Pilates

Como complemento a mis paseos preventivos, siempre hermosos visualmente aunque ciertamente rutinarios, me apunté a Pilates. Lo hice, además, porque soy propietario de una artrosis lumbar de tomo y lomo, más de lo último. Sin prisas pero sin pausas acabará por poseerme. Al levantarme tras una prolongada sentada tardo minutos en alcanzar la plena verticalidad. El lado bueno es que en ese tiempo obligado a mirar al suelo descubro dónde había ido a parar la puta aceituna que saltó del plato la noche anterior escapando del tenedor o cómo tengo las uñas de los pies, entre otros hallazgos.

He oído hablar mucho del famoso método. Usado para prevenir y curar el dolor de espalda, entre otros múltiples beneficios, aunque mi doctora dijo que esto no me lo cura ni dios. Algo hará, me dije yo. Allí me fui, al pabellón de un IES de mi pueblo. Martes y jueves, de siete a ocho de la tarde. Una horita. Dieciseis mujeres y el menda. Este dominio aplastante de féminas en la disciplina hizo que tardase años en decidirme. Los machos siempre hemos sido más de gimnasia cachimán y pecho lobo, antes que aerobic y Pilates varios. Conste que para romperme solo necesito moverme, en casa, fuera, donde sea. No es la primera vez que el mismo día que comienzo unas vacaciones hipoteco todos los demás por gestionar mal una escalera. Y eso que soy gallego. Para partir la crisma no importa si se sube o se baja. Bueno, a veces tengo suerte y me parto el último día, algo es algo.

Cuando mi hijo era pequeño le trajeron los reyes magos una tabla de skate. Sin perder un minuto salimos a buscar una pista en la que enseñar al crío unas nociones básicas de patinaje y aprendió lo rápido que puede caerse uno de la tabla. Entre subir al patín y un esguince que me tuvo de baja quince días pasó un segundo. Menos mal que había poca gente y estaba a lo suyo. O el verano que me empeñé en aprender windsurf en la playa del camping en el que veraneábamos. Mis hijos de espectadores, mi orgullo a reventar. Caí tantas veces de la tabla que se preguntaron los pobres si no me hubiese compensado más un curso de buceo. En cuanto me alejaba unos metros, hala, chapuzón. El monitor se cansó de ir a por mi y la ató con una cuerda a un ‘muerto’ en el fondo para ahorrarse viajes. En cuanto llegaba al final del recorrido que marcaba el cordel paraba en seco y caía igualmente. Me resultó imposible perfeccionar el estilo. Pasé una vergüenza bárbara.

Llevo dos sesiones de Pilates y bastantes molestias nuevas. Tengo un ‘punto’ peregrino que recorre mi estructura y escapa a mi control. Un pinchazo que va del omóplato izquierdo al lado derecho del centro de la columna vertebral y ahí se queda, meneándose de arriba abajo y retorciéndose como una de esas bailarinas en la barra americana. Sexi no es, pero jode. No sé cuántas etapas ha decidido hacer este llanero solitario. Visión positiva: el dolor de espalda ha perdido el protagonismo y tiene que competir con otros. Si me olvido de la molestia y hago un movimiento de toda la vida, zas, aparece la puñetera. De no establecer relación con los ejercicios pensaría que tengo osteogénesis imperfecta o filatelia bilateral distrófica. Algo feo de cojones. Eso de los huesos de cristal. Me veo hecho añicos. Me animo, esto desaparecerá pronto, pienso, y es verdad, aparece otra cosa.

La elasticidad no está hecha para mi cuerpo. Soy poco estirado, perdonen la humildad. Para mi que me soldaron al nacer. Además, para qué coño necesito tocar el suelo con los dedos de la mano o pasar la pierna derecha al otro lado de la izquierda doblando luego las dos manteniéndolas cruzadas mientras se echa el torso hacia adelante intentando tocar la colchoneta. Una pesadilla. He visto alguna risa a mi costa, claro, como las mujeres tienen más elasticidad. Estoy por subir unos youtubes, a ver si hay suerte. En el peor de los casos la gente se partiría el culo, sanamente, algo de agradecer en estos momentos duros que atraviesa mi país.

