Monólogo breve de una fabada

Las Musas no aparecen, será cosa del frío. Me veo obligado a recurrir a un viejo post. Como tiene muchas calorías es posible que me lo agradezcan haciendo acto de presencia (si no son rencorosas).

Icástico

Hace un par de meses me hice una inmensa fabada. Puse las habas a remojo, las cocí al día siguiente. Fui cauto con el chorizo y la morcilla. La asedié durante tres días, no permití “bandera blanca”, acabé con ella sin piedad. La victoria pasó factura. Comenzaron mis males, una presión interior, no de conciencia, sino de gas, que no quería abandonar la casa. No sabía si meterme un chute de Aero Red o llamar a Repsol para firmar un acuerdo de explotación que me alejara de la penuria y devolviera la tranquilidad a Canarias. Comencé a vislumbrar el asunto del fracking.

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21 comentarios en “Monólogo breve de una fabada

  1. Antonio

    Querido Antonio, confío en que solo hayas recurrido a un post antiguo y no hayas pasado, de nuevo, a generar males mayores y hayas escrito bajo efectos menos perniciosos que los que generan los gases ¿de efecto invernadero?
    Después son los rumiantes quienes se llevan las culpas. Ya, ya, ahora dirás que tus males venían de la no expulsión de los mismos. ¿No tendría también que ver con los malos pensamientos que también forman parte de lo etéreo de nuestro ser? A ti Trump no solo no te inspira, sino que también te hace hervir la sangre y ahí estás.
    Pobres musas, vive Dios, que son llamadas a tu presencia ¿Por los efluvios olorosos de la deliciosa fabada, o de sus consecuencias gástricas? Acláralo pues, que me quedo un poco en off.
    Si reincides, pues que aproveche!!!
    Apertas republicanas.

    PD Por cierto. cuidado con el fracking, consiste en reventar el suelo, no creo que te convenga.

            1. Gracias Valeria, ya he ido corriendo a ver lo que es un barraquito y seguro que me encanta. El cocinero de uno de esos barcos (Transmediterranea) en lo viajaba mi padre se hizo su amigo y vino una vez a nuestra casa de Vigo y nos hizo unas “papas arrugás”, nunca me olvidaré.

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