Cambiar de cona

Cona es una palabra gallega, normalmente utilizada por los más viejos. Corresponde a coño en su acepción castellana, y vulgar: parte externa del aparato genital femenino (RAE). Tiene más traducciones populares, la mayoría hacen referencia a diferentes moluscos, familia bivalvos. También es la marca de una original cafetera. Dedico este artículo ordinario al “amigo” soez que me lo inspiró. Lo chabacano inspira, por qué no.

Unos meses atrás me localizaron unos ex compañeros de estudios del Jurásico. Pretendían (y consiguieron) que acudiera a una comida que estaban organizando. A casi todos les perdí la pista a los 18 años, hace 42, tras acabar COU (Curso de Orientación Universitaria, previo al ingreso en la Universidad). Era un colegio de pedigrí, prosapia, abolengo y ringorrango en el que se empeñó en meternos mi padre, que nunca fue de pata negra ni de cuello blanco. Mi no comprender. A mi, a otros cuatro hermanos y a tres hermanas (en el colegio equivalente femenino, ambos del Opus Dei). Inicialmente me resistí a ir (a la comida, al cole no tuve bemoles). Tenía cero ganas, entre otras cosas porque ahora vivo a 175 kilómetros del evento. Abundaban más los malos recuerdos y experiencias negativas que lo positivo. Si acepté fue por ver a un par de amigos que sí se ganaron mi afecto. Finalmente no acudieron. Una vez confirmada mi asistencia y superado este chasco la encaré con humor. Planteé el encuentro como un estudio antropológico, poco le faltaba.

Llegué al mesón y de inmediato inicié mi ronda de reconocimiento particular. Recíprocamente la llevaron a cabo conmigo. En efecto, no era fácil acertar a la primera, en algún caso me rendí, “pedí papas”…Jooder, Vicente, eres tú…y cosas así, acompañadas de una expresiva risa. Éramos treinta y tantos. Una comida no llegaba para ponerse al día con todos. Lo que suele ocurrir ocurrió, despaché mucho con uno y otro que se ubicaron a los lados y con los demás no tanto. Antes de sentarme – la distribución era la menos adecuada para el propósito que nos reunía – me interceptó uno de los organizadores. Me casé joven (a los 21) y el interfecto (imperfecto, como decía otro) vino varios fines de semana a casa con su entonces novia (creo que actual mujer). Después nos abandonamos mutuamente. Digamos que hace 35 años que no sabía nada de él. Entró a matar, sin dilación:

¿Sigues con Ángeles? (mi ex), preguntó.

No, me separé en 1997. Ahora tengo otra pareja.

Joder, mira que os gusta cambiar de cona…carallo (muy versátil término gallego, también, entre otras acepciones significa polla, pene. Por cierto, el menú era una “laconada”, lacón con grelos, típico plato de mi tierra)

Se me ocurrieron varias respuestas ante esta boutade. No recuerdo cual le di, la que merecía era volverme. Me noqueó. En el par de segundos de desconcierto pensé, ¿quienes habremos cambiado de cona? (mira que OS gusta). Tengo algún otro hermano separado que iba al mismo colegio y se relacionaba, a su vez, con hermanos de este cotilla, es posible que estuviera al tanto de su “situación sentimental”. También discurrí que el cambio de cona podía afectar a alguno de los presentes, con varios mantenía un trato regular y estaría “al día” del censo de conas. O que previamente otro encuestado antes que yo fuera hallado culpable de estar en mi misma situación. Había al menos un viudo, no le pregunté si se había “enconado” nuevamente, aunque es una categoría diferente.

Ayer domingo recibí una llamada de un número desconocido. Era él (en su día no registré el suyo). Estaba bebido, se notaba. Casi se olía. Su lengua parecía flotar en chapapote por la pesadez del movimiento, sus palabras eran espesas, luchaba por sacarlas fuera de su envoltorio. Imaginé que se trataba de otra quedada – sudé – o que necesitaba algo (le pregunté más adelante a qué debía el “honor”, no se centraba). Solo quería rajar, cotillear, concluí.

Me puso en situación: su “cona” estaba en la playa y cada uno de sus hijos (chica a punto de 18 años y chico al borde de los 15) por ahí, ni le importaba, dijo. Eran adoptados y hermanos. Deseaban uno, dijo, y le ofrecieron los dos o nada, suele ocurrir, conozco otro caso, el criterio es no romper una familia. Blabla, que tardaron ocho años en responderles, que le salieron carísimos, que tenían claro que tenían que ser “autóctonos, etc. Que a la niña le había enseñado a montar a caballo (aun le paga clases de equitación) y ahora estaba pesadísima con que quería uno y que al niño le había enseñado a pescar y quería una lancha. Yo estaba en el límite de la impertinencia y le comenté: Mira, fulano, dile a tu nene que no entendió la fábula de “enséñales a pescar en lugar de darle peces”, porque si nada más aprender pide una lancha, lo que te espera. Su respuesta es que les daba largas, y servidor le comentaba que estaba retrasando el problema. Manifestó estar hasta los huevos pero “no los voy a devolver”.

