03: Doble duelo (final)

01: El último domicilio  02: El móvil 

Martín había tomado un único taxi de ida y vuelta. En su estado no podía conducir. También pensó que no sería fácil encontrar uno durante la madrugada de un domingo de verano en una turística localidad. Cada vez menos gente se la jugaba en un control de Tráfico. Pesa más el temor a una sanción y perder el carné de conducir que las evidencias contrastadas de los daños que provoca el flirteo entre bebida y volante. Al sector le traerá sin cuidado el matiz. Es posible incluso que haya jubilado a su Patrón, San Cristóbal, y celebre en su lugar a Santa Ginebra, visto el resurgir del negocio.

Tras el funesto trámite, Martín había ordenado al taxista que lo dejase en el quiosco de la ONCE ubicado a la entrada de la Calle Mayor y le esperase ahí para poder dirigirse sin testigos al punto donde hallaron el cadáver. Pretextó comprar cigarrillos en algún bar y dar un pequeño paseo. Al primer impulso que había tenido de llevarse el terminal a casa le sobrevino otro de mayor cordura. Iba a resultar un elemento importante en la investigación. A buen seguro, el juez pediría un informe a las operadoras sobre el posicionamiento y llamadas del móvil de Martín hijo. Convertirse en sospecho de su muerte no entraba en los cálculos, como tampoco inventar coartadas imposibles de escaso recorrido. Bastante había complicado su existencia. Prefirió arriesgar a quedarse sin batería. Conocida la reciente obsesión del hijo por grabar vídeos de casi todo se le ocurrió ir al archivo. Dio con uno que hubiese querido no haber encontrado nunca. Tenía poco más de tres horas. Horrorizado, contempló la agonía de Martín, su rostro, la sangre, sus últimas exculpatorias palabras. Tuvo el tiempo justo de ver varias llamadas perdidas de una tal Laura. Convirtió ese instante en un secreto que se llevaría a la tumba. Deseaba que los “asesinos” sufrieran lo mismo que él, complicarles la vida. Caminando por el muelle en dirección al taxi extrajo la batería y la arrojó a la ría junto al resto de las piezas. Descansa en Paz, hijo, pensó, como si hubiese esparcido sus cenizas.

– Por favor, déjeme en el mismo lugar en el que me recogió, instruyó al taxista.

– Señor, mientras esperaba hablé con un colega que regresaba de un servicio, horrible, parece ser que apuñalaron a un chico en casa de…

– Si, terrible, algo he escuchado por ahí. Si no le importa prefiero no hablar

– Si señor, disculpe, en veinte minutos estamos de regreso…Dios mio…

Desde el momento en que recibió el golpe pensó en cómo decírselo a Camila, su ex, madre de sus tres hijos. Las dos hermanas, una de ellas gemela del fallecido, vivían con ella. Se avecinaba otro duelo, este verbal, en el que sin duda habría heridas. Las palabras también se clavan como puñales. Al llegar se tomó un potente ansiolítico. Veinte minutos después la llamó. Aprovechó ese tiempo para prepararse. Las 6 de la mañana. De por si una alarma, preaviso de lo que estaba por vivir Camila. Pocas cosas buenas se pueden decir a esas horas entre dos personas que ya lo habían hablado todo.

– ¿Martín?

– Si, Camila, soy Martín. Vengo de Cabañal, del cuartel de la Guardia Civil. Han…

– ¡Martín!, qué pasa, por Dios – la voz se quebraba con la sospecha de algo malo.

– Han matado a nuestro hijo, Camila…¿me oyes?