Pilates es un sistema de entrenamiento físico y mental. De momento estoy con lo físico, por decir algo. Lo ‘mental’ espero que sea más llevadero porque tengo el coco lleno de malos pensamientos, uno de ellos dedicado al mismísimo Pilates. Fácil imaginar el tuneo que he hecho con un exabrupto de mi época. Si algo salía mal decíamos me cago en Pilatos. He actualizado la frase. Sencillo, cuestión de cambiar una vocal.

Pero no hay que exagerar, tengo momentos buenos, uno es al principio cuando colocamos la colchoneta y el aplauso de la monitora que anuncia el final de la sesión. Lo positivo, he podido escribir este post.

54 comentarios en “Pilates

  1. Soy una “cliente asidua ” del centro deportivo. He pasado por todas las actividades del centro. En todas las claces el 90% son mujeres. Visito a menudo los teatros…la mayoria de los espectadores son mujeres. Las bibliotecas , las académias de baile y un montón de otras instituciones (las universidades incluido) donde dominan las mujeres. ¡ Hombreeeee..! ¿ Donde estan los hombres? Lo de espalda ,tengo lumbago crónico…me salva el yoga. ( Sirve también de mal humor, de estress , de la mala digestión etc. etc….) Apuntate….

          1. No,…tienes que apuntarte a las clases de yoga ,será mejor. Pero si por ciertas razones no puedes hacerlo se puede hacerlo solo , hay un montón de manuales e instrucciones..etc. Pero , seguro que no vas a ser constante y coherente. Y en el caso curativo es imprescindible hacerlo por lo menos 2veces a la semana durante toda la vida. Se convierte yoga en el modo de vivir. Sin un/a profesor/a de yoga es imposible. Pero el esfuerzo merece la pena. Vas a cambiar por dentro y por fuera. Pruebalo. Acupuntura sirve muy bien para quitar el dolor agudo.

  2. Jajajaja, veo que ha suscitado mucho movimiento este post!! A ver, amigo, el Pilates es co-jo-nu-do, eso sí, igual te puede arreglar la espalda que joderte las lumbares si no lo haces correctamente. Yo llevo 3 años en Pilates y no lo dejo ni loca. Al menos te estiras tooooodo. El yoga, fenomenal, y no hacen falta posturas imposibles, a mí me encanta el kundalini, que es más espiritual y sales flotando en una nube. Y ojo, que con una simple meditación yo he conseguido aliviar dolores de espalda simplemente dirigiendo la respiración…
    Y lo de las mariconadas que he leído por ahí… oye que si los tíos preferís una clase de spinning pues adelante, pero para la espalda me temo que no. Yo también lo preferiría si el pu.. tabaco no me dejase ahogada a la tercera pedalada 😂😂😂😂
    Ahora, si lo que quieres es arreglar la espalda, fisio y natación, que es menos cansino y más efectivo.

    1. Completo comentario, Ana. Como decía mi padre (qepd) hay patodos y patadas. Será por oferta. No sé, acabo de acceder a este universo físico mental introspectivo y tengo que darme un tiempo hasta que me note ‘estirado’, luego ya se podrán analizar otras alternativas pero lo importante es haber empezado. En cuanto a lo de arreglar la espalda va a ser complicado, voy para 62 tacos, la naturaleza va haciendo su trabajo y contra ella poco se puede luchar. Muchas gracias y mil besos por tus besos escapados (y por las sugerencias)

  3. Noooo! Llevaba escrito medio comentario y ¡flop! 😦
    En fin… decía que en este blog un fisioterapeuta se podría hacer de oro, y te recomendaba colgar algún video de tus hazañas bélicas en la clase de pilates, probablemente no nos sirva como algo didáctico, pero para reirnos un buen rato seguro que nos vale (desde el mayor de los respetos lo digo) Y de hacerlo que sea rapidito, porque mañana a estas horas no sé a qué país perteneceré, si habrá palos, tanques, los rusos, detenciones , repúblicas o la leche en vinagre… así que por lo que -me- pueda pasar, imploro las últimas risas.
    Cuídense todos, que no los veo muy finos! 😉