Dejé para el final el principio de su conversación telefónica para que me salga el relato capicúa (o palíndromo). Al minuto me largó que sabía de buena tinta que yo follaba mucho. Ahora que lo pienso me olvidé de preguntar si con la misma cona o varias diferentes, si hubiese afirmado lo primero estaría preocupado, con más no porque el riesgo de andar floreando es que te retraten, con tantos móviles y drones como hay por ahí sueltos, ávidos de pillar carnaza. Le dije que jubilara a sus espías, o que por lo menos los mandara al oculista. Eso por no colgar o mandarle a tomar por donde amargan los pepinos. Mira que me joden las mentiras.

77 comentarios en “Cambiar de cona

  1. Y después de 30 años sin relación, qué me importa a mí con quién está o deja de estar uno de los asistentes (o todos)? Si no les he hablado en 30 años, será por algo. Para qué me invitan a eso? Me da lo mismo si respiran o no. Y con quién. Soy raro, supongo. Un abrazo

    1. Así es, Óscar, por eso me sorprendió, esa misma pregunta hecha respuesta dada al final, con unos chupitos encima, hasta me hubiese parecido graciosa si tras la comida hubiese alcanzado el sujeto esa categoría, pero a palo seco es jevi.

  2. Buen relato ¡Cona!
    Voy a introducir un nuevo interrogante en la cuestión.
    ¿Y si al tal amigo soez y cotilla le hacías tilín en el instituto y visto que la vida le había dado una nueva oportunidad se lanzó al ruedo al ver tus carnes serranas?
    Las preguntas sobre tu ex-cona iban dirigidas a saber si ahora estabas libre, claro, y a saber más detalles sobre tu persona. Y la de si follabas mucho, a lo mejor, a, teorizando, claro, confiando en tu generosidad, que le dieras su parte, la que deseó en su momento en COU y que las circunstancias le negaron finalmente y la que, siempre teorizando, por supuesto, le debías de todos estos años pasados de lo que pudo ser y no llegó a cuajar.
    Es una posibilidad… no digas que no.

    1. Cándido, por un momento lo pensé, pero no era el tema del post y enseguida se evaporó el pensamiento, sin elaborar tanto como el tuyo. Pero ya que lo has alumbrado pues no te digo que no sea así, como te digo que no es mi tipo :-))

  3. Jajaja…. buenísimo…. yo por si acaso te sirve de consuelo te diré que no he vuelto a tener contacto con la gente de mi instituto pero que este próximo viernes tenemos una comida de empresa (que paga la empresa por cierto para celebrar y agradecer el primer semestre de superación empresarial -traducido al lenguaje de la calle que el jefe se ha puesto las botas a nuestra costa-) y resulta que yo directamente he decidido no ir… es la segunda de este tipo que se cuece y en su momento -en Octubre- dije que no con la excusa de que había un puente y tenía planes, pero es que esta vez no busco ni excusas…. prefiero directamente no saber quien cambia de polla y coño antes ni siquiera de saber casi ni el puesto que cubren en nuestro organigrama logístico… este tipo de celebraciones, fiestas o como quieras llamarles despiertan en la gente lo peor de sus adormecidos o solapados instintos y en mí más que en nadie, aunque personalmente hablando lo que saco a pasear es mi viperina lengua y no el coño… Mucho mejor quedarse en casa (o en el camping que a todos los efectos es más conveniente) y dejar que cada quien represente su papel; el lunes me divertiré con los vídeos que me enseñen mis compañeros y probablemente comprobaré que acerté en mi elección.
    Un beso, amigo…

    1. No me sirve de consuelo, como sugerías al principio. De consuelo me sirve que sigas comentando y estando ahí. Bueno, las reuniones de empresa suelen ser distintas y más variopintas, lo que no excluye que surja el tema “conil” en un grupo aparte, es “inevitapla”, un clásico y lo clásico nunca muere. Otro beso, Ana.

    1. Bueno, dicen los expertos que el cotilleo es sano. Como todo, en dosis adecuadas, uno puede ser un cotilla en familia o entorno sin dejar salir nunca de esos círculos sus comentarios y apreciaciones, que por otro lado no tienen como objeto dañar, solo reir o pasar un buen rato. Pero hay gente que vive por y para el chisme, es una deformación incorregible. Muchas gracias por seguir opinando, Valeria.