– ¡Martín! – escuchó tras unos segundos de silencio – ¡dime que es un error, una broma pesada, dime que estás borracho, dime que!…

– No, Camila, ojalá se tratara de una broma macabra, aunque no me perdonases nunca o una venganza por tu forma de dejarme. Ocurrió en el interior de un domicilio habitado por un matrimonio mayor, jubilados, a las 2 de la madrugada, todo es muy confuso, ¿qué hacía allí?, ¿los conocía de algo?…

– ¡Oh Dios!, todo esto es culpa tuya, te lo advertí, te dije que lo notaba raro, distante, algo le ocurría y a ti no te importó, estabas en tu puto mundo con tus putos negocios, siempre fuera, te odio, ¡oh Dios!, no sabes cuánto, has arruinado mi vida, jamás te lo perdonaré…

– Camila, ¡por favor!, escucha…

– No, no quiero escucharte ni un segundo más, me produces nauseas, muérete, cabrón hijoputa. Ahora mismo voy para el cuartel.

Martín estaba roto. No había conseguido mantener la conversación bajo control. Inútil volver a llamarla. La separación era demasiado reciente, no había dado tiempo a enfriar el odio. En el fondo disculpaba la reacción de Camila ante una situación tan dramática.

No se había repuesto del shock cuando sonó el fijo.

– ¿Si?…Diga…

– Buenas noches, ¿eres el padre de Martín?

– Si

– Soy Laura, una amiga de Martín, ¿está en casa?, le he llamado al móvil varias veces y no responde, lo he vuelto a intentar hace un rato y sale que está apagado o fuera de cobertura.

– Laura, Martín está muerto, apareció acuchillado tras un muro, enfrente a la farmacia…

– Hostia, ¡qué dices!, joder, joder, ¡que fuerte!, no jodas, no puede ser, ¿cómo lo sabes?

– Vengo de ahí, me llamó la guardia civil para comunicármelo, estoy destrozado…

– Joder, no nos enteramos de nada, nos movemos por el otro extremo del pueblo. Martín sale mucho de los baretos, le molesta el humo, por eso no damos importancia a sus escapadas, tenemos un circuito y sabemos que nos acabamos encontrando o nos guasapeamos, ¡qué fuerte!

– Laura, ¿tú le notabas extraño últimamente?

– Bueno, si, desaparecía por más tiempo.

– ¿Os decía adonde iba?

– Me dijo que hoy tenía que ir a casa de unos primos, ni idea, desde que vio “Following”…

– ¿Following?, preguntó el padre.

– Si, una película, nos habló muchas veces de ella, de un escritor joven, sin trabajo, en crisis de creatividad que para inspirarse decide seguir a gente por la calle, ver qué hacen, a dónde van, esperando sacar alguna idea para escribir. Cambia una de su reglas y un día decide seguir siempre a la misma persona, el perseguido se da cuenta, habla con su perseguidor y le propone entrar en casas para observar la vida de su ocupantes.

(esta serie de tres relatos está inspirada en hechos reales, nunca se resolvió el misterio y los autores de la muerte del muchacho fueron absueltos por un jurado popular)

39 comentarios en “03: Doble duelo (final)

  1. Imaginación y ritmo, se lo lee uno de un tirón sin respirar. Yo que tú me plantearía escribir algo más largo y con más desarrollo, porque creo que lo puedes hacer muy bien, pero que muy bien. Aunque seguro que ya te lo has planteado ?eh? 😉

    1. Pues si, ya me lo “han” planteado (la misma amiga que me empujó a abrir este blog, aparte de mi compañera que también lo hizo y que cada vez que surge el tema me anima). Si me veo capaz intentaré escribir una novela negra, a lo Raymond Chandler (salvando todas las diferencias), a ver si en dos o tres años la tengo lista. Gracias, Carlos

  2. Antonio

    Buenas Don Antonio, vale, ahora “decimos nosotros” está bien el cambio.
    Magníficos relatos, pero sobre todo el ritmo y el lenguaje. Como me haces disfrutar leyendo.
    Y acojonadito me he quedado con tu viviencia. UUUffff!!! Mi corazón en un puño.
    Apertas Republicanas.