    1. Qué pena de ese medio comentario! Bueno, no creo que al fisio le de para retirarse pero lo mismo pilla algún cliente, yo mismo, por ejemplo. Jajaja, hazañas bélicas, si, a lo mister Bean o Benny Hill. Me metes mucha presión con lo del vídeo, no me da tiempo a hacerlo antes de que estrenéis República. Yo tampoco descarto nada de lo que dices, tenemos políticos chapuceros dispuestos a rentabilizar votos aunque mueran catalanes por el medio. Fráncamente, estoy acojonado como nunca. Espero no perder el sentido del humor y poder escribir algo de todo este proceso, a lo Gila. El caso es reirse, Gemma. Besos

  4. Yo te aconsejo que tengas cuidado, amigo, no sea que venga el Soponcio Pilates y te muerda la rabadilla.
    ¡La puta espalda! A mí me va bien con natación… y con la tabla inversora, esa donde te cuelgas de cabeza y te estira toda la espalda.
    Por cierto, no sé si en alguna otra ocasión lo has comentado pero he leído que eres campista. Yo también.

    1. Ya hice natación pero estaba masificado y me atropellaban por las ‘calles’, en vez de relajarme me estresaba 🙂 Mira, apunto lo de la tabla inversora ¿hay que estar mucho tiempo cabeza abajo? 🙂
      Fui campista varios años, tuve remolque convertible y caravana más tarde. Cuando me separé se acabó. Mi pareja actual no es muy de camping. Sueño con una autocaravana o una Van, creo que me va más esto. No descarto hacerte alguna consulta cuando coincida (coincida económicamente, jaja) ¿vale la pena comprarla en Alemania, o cualquier otro país? Un abrazo

  5. El Pilates para mi escoliosis descartado y después de haber tocado todos los palos, que no son ni los del golf ni los de los barcos, para enmendar esa forma de V en que tengo la espalda parches de lidocaina (anestésico local, 2 o 3 diarios recetados claro está) y andarme 4 o 5 kms diarios en plan tranquilo, única solución medianamente aceptable. Así que el o la que no se consuela… Feliz semana.

  6. Bueno, después de leer todos los consejos que te han dado solo te diré que hagas solo lo que te guste. A mí el Pilates me aburre así que no voy, por muy bueno que sea. Prefiero el yoga pero tampoco voy, jajaja.
    Ánimo con los dolores y nunca, nunca, nunca te compares con los de las colchonetas de al lado, salvo que lo hagan muy mal. Entonces sí.

    1. Gracias por el consejo, Paloma, es de los mejores, aparte de tu práctica de ninguno de los dos (Pilates Yoga). Cuando me comparo lo hago con los buenos, para perfeccionar. Pero en todos los ámbitos, no solo en el de descoyuntarme. Bicos

      1. Era broma, Antonio. He hecho yoga muchos años y aún lo practico pero por mi cuenta. Es que en yoga siempre nos decían que no compitiéramos con los de alrededor, que cada uno a lo nuestro. Pero lo que tú dices está muy bien.

  7. Ya veo que has seguido la tradición de apuntarte al gimnasio después del verano, en el fondo eres un clásico !! Yo tengo la suerte de que, aunque mi espalda me da periódicamente algún disgusto y me deja plegado, mi cerebro es incapaz de sentir varios dolores a la vez y eso hace que cuando me duele algo, desparecen los demás dolores, si es el tobillo, ya no me duele la espalda, si me molesta una muela, se me pasa el dolor del cuello, en fin, tengo un cerebro monotarea y no da para más. Suerte con esos Pilates !!

