Falsas apariencias

Como hijo mayor recaían sobre Pedro, por imposición, distintas tareas que eran exclusivas del padre y que este detestaba. Le había pillado el gusto y convirtió a su vástago en el chico de los recados, para todo. La lista de marrones no paraba de crecer. Era uno de ellos lavar el coche del progenitor, ¡en plena calle!, esto Pedro lo llevaba muy mal. Vivían en un barrio del centro, denso, bien poblado, se podría decir que en la “milla de oro” por la categoría de muchas personas y la profusión de elegantes comercios. Hacía poco que había cambiado de colegio, asimismo por capricho paterno. Ahora iba a un centro elitista, abarrotado de pijos, algo que nunca le había hecho ninguna ilusión; no pertenecía a esa clase. Jamás se acostumbró. Sabía que el padre lo hacía buscando la relación con lo más granado de la sociedad, para que pudiera valerse de apellidos ilustres, llegado el momento. Al no tener carné de conducir – no alcanzaba la edad – se veía obligado a bajar de casa, un décimo piso, con los todos los pertrechos necesarios para llevar a cabo aquella odiada labor, evitando viajes extra: cubo, esponja, bayeta, jabón. El agua había aprendido a pedirla en un garaje próximo que curiosamente tenía en el lavado manual de vehículos una de sus principales actividades. Él soñaba con llevar el auto a un descampado.

En la primera planta de un edificio de lujo que hacía chaflán, constituido casi todo él por una enorme cristalera que daba justo al salón principal, vivía una de las familias más célebres de la ciudad. Entre sus miembros estaba la chica que le gustaba a Pedro – y a todo el barrio -, su amor secreto. No había más que acercarse al ventanal para ver cómo un ruborizado mozalbete se afanaba en fregar, medio escondido, un Simca 1200 Special, color cobre metalizado, techo de vinilo negro muy ingrato de lavar por su rugosidad. Esta perspectiva derrumbaba las hipotéticas aspiraciones de conquistar a su dueña y señora que pudiera albergar, cuyos hermanos acudían, para mayor inri, al mismo colegio que el hundido mozo lava coches. Pedro podía percibir el desprecio. Hubiese preferido el ninguneo. No existir. Se daba por satisfecho masturbándose en honor a su dama cuando la sangre se lo pedía.

Años más tarde se la encontró en una transitada esquina. Flaca, decrépita, ojerosa, desfigurada. Le faltaban unos cuantos dientes, los que le quedaban estaban negros. Le pidió a Pedro unas monedas. Y al hacerlo lo reconoció. Se le iluminó el rostro, exhibiendo aquella sonrisa tan marchita. La siguiente noticia que tuvo de ella fue que había muerto. De SIDA. Su padre ya había fallecido en un accidente de tráfico cuando regresaba borracho al hogar tras una de sus rondas puteras. Algún que otro hermano había pagado también un cruel tributo a la vida, abandonándola de forma traumática.

Pedro se había ido de casa cuando alcanzó la mayoría de edad. En su época era a los 21 años. Antes no podía largarse, como era su deseo, sin correr el riesgo de ser denunciado y dar lugar a un amplio aparato de búsqueda, por no hablar de la paliza consiguiente una vez hallado y devuelto al hogar. Estaba harto de lavar el coche en la calle, de ir a comprar el tabaco a su padre, de limpiarle las boquillas de nicotina, de ir a por las quinielas y llevarlas a sellar, a por periódicos y revistas, a todo lo que se le ocurriera a su explotador, al que no le faltaba imaginación una vez descubierta la veta. Estaba empachado de autoridad, descargada en ocasiones a través del cinturón ante la más mínima protesta o conato de rebelión. El primer trabajo “serio” que encontró en su salida al nuevo mundo fue en un garaje, lavando coches.

simca 1200


Gracias al gesto de juan re crivello (él se pone en minúscula, a pesar de sus detalles) he sido repescado para el taller del I Curso Gratis de Escritores Noveles. Lo había publicitado hace un par de meses pero no fui capaz de considerarme novel por aquello de la edad y me rajé. Luego vi cómo escribía mi amiga Ana Fernández, hice un comentario a su relato y entró juan re al lance ofreciéndome una plaza. Ya me podré al día. Este corresponde a la actividad 3. Gracias, juan.

Podéis ver el original aquí. Y esta es la página.

40 comentarios en “Falsas apariencias

  1. Stella

    No te voy hablar del curso, por la sencilla razón que desconozco como son los de tu ciudad. Tengo otro tipo de experiencia que no viene al caso, pero igual te felicito porque siempre a cualquier edad es bueno el compartir un sitio en el que todos se sienten unidos en lo mismo.
    ” abarrotado de pijos ” por acá decimos ” llenos de chetos ” Te comento.
    Mucha suerte! Te sigo leyendo.

