A fuego lento

Nada de gas Zyclon B ni de hornos crematorios, la técnica para aniquilar al enemigo actual es la Gran Banca, dueña de todos los Estados, ahí se esconden los flamantes generales de la guerra. Los muertos de esta manera no desprenden cenizas ni huelen a churrasco, pero el ambiente es igualmente irrespirable. Más, porque nada se ha aprendido. Un holocausto invisible. Ya puede luchar A contra B o B contra A que siempre pierde C, el Ciudadano de a pie, el iluso, el incauto, el Cromo que se intercambian mutuamente, el que no vale nada porque se repite. Nunca sé quién es el bueno y el malo en cada guerra, solo quienes los aniquilados. Lo que sobra es carne de cañón. Me da lo mismo un hijo de putin que las juventudes merkelianas.

Pero fíjate, lo que resulta horrible, que lo es, es contemplar cómo queman vivo a un individuo en una jaula, cómo degüellan a otro fuera de ella, ambos vestidos de naranja, como el color de los presos de Guantánamo, como el de una bombona de butano, que es otro gas. Es la imagen individual del horror. Vale más que mil palabras y que la de millones de desterrados. Para eso hay un frente común, para la salvajada instantánea. No para la masa anónima que el tiempo en manos criminales envía a las cunetas del moderno exterminio vital. No para Grecia, por ejemplo. Sucede a cámara tan lenta que no tenemos paciencia para esperar a ver el final. Quizás sea porque ya lo sabemos. No hay como morir en el acto. Impacta. Pero pasa pronto. En el tiempo, sin embargo, caben muchas preguntas incómodas para el remordimiento. El instante es más aséptico, no presenta esos problemas. Luego esperaremos a que la Historia nos restriegue los fotogramas por los sentidos. Pero el arrepentimiento no tiene efectos retroactivos y los secundarios ya no importan. Se harán documentales y conmemoraciones y se pondrán nombres y apellidos a la locura. Una nueva lección que, una vez más, nos resistiremos a aprender. La historia, la real, debe ser la asignatura que más suspendemos.

El ADN que gobierna ha mutado por la excesiva presencia de euro dólar. El casino del fascismo financiero no puede perder ni una ficha, por muchas vidas que se lleve por delante para lograrlo y por mucho que estos talibanes de Europa (Occidente) hayan especulado con ellas, ayudados por los imprescindibles gobiernos colaboradores. Expolian y hacen pagar a los expoliados. Ellos tienen el agua y el grifo. Cuando a los perdedores no les queda más que humanidad es justamente cuando ya no valen nada, cuando se puede prescindir de ellos. La indignación es una provocación, pronto la castigará el código penal, de hecho ya no se puede expresar uno así como así. Aquí no. Aquí es España. Mientras tanto, hay que aprender a vivir como avestruces, sin parecerlo, esto también es más limpio hoy en día, no hacen falta agujeros en la tierra que nos delaten, solo cascos en los oídos o una buena tele basura que no manche nuestra conciencia. Una conciencia sucia da mucho trabajo. Pero es que hoy por hoy ya no hay trabajo ni para ella, el raciocinio ha presentado un ERE. La crisis, que no respeta nada, acabó convirtiendo en pobre a la misma conciencia. Son las reglas del juego. El Nuevo “Orden” Mundial. Imposible ganar una miserable partida. Pero que conste que soy muy muy optimista, a eso me ganan muy pocos. Tanto que, no en vano, cuando era pequeño mi padre me llamaba Antoñita la fantástica, que era una serie de radio o tv, allá por principios de los 60, creo. Eso y que hay que serlo por Real Decreto popular para no parecer sospechoso de cenizo, para no cortar la euforia triunfalista. El optimismo desmesurado es una droga, una válvula de escape. Y porque lo otro es tremebundo.

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28 comentarios en “A fuego lento

  1. Pingback: Lástima | Icástico

    1. Jordi, no se pueden escatimar palabras, ellos no escatiman acciones. Esas cumbres están diseñadas para celebrar los abusos, para chequear que nadie se reblandezca , que todos mantienen el látigo a punto. Unidad.

  2. Pingback: A fuego lento | Ultimate Wanker Press

  3. Hola, estimados amigos. Si no es molestia, me sumaré a vuestra tertulia para compartir preocupaciones. Querido Icástico: soy capaz de sacar el optimismo aún en la cama del hospital rodeado de moribundos, pero en este momento no me alcanza. Estoy más con Donald Trump: su clase está ganando la guerra. Del capital y la banca, sólo hay que pesar en el cuento del dinosaurio de Monterrosso: siempre ha estado allí. Detrás del Zyklon B, estaba el capital especulativo. Nunca se ha ido. Te recomiendo la lectura de “El largo siglo XX”, de Giovanni Arrighi (Akal, 2014) para que comprendas la analogía.