    1. Jaja, Carlos, me tienes tomada la medida, soy un clásico, salvo alguna cosha. Joder, tienes un cerebro maravilloso, quiero uno así. Imagino que hay dolores que solapan otros, en efecto. Yo tengo un catálogo cada vez más extenso y mi cerebro me hace un pase de vez en cuando para actualizarme, a veces digo, joder, este dolor es nuevo, no lo conocía. Y claro, a menos no vamos a ir. Tu resistes estupendamente, aguanta así. Gracias

  8. Jajajaja. Me parto contigo y Pilates, lo siento pero es lo que hay.
    Hace 8 años que hago Pilates, antes hacía yoga (demasiado lento para una prisillas como yo), pero no por eso dejo de recordar mis primeros días donde todo se me antojaba raro, raro, raro.
    Te tocará la fase de que todo duela más, no es por desanimar, es la verdad, pero despues vendrá la fase en la que cada vez que salgas de la clase te encontrarás de lujo y pensarás que vale la pena.
    Y mira que digo cuando salgas, no cuando entras, jaja. Pequeño matiz.
    Pilates es el sitio ideal para conocer mujeres, jeje, no digo que sea tu caso, pero es que siempre somos muchas contra uno, que se encuentra como desplazado.
    En mis clases, de cuando en cuando cae un hombre (lo de cae es eufemístico, claro) y yo ya sé lo que va a durar y por qué viene.
    Viene porque tiene una lesión X y le han recomendado Pilates, se va pitando en cuanto el dolor ha remitido.
    Si, he hecho un diseño de por qué los hombres van a Pilates y hasta ahora no me había equivocado. Pero siempre hay alguien que viene y te fastidia la estadística.
    Desde hace unos meses viene uno de unos 30 y tantos, que se ha empeñado en romperme los números. Pasan los meses y él sigue allí, impertérrito. Creo que vino para quedarse, jeje. Pero efectivamente lo que tú dices, poca elasticidad. Tan poca que hasta que me enteré de cómo se llama, para mi era “el chico que no llega a los pies” . 🙂
    Las mujeres, en general, somos más elásticas, pero no te desanimes, ni tires la toalla, poco a poco verás los progresos y hasta mejorarás la elasticidad y entonces será el momento en el que te rendirás a los encantos de Pilates.
    Bienvenido al mundo Pilates, querido Antonio.

    1. Mucha experta hay por aquí. Desde luego, con los ánimos que das al principio es para salir huyendo, menos mal que lo arreglas al final. Para colmo de ‘maldad’ haces el matiz entre entrar y salir, coño, uno podía encontrarse bien al entrar, pero no, tiene que pasar la horita.
      Lo que nunca se me hubiese ocurrido es ir a conocer mujeres en Pilates, y menos yendo con la mía 🙂
      Veo que tienes una ficha muy completa del Pilates Man, en efecto, yo voy por la artrosis lumbar, si veo que el dolor remite seguiré practicando, es tontería hacer lo difícil y luego abandonar. Espero ser uno de los que te reviente la estadística 🙂 Jajaja, yo también me llamo “el chico que no llega a los pies”. Besos

      1. Jajajaja.
        La cruda realidad por escrito.
        Yo ya imaginaba que no saldrías huyendo, eres aguerrido.
        Lo de las mujeres, 10 a 1 más o menos, cae de cajón. Que no sea tu caso, no iban por ahí los tiros, es una descripción de la realidad, que obviamente no tiene por qué ser la tuya. Era genérico.
        Y sin verte, yo ya sabía que tú tambien te llamas “el chico………” y no quiero hacer más sangre. Jajaja. Besos recuperadores……….de pilates. 🙂

  9. Antonio

    Querido Antonio, he comenzado la sonrisa con tu entrada y no he podido parar, bueno ha ido “in crescendo” con cada comentario de tus ¿amigos?, sus ¿consejos? y tus respuestas.
    Que no va de eso, que no. En serio.

    Cuando cumplí cuarenta (lo recuerdo en la lejanía) decía que era una edad maravillosa, porque todo Dios te advierte de la edad y de los primeros achaques y yo me sentía de puta madre.
    Cuando cumplí cincuenta (lo tengo más fresco) pensaba que todos los que me rodeaban eran unos cabrones porque nadie me decía/advertía nada de los achaques, pero ya los tenía todos, en silencio. Supongo que ellos también pero nadie quería reconocerlo.
    Ahora que estoy a punto de los sesenta ya los conozco, ya los siento, los sufro, vivo con ellos día a día. Los achaques y a mis “amigos”. Todos dan consejos pero lo que es verlos practicando algo, cualquier cosa, te aseguro que no.