  2. Me ha gustado el relato (o cuento, o historia, como mejor se diga), sobre todo el ritmo que has sabido darle al contarlo, interesa desde el principio al final. Y efectivamente, es la historia de muchas familias de una época determinada. Mi padre no tenía coche ….

      1. Eran tiempos complicados y ellos tampoco habían tenido una educación que les permitirse ver las cosas desde un punto de vista diferente. Creo que nosotros si hemos mejorado algo con nuestros hijos ?no?, al menos en cuanto a la tiranía paternal.

  3. Nacho

    Felicidades Antonio por entrar en ese mundo de escritores noveles, más reconocidos. Aunque ya lo eras entre nosotros. Fíjate que, no se por que, me da que conozco a Pedro, el que empezo a trabajar lavando coches…….. .Enhorabuena.

  4. Antonio

    Querido Antonio, magnífico.
    He conocido varios, muchos, Pedro, Antonio, …. Por suerte he sido un afortunado hijo de alguien que nunca dejó de reconocer de donde venía y a donde quería humildemente llegar. Es decir, a donde estaba en cada momento. Ni más, ni menos.
    Tuvo la virtud de educarnos en ser cada uno uno mismo. Sin otra pretensión. Eso fue la felicidad de nuestra infancia, adolescencia y, hoy en día, madurez.
    Las cosas habrán ido mal, regular, bien o mejor, pero siempre acompasando el paso a la vida que cada uno ha peleado.
    Le recordamos cada día.
    Apertas Republicanas.

  5. Joder, el texto es buenísimo, me parece que no hay que darle demasiadas vueltas para hacer esta afirmación. No tengas tantas dudas (por favor): Escribes fantásticamente bien, si yo no hubiera sentido ese “flechazo” y ese interés por tus letras no estaría volviendo aquí cada día. Felicidades por entrar en ese taller o curso. No sé si lo escrito tendrá algo o mucho de autobiográfico, tengo cierta sensación de que sí…Me alegro por ti un montón.

    1. Muchas gracias, what. Eres perspicaz, tiene alguna pincelada biográfica, claro. Vargas Llosa dice que para resultar creíble hay que recurrir a lo que se conoce y eso es siempre la propia vida. Te agradezco tus continuas visitas, por supuesto, y tus precisos comentarios, piropos aparte porque siempre gustan aunque se digan mal, que no es el caso.

      1. En cuanto a mi vida y mi experiencia puedo contar que mi hermano y yo nos dedicábamos a lavar el coche de mi padre en plena calle, y no nos importaba en absoluto, ni había ningún imperativo chungo por parte de él. Mi padre se sacó el carnet ya muy tarde, y se compró un Seat 124 de color verde oscuro. La parte que más me gustaba era pasarle un abrillantador con una espuma, el coche quedaba mega reluciente. Desde luego, no tenía un techo rugoso, eso hubiera sido una grossen putaden. Saludos.

    1. No, todo lo contrario, a veces ser de familia bien garantiza la insatisfacción continua porque el desahogado económicamente está aburrido de tener todo y busca sensaciones nuevas, muchas lo acaban matando (drogas sobre todo). He tenido muchos compañeros que murieron de sida en los años 80, o de sobredosis de “caballo”, etc. Gracias, me alegro de que te haya gustado.

  6. Enhorabuena por haber conseguido entrar sin solicitarlo, yo lo solicite aún espero sin desespero.
    Bonita historia muy común hace algunos años (más que común) muy parecida en muchos aspectos. 🙂

    1. Gracias, ecdm. Tengo que repartirme entre seguidores diferentes que gustan de cosas diferentes y contentar a todos no es fácil. El caso es poner pasión en lo que se escribe. Pero la nueva andadura tendrá unos cuantos pasos, seguro. Buen día hoy para ti también.

                1. No pasa nada, que cada cual que “viva” donde quiera, pero que lo sepa porque es que tuve que ir al calendario por las dudas generadas, jajaja, dije “Antonio, no te puedes haber vuelto gagá de la noche a la mañana”

    1. Gracias, Paloma. Lo malo es que la vida misma (sus recuerdos) se me ha borrado como el disco duro de Bárcenas, por desgracia, porque tenía material de calidad, ya me gustaría tener buenos proveedores (como tú) Así que tengo que explorar nuevos mares, con cuidado de no ahuyentar a la parroquia.

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