  3. etarrago

    Amigo Icástico, aunque me deje el dedo en la rueda del ratón te diré algo aquí: Me encanta todo lo que escribes … uf. tengo agujetas en el dedo

  4. ¿Y así acaba? De una forma algo abrupta, aunque supongo que bastante lógica y sustentándose aparentemente en que el chico copió ese proceder de la película “Following” para acabar entrando en domicilios. Eso explicaría todo y por eso el final tiene su coherencia (esto no son críticas, estoy escribiendo y pensando a la vez). Vaya, qué casualidad, en cuanto has nombrado la película y su argumento por encima he sabido de qué hablabas. Me la descargué hace tiempo pero aún no la he visto, sé que es el primer largometraje de Christopher Nolan, el director de la famosa y compleja “Memento”. Tan compleja que algún día tengo que verla de nuevo, pues de la mitad ni me enteré. Si esto se basa en hechos reales pues es muy fuerte, por otro lado ya habrás pensado que esta trama tiene potencialmente más recorrido. Es que soy tocanarices, no puedo evitarlo. Muy bien narrado y por cierto, vaya con Camila. Cúanto odio y resentimiento.

    1. Acaba como acabó el caso, dejando mil interrogantes. Aproveché esta situación para crear la “trilogía” ficción. La cuestión de por qué entró en ese domicilio sigue siendo un misterio. Se especuló con juegos de rol (que los amigos desmintieron), una apuesta, etc. No conocía de nada a esa gente que “visitó” y por eso me inventé este final, extraño ¿verdad?

      En realidad fueron los finales de cada uno de los tres relatos los que me complicaron la vida (en el buen sentido). Me metí en un taller de escritura que va planteando actividades (ejercicios) diferentes en función de las técnicas que explica en casa sesión. El alumno entrega la actividad (relato) y el supervisor propone las correcciones que procedan (de estilo, sintaxis, etc) y sugiere mejoras. En mi caso siempre decía que mis finales eran cerrados, no pasaba nada pero insinuaba que debería sacarle más partido, que podía abrirlos un poco. Se hacía preguntas sobre ellos que despertaban mi imaginación y yo, obediente, en lugar de cerrar el relato lo estiraba partiendo del final y aplicando la nueva técnica explicada, vamos, iba parcheando, por eso no estoy muy de acuerdo con el conjunto aunque los comentarios sean favorables; no es lo mismo diseñar un único relato y fraccionarlo en tres entregas que hacer lo que hice porque al querer seguir, sin tenerlo previsto, encontraba fisuras, contradicciones, que debía corregir para hacerlo creíble. Era como empezar la casa por el tejado.
      En la primera parte, la que daba por cerrada (El último domicilio), apliqué la técnica “cómo escribir un relato breve en dos capítulos y un final” y en la segunda (El móvil) abordaba “cómo ampliar una historia”, que me vino al pelo. La entrega final, como dije, se explicaba los diálogos (introduje varios, como ves)
      No pensé en el potencial recorrido, como muy bien intuyes y manifiestas porque la siguiente actividad será (al regreso de vacaciones) Eros, le sigue aventura y acaba con poesía y no veo ninguna adecuado para seguir mi trama, por razones obvias, jajaja. Pero te agradezco siempre tus extensos y pensados comentarios, son muy acertados y por eso también me enrollo, jajaja. Saludos

      1. Muy interesante todo lo que explicas aquí, y te agradezco que lo hagas de forma tan extensa, en cierta forma me halaga. Entiendo todo lo que expones y tus sensaciones e impresiones. Te entiendo también porque yo siempre he tenido una fuerte vocación de escritor, pero nunca la he puesto en práctica más allá de artículos pasados y presentes, y mucho menos meterme en un taller, algo sin duda estimulante, divertido, cojonudo. Por eso, aunque pueda entender tu relativa insatisfacción, creo que si has ido escribiendo y parcheando sobre la marcha, tela marinera, porque te ha quedado más que bien. Aparte, aunque pueda incomodar le veo la parte divertida a parchear y corregir fisuras y contradicciones. Claro, como bien dices no es lo mismo que haber escrito ya perfectamente claro un relato entero y luego lo divides en 3 partes. Y además, si explicas que en cada parte aplicaste una técnica distinta, pues tela el resultado, has salido bien librado y con creces. Y si son tus principios como escritor, pues has de estar más que satisfecho, es como todo, después se mejora y se coge experiencia y soltura. También me sorprende que moldearas el final al estilo “Following”, que tiene mucho mérito si te lo inventaste para dar cierto final verosímil o posible explicación. Si encima no has llegado a ver la película (pregunto ahora) pues joder, te lo has currado. Para nada encuentro extraño el final, al contrario, es verdad que de entrada se mencionaron los juegos de rol. Así que por lo que a mí respecta te pondría un notable alto, teniendo en cuenta las dificultades sorteadas. Además, un relato no se limita a su estructura y posibles gazapos en el guión. Está la chicha, la historia, el lenguaje empleado, la forma de explicar las cosas, un estilo que lo haga atractivo e intrigante, y de todo esto andas sobrado.