    1. Los gallegos tenemos sabiduría, estoy convencido, pero no la usamos para medrar. Se te echaba de menos, voy a tener que seguir con esta veta “sesual” para que te manifiestes, cona (también se usa como expresión)

  4. En primer lugar, mi reunión de exalumnos debe ser la excepción porque solo recordamos viejos tiempos de cole. No hubo interrogatorios.
    En segundo lugar, tu “amigo” estaría casado con una cona, aquí también la llamamos así, pero no debe entender que una mujer es algo más que su vulva.
    También quiero decir que tú habrás cambiado de cona oficialmente pero me consta que los que son como el que sólo ven esa parte de la mujer, cambian a menudo extraoficialmente de ella y eso lo ven normal.
    Normal que te pregunte si follas porque hacer el amor fijo que no sabe lo que es el pobre.
    Y por último….bueno lo último te lo digo en privado jejejeje

  5. Me estoy muriendo de la risa con tu relato. No sé si era el propósito. La verdad que en esas reuniones de ex-alumnos se encuentra uno cada imbécil. Ahora, no sabía que los hombres hablaban de esas cosas… A mi nunca se me hubiera ocurrido preguntarle a una amiga si había cambiado de pene (o bicho como decimos en Puerto Rico). Tampoco le habría dicho que es una chingona… Uyyyyy… ya se me pegó la chabacanería de tu compañero de clases. Oyeme, ese habrá ido al colegio ese que cuentas, pero no aprendió nada bueno. Pobres niños adoptivos, los está desmadrando. Bueno, ahora me voy que casi me siento una cona…

    1. Uy, si, los hombres criticamos a las mujeres por sus cotilleos pero anda que no hacemos trajes a medida, sobre todo hablamos de “tías” y de follar, no “falla”. Como decís vosotras “solo sabemos pensar en lo ÚNICO”. Afortunadamente he evolucionado, no fue mi tema nunca, pero si te contara la cantidad de comidas que tuve que aguantar a clientes que solo hablaban de eso, soeces totales, un desprecio hacia la mujer bestial.

      1. Bueno, afortunadamente tuve que un padre que me enseñó mucho de la vida. Creo que porque era viejo cuándo nací, tenía más que dar. Y me enseñó a respetarme a mí misma. Nunca me gustaron los hombres charlatanes, tal vez por eso no me vi envuelta en mucha de esta conversación soez. Pero no deja de asombrarme que hombres que tienen madre, hermanas e hijas hablen de esa forma. Que piensen en “lo único” a mi no me molesta. Ahora, que hablen de ello sin ningún aprecio por las mujeres que le dan tanto placer es lo que veo feo. Sobre ti, no tienes que decirme que no eres de eso… Se nota. Cada vez que leo tu carta de amor, me doy cuenta de que no lo eres. Tienes sensibilidad y respeto por la mujer. Eso se te nota desde este otro lado del mar. Bicos, gallego lindo.

  6. Eugenio

    Este viernes estuve celebrando el 50 aniversario de mi Preuniversitario …hicimos dos celebraciones una con conas ( las propias ) donde tuvimos noche de Beatles y donde bailamos casi todos y todas…y se quiere volver a repetir. Y otra celebración pero esta vez sin conas (nuestro colegio en aquellos tiempos era unisex) y quisimos hacerlo “the way we were” . Lo pasamos muy bien también. Resultó ser un grupo profesional…mucho médico, mucho abogado, mucho economista…el resto eramos minorías ..y solo había un “yauro” ( trabajador del campo) un fontanero y uno del opus….era, fué y sigue siendo del opus y lo cuento por esto este chico Antonio ( ya no tan joven) cuando tenía 17 años me quiso convencer a meterme en el “camino” estuve cerca…y como me iba a pasar un año a EEUU le dije …volveremos a hablar cuando vuelva de EEUU. Un año después, no se le había olvidado ….y me llamó y nos vimos. Para no hacerlo largo le dije , “Antonio, hace un año quizás dudaba, pero hoy lo tengo muy claro que que quiero hacer y eso es hacer mi propio camino. Bien pues 49 años después de ese segundo encuentro, empieza preguntándome, casado? separado? hijos? nietos? del PP ? del R Madrid o del Valencia? una máquina de preguntar y le dije ..sigo virgen !!! y puso cara de sorpresa…intento no ser de nadie ni de nada solo una vez y durante ocho años he estado practicando la cristiandad y ha sido en las fiestas de moros y cristianos de Altea que he sido cristiano ocho veces y siempre cristiano, pero lo he dejado últimamente porque me sentaba mal el alcohol…..Ya no me volvió a dirigir la palabra.Y la fiesta siguió con un grupo de jazz, tremendamente bueno y por eso dije antes ,que lo pasamos muy bien también……
    Ves eso te pasa por decirme …Anda, dime algo…”

    1. ¡Qué cansinos los del Opus!, parecen Matias Prats con eso de “permíteme que insistas”. Quizás cuando tenga unos cuantos años más ya no me hablen de conas en las fiestas. Me alegro que hayas caído en la trampa del “dime algo”. Un abrazo

  7. Me ha gustado el enfoque de análisis antropológico. En ese sentido podría haber llegado a asistir a alguna reunión de esas. Lástima que no se puedan llevar a cabo desde la distancia. Ese es el detalle que me ha hecho desistir siempre.

