Monólogo ‘sesual’

Me gustan los monólogos graciosos. Esa gente que sube a un tablado, aparca el miedo escénico por unos minutos y va tejiendo un discurso de humor. Con alguno solo sonrío, con otros río. Pocos, muy pocos, me sacan una ristra de carcajadas que me obligan a llevar la manos a los ijares para sujetar la verticalidad. Evitar partirme de risa, precisamente. Entre llorar o mearme de la risa me quedo con lo primero, por cuestiones prácticas. Ambas cosas son graciosas. Si le preguntas al humorista quizás escoja la diuresis por haber llevado el humor tan abajo (sin pensar en el inconveniente). Debe sentar mejor que un aplauso. Podría incluir en su página personal los efectos causados en sus intervenciones, sobraría cualquier otra publicidad: Pepito Guasa, el humorista que te hará mear o llorar de risa, según confiesa el 12,7% de público a salir de su espectáculo (sin concretar lo qué). Yo reservaría, sin duda. En cambio, poco chiste tendrá la cosa para el propietario de la sala.

Lo de llorar se arregla rápido cuando las lágrimas son de humor. Si llevas una máscara de pestañas barata es otro cantar (gracias Gemma). Empapar gayumbos braga pantalón es una ‘gracia’ distinta. Lejos de ser un drama genera todavía más momentos gloriosos. Hablo por ‘experiencias’, conozco una familia bastante meona por naturaleza (de riñón perfecto) y he visto cómo ante una sesión de risa no se salvaba ni el sofá, que ya está marchito de los efectos colaterales del humor casero. En una ocasión, practicando sexo y humor a la par, cosa muy sana, me sorprendió la lluvia dorada de mi compañera al retirarme, quizás bruscamente, de tan feliz unión mientras aún se desternillaba con no sé qué ocurrencia, sin tiempo para defenderme, ‘dibujando’ de paso un ‘siete’ en el butacón. O aquella otra en que, la misma partenaire –y la misma práctica– salió huyendo entre risotadas de la cama al baño dejando un rastro en la moqueta del hotel que nos llevó un rato eliminar con la ayuda de unos metros de papel higiénico colocado en fila india y pisoteado. Los momentos fueron únicos, pero lo dicho, prefiero llorar.

No es que me guste especialmente mezclar la sonrisa vertical con la carcajada dental, cada cosa tiene su momento, pero es la crónica inmediata de los pormenores de la pasión recién sofocada lo que a veces desata la hilaridad, por muy serio que sea el sexo. Cosas ocurridas antes, durante o al final, en medio de los fuegos artificiales del éxtasis. El humor también da mucho placer.

Anuncios

14 comentarios en “Monólogo ‘sesual’

  1. etarrago y etfreixes

    Perdona … ¿Hablamos de seso o de sexo? – Bien, en ese caso, te diré que las noches a cierta edad ya no son largas, no son, y que las mañanas sin seso me cuestan una pasta y las del sin sexo un descanso.
    Un abrazo amigo y ojo, no te confundas, creo que no es lo mismo, si no te lo crees pregúntaselo a Rajoy o mejor aún … a Trump

  2. Jajaja! Gracias por el guiño 😉 me ha encantado.

    Bueno, a ver, a mí me cuesta un pelín reírme a carcajadas, o mejor dicho, lo que me cuesta es encontrar a alguien que me provoque esas risas y no me refiero solo a un tema personal, si no a un -por ejemplo- monologuista. También depende de la situación y no nos has dado más datos sobre esas “lluvias doradas involuntarias” de tu dilatada experiencia sexual, que podrían colaborar a ello, como por ejemplo haberse zampado 3 botellas de Albariño, fumarse un par de petas, tener de fondo a Faemino y Cansado y/o ir vestido con un tanga de leopardo y una pajarita a juego.
    La risa es muy caprichosa y aquella película que tanto te hizo reír en un momento dado, te deja con una mueca de idiota la segunda vez.
    De la vida me quedo con lo bueno, sibarita de emociones, y si no encuentro motivo alguno para reírme, me coloco un lapicero entre los dientes para engañar al cerebro y que me segregue toda la serotonina necesaria para tirar pálante… Y además, qué vamos a añadir nosotros si ya lo cantó Peret:

