desinfecte. Otra culpa ajena que purgan los inocentes. Mi pueblo va camino de su Chernóbil. Aquí el verbo “acabar” no acaba. Se empiezan obras y se abandonan, se cercenan las sonrisas, a los brotes verdes los torturan. El Mercado (plaza de abastos) era el pulmón de la zona por el que respiraban todos los comerciantes. Con motivo de retejarlo se cerró. Y con motivo de extraños intereses sigue cerrado 9 meses después de su prevista apertura. Los mercaderes que lo ocupaban han sido expulsados traumáticamente del templo. En su nuevo enclave no les visita la clientela, poco a poco van cerrando, o muriendo sus economías. Lo quieren dejar bonito para cuando no haya más que cadáveres. Será ahora una cuestión de “tajada” (el tejado ya ha sido puesto), que solo necesita de un par de “vivos”.

Con la acometida del agua, otra faena. Han abierto zanjas y dejado parches, todo está en carne viva. Un escenario bélico de trincheras, montículos de tierra. Parece ser que iban a aprovechar para construir aceras. Llevan seis meses parados. Para bajar al cercano centro no queda otra que hacerlo por la carretera comarcal, exponiéndose a esguinces en los surcos creados por la ausencia de tierra que la lluvia se lleva, o en las losetas flotantes que han dejado sin cicatrizar. La acera es de momento un puzzle al que le faltan piezas. Cuando haya un atropello vendrán las protestas y se tomarán medidas, primero para el ataud del muerto. Tengo la ilusión de que todo resucite en un par de meses. Se acercan las elecciones. Overbooking de inauguraciones y de fotos, de caretos y caretas. Overbooking de promesas. La feria del oportunismo. Ya tengo preparado mi Chernóbil para ellos.

Andamio adosado
Andamio adosado
Vista con "Algarrobico"
Vista con “Algarrobico”
Mi nuevo acceso al portal
Mi nuevo acceso al portal
Lateral del Mercado
Lateral Mercado
Lateral del Mercado
Lateral Mercado
Brotes verdes: Mercado
Aceras y avenidas

 

Aceras y avenidas
Aceras y avenidas
Aceras y avenidas
Aceras y avenidas
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10 comentarios en “El andamio y otras metáforas

  1. Antonio

    Buenas tardes Don Antonio,
    pues mucho me temo que va a ser así, como lo cuentas. O hay elecciones o nada de lo que quedó sin terminar se acabará. Nuestro país es una triste sucesión de melodías inacabadas, de cantos de sirenas que enmudecieron de repente por mor de una crisis ¿política, social, económica……? Qui lo sa.
    Este país está inacabado, con unos cuantos Chernobil pululando en sus entrañas, que solo un vómito del pueblo, pero suficientemente violento, podrá convertirlo en … otro amanecer.
    Resulta curioso como en los últimos años surgieron zanjas en todas las calles. Pero no una vez, varias. Se abrían, cerraban, volvían a abrir y a cerrar. Según el ínclito alcalde de Vigo obedecen a una actividad que traducida a un lenguaje técnico se corrresponde con obras y economía Keynesianas. AAhhhh!!!
    Claro, para generar empleo y gasto, hay que abrir, gastar en cerrar (tanto mano de obra, como materiales) volver a abrir, y volver a cerrar. No importa el espectáculo y/o las molestias. Que va!!! Es un todo Keynesiano que anima el espíritu porque supone gasto, consumo, empleo. Manda carallo!!!! y para eso necesitó ser licenciado, doctor, catedrático, marino mercante, Ministro, diputado y, ahora para consumar la relación calidad-precio con la ciudadanía, alcalde….. con obras Keynesianas.
    Y yo con estos pelos.
    Apertas Republicanas. Antonio

    1. Ya me dejas tranquilo, tocayo, porque elecciones va a haber, y promesas también. Me gusta la teoría de tu alcalde, hasta las zanjas tienen obsolescencia programada, ¡qué innovador!, y los atascos generan ingresos en las gasolineras. Piensa en todo, no te quejes, ahora entiendo mejor su excelso CV. Si, otro amanecer no vendría mal, ya no recuerdo el último.
      Más apertas Republicanas.

      1. Antonio

        Boas tardes Don Antonio, pues anota.
        Toma tu agenda y en cuanto encuentres un fin de semana del próximo verano, anota.
        Si a el llegamos, te vienes a esta Ría y hacemos acopio de una ristra de botellas de la bodega, nos bajamos a la playa, eso si, con el descorchador, unas copas y algo que echar al buche, y esperamos al amanecer bebiendo y charlando, hasta que el nuevo día nos permita comprobar como somos capaces de soportar una nueva realidad, sin morir en el intento.
        Ya sabes, la playa de Limens es muy propicia para estos menesteres y sus arenas y dunas nos acogerán con “ledicia”.
        Seguimos falando.
        Apertas Republicanas. Antonio

  2. Nacho

    Bueno….. ¡ vaya vistas que tienes desde tu casa (obviando tu “Algarrobico” !. Envidiables. Aparte de eso, ya nos podías haber dicho que te habías mudado a la franja de Gaza.

    1. Pues si, me considero un privilegiado. Hace años esto era “las afueras” y nadie quería venir para aquí, que está a 5 minutos andando del centro del pueblo. Con frecuencia doy un paseo hasta el final de la playa que ves. Ida y vuelta, una hora y cuarto, hay otras preciosas alternativas. Espero que la mudanza a Gaza sea provisional, por eso no te he dicho nada 😉

  3. Eugenio

    Siempre que te leo acabo satisfecho, disfruto leyendote, me encanta como nos trasladas por los caminos de un verbo muy ameno y fluido…( joer ….) y pienso coño para que quiere que le comente, si está clarísimo lo que dice…bueno pues ya que estoy aquí te comentaré ese Chernóbil que vemos todos los días y en todas partes del pais debería quedar “vivo” como una muestra del significado del.pelotazo abortado para escarnio eterno de los gobernantes que nos dirijen.
    El overbooking de inaguraciones …. y es quizás una primicia….nos llevará a legalizar el próximo 11/12/14 el aeropuerto de Castellón, cuando el expresidente de la diputación acaba de entrar en la cárcel despues de muchos años.. y una empresa canadiense la explote en un cercano futuro y quizás se inaugure otra vez y eso que ya lo hicieron en Marzo hará cuatro años….osea en las pasadas elecciones pero ahora si será una verdadera reinauguración….

    1. Muy agradecido Eugenio. ¿Cómo no vas a comentar, si a mayores traes primicias? Tranquilo, el Chernóbil quedará vivo, a ver quién es el guapo que se hipoteca a 30 años en un país precario, salvo que el piso incluya puerta giratoria.
      Aquí construimos a “coste de pueblo” para regalar a los amigos extranjeros. Lo mismo hacemos con nuestros jóvenes talentos y su formación, por lo menos su potencial es apreciado en los países que marcan la pauta, los que se mean en el nuestro. Como ya tenemos claro que España es un mega casino los dejamos escapar; no hace falta ser ingeniero para estafar a saco. En fin, espero que no saquen a Fabra del trullo para la reinauguración, con lo que costó meterlo dentro…

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