  8. Lo que es la vida. Unos con muchas convocatorias y otr@s sin ninguna, y no porque no haya convocantes sino porque ya no es de “interés” ir adonde no se puede conseguir nada, lo cual es un alivio. Ver quien era y quien estaba (entre los amigos claro). Buen comienzo de semana con una singular narración.

    1. No, afortunadamente había más raros (o normales). Hace unos días me llamó uno de la comida con el que no tuve tiempo de despachar y resulta que tiene un adosado de veraneo por donde vivo ahora. Es notario, quedamos a dar un paseo para “actualizarnos”, así lo hicimos, nada que ver.

      1. A mí me encanta la gente “NORMAL”, dicho así, con mayúsculas. Aunque he de reconocer que en ciertos ambientes prefiero los “raros”. Espero que entiendas la ironía. Me encanta la rareza que representabas en esa reunión (junto con otros) y no me satisface la “normalidad” del resto de los asistentes.
        Un abrazo!!!

        1. Luis, creo que fue Van Gogh quien dijo “Dichosos los normales, esos seres tan extraños”, vas por el buen camino. A mi me gusta lo extraño u original, si es de provecho para el alma 😉 Un abrazo

  9. Pues vaya con ese antiguo compañero de colegio, me saltaré lo de “amigo”. Lo tiene todo el muchacho: Cotilla, metomentodo, chismoso, malpensado, malintencionado, desgraciado, patético, frustrado y que ahoga penas en alcohol. Sí, puedo ser así de contundente. Lo más triste no es el chisme, sino la mala intención quizá, y el difundir mentiras cuando afecta a la vida privada de otros. Su comentario de que cambiaste de cona fue gráfico y objetivo, aunque falto total de sensibilidad, aparte de que una mujer es algo más que su parte sexual. No conocía la palabra. Por cierto, debo aplaudir completamente el comentario de tu tocayo Antonio. Casi que para contestar a las gilipolleces de este sujeto, deberías haberle soltado la coletilla ésa de “la concha de tu madre”. Huyo bastante de estas cenas y reencuentros con ex de hace muchos años. Me encontré con un comentario bastante parecido al que tú sufriste, siempre van a la yugular y a buscar el chisme, o en otras palabras, lo de siempre, lo que vende: Sexo.

    1. Dije que me lo había planteado como un estudio antropológico y eso fue, ni por el forro se me pasó que a los 60 tacos anduviésemos con esas memeces. Y la llamada posterior me mató, un tipo vulgar donde los haya. Triste. Está claro que a la próxima no voy.

  10. Antonio

    Querido Antonio, aquí si que no me queda otra que introducir.
    Como se parece tu relato de hoy a la vida misma, sobre todo a la de los demás. Bueno, vale, también a la mía.
    Me suenan mucho esas convocatorias y conste que considerándome amigo de mis amigos, esas convocatorias las carga el mismísimo diablo.
    Ni que decir tiene, que también el diablo carga las bocas de otros, sobre todo de los que no tiene ocupación, ni preocupación mayor, que la de darle a la lengua (pastosa o no) y a su ¿escaso? cerebro (espeso o no) Por eso a las escasas semanas de nuestra separación (la de mi sufridora anterior, aunque no hay nueva) ya se coló el bulo de que yo me regocijaba con otra, o ella conmigo, pues nunca se aclaró si había viceversa.
    Es lo que hay, pero no me conformo. Lucho contra esas bocas de mierda y esos personajes que a falta de otras ocupaciones fozan en las de los demás. Ayudando siempre, por supuesto.
    ¿recuerdas los alambres que ponían a los cerdos en el fuciño para que no fuciñaran en el suelo de los establos y bajo las alambradas que cerraban las fincas donde se guardaban? Algo así deberían llevar para distinguirlos.
    En todo caso, significativo tema de conversación para una remake de un cole como el que tuviste la “suerte” de disfrutar, por no tener bemoles. ¿Quien los tenía en aquellos tiempos?
    !Ahhh, tienes razón, lo sórdido siempre es materia para hablar, largo y tendido!!

    Un gran feixe de apertas Republicanaas.

    1. Tocayo, mi próximo post, que es la continuación de El último domicilio, habla de la Cofradía del Cotilleo, aunque no es el asunto a tratar en él, simplemente un relato en el que he podido encajar mis opiniones sobre el cotilla.
      Otro feixe.

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