Comer y cocinar sin sal y no morir en el intento

Sin salero…

Dedicado a toda la gente hipertensa (de sal) o con familiares y amistades afectadas por lo mismo. Que retiren la sal de tu dieta es amargo (paradójicamente, porque no hablamos de azúcar). Obviamente me refiero a sinsabores menores, esos que nos tomamos a la tremenda (servidor lo hace), nada que ver con enfermedades serias como las que viven por ejemplo algunas personas de la comunidad bloguera a las que sigo. Pero era amargo ¡hasta ahora! Marina y Mario son Foodsionando, ya he hablado de ellos en otra ocasión. Hacen una cocina a la altura de su calidad humana, que es mucha. Ahora que hay Master Chefs en toda cadena que se precie o se deprecie, en todas las revistas y no sabemos en otras Galaxias se merecen ocupar un lugar relevante al lado o cerca de algún famosete.

FOODSIONANDO

¡Hola a todos! Hoy os traemos una entrada multifunción: con ideas, recetas, consejos, sugerencias y un largo etcétera (como dirían los más versados jajajajaja). Los que seguís el blog con cierta asiduidad, recordaréis que hace unos meses el gran Icástico nos comunicó que le dieron una malísima noticia: Había que dejar el salero a un lado, abandonarlo. Esta noticia en “caliente” puede ser horrible, ya que el pobre salero está siempre ahí, durante toda nuestra vida y se le va cogiendo cariño, tanto que se convierte en una relación un poco “tóxica” y no sabemos vivir sin él. Además, las circunstancias tampoco ayudan, todo el mundo te dice: “Comer sin sal es un horror, yo no podría”, “¿Sin sal?, le faltará sabor a todo”, “Prefiero que me quiten cualquier cosa antes que la sal” y otras muchas frases lapidarias que no ayudan a nada, sólo a sentirte la persona más…

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9 comentarios en “Comer y cocinar sin sal y no morir en el intento

    1. Sí, el jamón quedaría para los excesos, ¿por qué coño tienen que ser ricas tantas cosas? Entiendo que el DVD es el “aparato reproductor”, juraría que lo he visto en alguna entrada tuya o en alguno de tus libros, sino no me saldría tan fácil la cosa.

  1. Antonio

    Hola Antonio, desde que leí sus comentarios en tu blog les he venido siguiendo como un a-sal-ariado a su jefe.
    Son magníficos y he aprendido muchas cosas, esos pequeños matices que aplico cuando cocino – los viernes o sábados para mis hijos que están en Santiago y vienen a verme …. a por víveres.
    En cuanto a la sal o la alternativa de no sal, he venido tratando de acostumbrarme, o al menos reducirla, pues efectivamente se nota, sin que haya habido intervención médica.
    Percibo el cambio pero creo que hay efectos peores a la hora de disfrutar de la buena mesa, y mira que yo soy un buen papador, o al menos me gusta la buena cocina.
    Pero debo confesar que hay productos que me parecen mas “diáfanos” es decir que les he percibido mas como creo que son-saben y me entusiasman.
    Recuerdo una de los mayores impactos cuando me indicaron que la papaya podía comerla como postre, con un poco de azúcar, o como ensalada, con un poco de limón y sal. Me pareció espectacular. Ahora la tomo solo con zumo de limón y sigue siendo deliciosa.
    Como todo, depende del paladar del penitente que lo deguste.
    Apertas Republicanas.

  2. Harinas blancas (no integrales), azúcar y sal: son los tres venenos blancos. Renunciar a la sal es muy saludable. Yo nunca la añado a las comidas. Por lo del sabor, aconsejo pimienta, especias y cocinar al vapor. Las algas trituradas nos aportan yodo sin riesgos para la salud. Todo es tan simple (o complicado) como cambiar de costumbres. ¡Ánimo!

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