    “Y es preferible… (Jajajá, jojojó, jajajá), reír que llorar
    y así la vida se debe tomar,
    los ratos buenos hay que aprovechar,
    si fueron malos mejor olvidar.
    Mira, mirar al mundo con alegría,
    tratarnos todos con simpatía,
    porque la vida volando pasa,
    dejar lo malo para mañana.”

    1. Gemma, mi experiencia sexual podrá ser de todo, que tampoco, menos dilatada. Albariño no (concretamente), lo otro si, ni Faemino ni Cansado (me encantan) y de ese atuendo fiera (creo que ya nos moriríamos de la risa olvidándonos del sexo, jajaja) nada de nada. No sé si con estas pistas te llegan. Muy bueno y acertado el ejemplo de la película, así es con muchas situaciones, vale para la tristeza. Yo me he reído mucho y he contagiado mi humor pero ahora tengo que asirme a la experiencia que propones (quedarme con lo bueno, lo positivo) porque ya he olvidado aquella etapa. Los motivos para reírse hay que inventarlos, casi han desaparecido. Me agarro pues, a título orientativo, a esa estrofa tan exitosa como certera que me regalas.

  3. A mi me gusta mucho el “stand up comedy”, como le llaman por estos lares. Y a veces me hace reír, otras destornillarme de la risa. De hecho, veo uno todas las noches por la tele, que tiene largo y tendido para hacer chistes sobre Trump. No me lo pierdo. Ahora, eso que estas contando de lo que te ha pasado con tus parejas, nunca me ha pasado. Hmmmmm… Tendré que reírme un poco más en ese momento… Jajajaja… Un apretón gallego del alma… Qué mucho gozas…

  4. Antonio N-T L

    Querido Antonio, tu blognologo me ha provocado una sonrisa, sin llegar a otros extremos.
    Nunca disfrute/sufrí de episodios como los que vos narráis, pero los presumo simpáticos, sino sorprendentes.
    Me gustan los monólogos…. de algunos que se descubren humoristas de lo cotidiano. Otros me aburren soberanamente, pero les reconozco su mérito de enfrentarse al público, por eso de que podría permanecer impávido y dejarle al actor sorprendido.
    La mayoría nos sacan una sonrisa con una anécdota de lo cotidiano, lo que resulta más meritorio, sobre todo porque en los últimos tiempos es difícil encontrar algo de que sonreír en el día a día.
    Gracias por estar ahí y contarme la versión más “sorprendente· de lo cotidiano.
    Apertas Republicanaas

    1. Tocayo, precisamente porque en los últimos tiempos es difícil encontrar algo de que sonreír hay que esforzarse por hacerlo, eso si, no a cualquier precio. Conste que hay gente que te hace reír sin proponérselo, como Marianico, aunque es un humor amargo y penoso.
      Apertas Republicanas

  5. Solo como apunte, en ocasiones, la famosa “eyaculación femenina”, también llamada skirt, tiene justo ese aspecto, un chorro que sale disparado como si fuera el pipí que se escapa. Por lo tanto yo me preguntaría si en lugar de mearse de risa, a tu compañera lo que le pasaba era que estaba eyaculando a lo bestia debido a tus dotes amatorias y mezclado con la risa. Ahí lo dejo…

    1. Ana, no era ese caso, no hay eyaculaciones así, se estaba meando de la risa, por más que destruye esa imagen de buen amante que insinuas sobre mi. Por los puntos suspensivos veo que dominas el tema y que tienes amplia experiencia, quizás el experto amante ande por Asturies…Besos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s