        1. Jooder, ¡qué bien me he quedao con esto! 🙂 Sí, casualmente acababa de ver la película y me dije, coño, esto me encaja, y la colé en el final porque nadie sabe qué pudo ocurrir, cualquier versión puede ser la correcta. Muchas gracias (por cierto, estoy con la idea de escribir una novela negra, estilo Raymond Chandler, así que si me ves desaparecer poco a poco puede ser este uno de los motivos, otro podría ser que me empieza a aburrir el blog). Saludos

    1. Es muy misteriosa. El matrimonio lo pasó muy mal, lo conoce Lourdes de toda la vida y en alguna ocasión nos encontrábamos con la mujer en la calle y, sin entrar en matería, hablaba de sus sensaciones.

          1. Los peques absorben mucho tiempo y el móvil me permite acceso de forma más sencillo. Salvo en el parque el la mejor manera. En el parque sólo ojos para ellos ya que un depredador puede estar al acecho y aprovechan el descuido. Estamos en una jungla, ojalá esto cambiara alguna vez.

            Una vez escribí sobre esto, no sólo para los viajeros sino para todo. Si te apetece te paso el enlace https://diariodeargifonte.wordpress.com/2014/02/28/el-bosque-de-los-invisibles/

            1. A mi me desapareció un hermano en un parque en 1961 (yo tenía 5 años y medio y él 4 y medio) y nunca más hemos sabido nada, la chacha estaba presuntamente implicada y salió de la cárcel bajo fianza, eran tiempos oscuros. Gracias por el enlace.

                1. Noo, han pasado muchos años y yo era un crio, tranquilo, de verdad, ¿cómo ibas a saberlo?, en todo caso disculpa tú por haberte puesto en este trance, ya ves que lo comento como un lance más de la vida. Mi madre sí que lo pasó mal durante muchos años, incluso vinieron a casa a buscarlo por desertar de la mili, tremendo para ella, llevaba 20 años desaparecido, o así, no veas el ataque que le dio y como puso al sujeto aquel.

  5. mamenblanco

    Jolín qué historia. La idea esa de perseguir a alguien por la calle para ver qué hace la pensé hace unos meses, más concretamente estuve pensando en seguir a mendigos que hay pidiendo en la puerta de los supermercados los días de mercado. Ya no se me había vuelto a pasar por la cabeza, pero quizá lo haga algún día :))))

  6. ¡Qué fuerte!!! Algunos juegos son muy peligrosos, pero los chicos (y no tan chicos) los siguen jugando. Muy buen relato, Antonio. Los leí los tres de un tirón, había leído los otros antes, pero quería verlos en unidad. Muy buenos.

    1. Gracias, Melba, la “trología” esta bastante en ficción aunque los hechos son ciertos, como todo fue y sigue siendo un misterio, aproveché (y hasta podría acertar) Más arriba me extiendo en el origen del relato completo (respuesta a whatgoesaround) Cuando esté aquí te enseño los dos lugares, el de la foto y el domicilio de los hechos.
      Muuuchas gracias por tu piropo, viniendo de la reina del relato por entregas es todo un premio, mucho mayor que los que circulan por ahí. Bicos

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