    1. Hola, encantado de que te sumes. Veo que tus reservas de optimismo son como las mías, y más después de leer lo que dijo Donal Trump, que este sí que sabe. Normal que ganen una guerra cuando un bando no respeta ninguna regla. Cuando se inició la investigación del genocidio nazi en los campos de exterminio las mayores reticencias no provinieron de los alemanes, sino de los americanos, que eran socios de los alemanes en el negocio de mano de obra de los presos. Tomo nota del libro, muchas gracias.

  4. Nacho

    Muy acertado. Es lo que sintéticamente muchos venimos diciendo desde hace muchos años…. ¡hay tantas formas de matar que no sea con un apistola…….!. Lo que ocurre es que ahora parce que hay mucha más gente que se está dando cuenta de eso; Se puede matar rápidamente como hacen – por ejemplo – los miembros de ese llamado Estado Islámico, o hacerlo de una forma más sibilina, más “cristiana”, más…… ” llamémosle políticamente correcta”, como hacen – por ejemplo – los Merkel´ boys, en nombre del Mundo Financiero.

    1. Nacho, creo que detrás de todo esto se esconde la intención de acabar con la superpoblación. A los africanos ya los están aniquilando entre las superpotencias para repartirse el continente y sus recursos estratégicos, la mayoría imprescindibles para las armas, la tecnología de la guerra. Primero crean inestabilidad, proporcionando armas a unos locos (negocio) y luego utilizan esa locura para reponer el orden (más negocio) y asestar el golpe definitivo.

  5. Antonio

    Buenas Antonio, magnífico.
    Los de gris, los poderosos dueños del dinero, almas e ilusiones ya no cuentan los muertos. Creo que nunca los contaron. Son efectos colaterales que no computan, ni como votos perdidos.No eran ya sus votos. Saben perfectamente de que va el rollo.
    A ellos les mueve el capital, pero solo el metálico, el efectivo, el que no habla, siente, ni padece.
    El capital humano, ese que dices que va quedando por el camino, ya ni ocupa las páginas de los periódicos, ni los titulares de los medios de comunicación. Han sido y son tantos que ya no cuentan. No quieren, ni pueden contarlos. Carne de cañón.
    El capital humano que representan nuestros jóvenes, preparados, con iniciativa, con agallas para marchar fuera, ese capital humano lo miran, pero no lo ven.
    Yo también confío en el futuro, en el de todos, en el que no están ellos. No al menos para que nos sigan desgobernando. Habrá que diseñar como, que herramienta, que momento, en que lugar. Pero se hará.
    También me horrorizan las distintas imágenes de las salvajadas que se cometen en defensa de otro de sus dioses. Si, unos Dios Dinero, otros Dios padre, cada cual tiene un Dios a su medida para creer e imponer a los demás.
    Ya no puedo terminar diciendo, País… Ahora me toca decir, vaya mierda de actualidad.
    Apertas Republicanas.
    Antonio

    1. Gracias, tocayo. Está claro que lo de capital humano es un eufemismo para que los currantes nos creamos que somos parte importante del sistema, ¡y no sabes lo útiles que resultamos!, sobre todo cuando acatamos ciegamente bajo el paraguas de promesas imposibles e incumplibles. No sabes cómo deseo que esa confianza en el futuro se vea alguna vez recompensada. Espero que todos esos talentos despreciados se organicen algún día y sean capaces, con sus ideas y acciones, de tutear y atemorizar a toda la gente de gris. Si, hasta con los dioses hay bipartidismo, entre cristianos y musulmanes se han pasado la Historia purgando el planeta. Yo no creo que la actualidad sea una mierda, seguro que hay cientos de noticias para la esperanza, pero no interesan o no venden, lo que hay es algo así como una tarifa plana para la tristeza; los titulares, las cabeceras, buscan, de alguna manera, dinamitar la resistencia.
      Apertas Republicanas.

  6. Nadie contabiliza los muertos que matan los señores grises, no la pasma, sino los que nunca se han manchado las manos de sangre, ni de sudor que no sea el de una puta de lujo. Con todo mi respeto para las putas. Pero muertos… tienen muchos a sus espaldas.

    1. Mariaje, las peores manchas son las que no se ven, las manchas en la conducta, en la ética, en el comportamiento, las manchas en el expediente humano. La masa, por su mismo nombre, no es una unidad contable, es masa. Todos mis respetos también para las putas, ellas solo trafican con su cuerpo, pero muchos de sus clientes lo hacen con millones de vidas humanas, con dolor. Esa gente tan respetable…

  7. Pingback: A fuego lento - (Icástico)

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