    Es cierto que con cada una de esas prácticas que te han recomendado anteriormente podrán haberte desaparecido alguno de tus achaques (palabra cariñosa y disimuladora del concepto cierto y sentido. El DOLOR. Pero seguro, seguro, habrá aparecido uno, o dos, nuevos, a sustituirlo. No hay secreto, no. Solo saber llevar la realidad con consecuencia.
    Vale el ibuprofeno en unos casos, si no se abusa.
    Vale el Yoga, en otros, sino pretendes hacer ese giro posicional que no figuraba en el manual del Kama Sutra.
    Vale la tabla de ejercicios de antes de ir a la cama y de cuando te levantas de nuevo. Vale todo, todo.

    Pero en silencio y a solas, vale más. Eso de sufrir en compañía, en público, lo llevo fatal. Y menos con ellas. Sí, con ellas todo resulta más doloroso. Tengo que reconocerlo.
    No porque me vean, que va!! Además su compañía lo hace más llevadero. Pero, es que siempre hay una que tiene que decir o corregir algo. Porque si es uno, le largas una respuesta y quedas descansado. Pero si es “ella”, con lo caballero que me han educado, me como el dolor, el orgullo y … todo lo que rodea el sufrimiento. Tengo que reconocerlo.
    Ahora camino, paseo, salgo en bicicleta, juego al padle, buceo, salgo de cañas, voy al teatro, a los conciertos de la juventud. Hago de todo. De todo.
    Pero siempre, siempre acompañado de uno de ellos. O de varios.
    Los “achaques” ya viven conmigo, tiene habitación propia en mi casa. Que es su casa.
    Pero no me resigno.
    Mil apertas Republicanas.

    1. Querido tocayo, me alegra sacarte una sonrisa de lunes, valen un huevo. Yo no me acuerdo de los cuarenta ni de los cincuenta. No se me hubiese ocurrido ir a un amigo a decirle ‘voy a apuntarme a Pilates, ¿qué opinas?’ porque ya sé que se iban a descojonar de risa. Tuve un amigo de Cáceres muy apreciado que murió hace poco (QEPD) y era un carallán de mucho cuidado, soltero, con un magnetismo del copón. A veces salíamos a tomar copas a tumba abierta y cuando regresábamos a casa nos encontrábamos con gente madrugadora que había salido a hacer footing. Se paraba, balanceándose, y les decía “degeneraos, que sois unos degeneraos”, me partía. Como ya dije, a mi los dolores me aparecen desaparecen y vuelven a aparecer. Sin ir más lejos, vengo de dar mi paseo preventivo y observé que tenía una ligera tortícolis al mover la cabeza a la izquierda (espero que no sea una señal 🙂 )
      El Yoga nunca lo vi claro, me conozco, cada vez que veo una postura me da grima y me pregunto cómo habrán llegado hasta ahí. Veo que tú estás hecho un atleta, caminas, paseas, haces bici, padle, buceo, uf, he sudado con la relación aunque con lo de las cañas me desenvuelvo (no las de pescar). Quizás no haga tantas cosas porque en este pueblo forastero amigos tengo pocos por no decir ninguno, la soledad no es un deporte.
      Apertas republicanas

      1. Me muero de la risa leyéndo!!..traaanqui no creo q jamas lleguemos a hacer posturas de los yoguis. Es mucho mas sencillo: como el pilates pero sin prisa y sin musica…por cierto esa torticolis es q estas algo tenso😃😃😃 una fisio te vendría genial sin duda😁😁 pero sabes? Lo mejor de todo es hacer lo que realmente te apetezca o te guste..sin tension ni pensar..”joder! Hoy toca otra vez pilates”.. (una cosa cierta es q en un mes flipas de como puedes hacer esa torsion q no llegabas ni de coña) pero solo si realmente te apetece hacer torsiones.
        Sabes? Cuando hago yoga llego a la estanteria de mas arriba en los armarios con mas facilidad…

  10. Nacho

    Ánimo Antonio!!!!. En unos meses estarás hecho un contorsionista 😊. Yo, como de momento no estoy muy mal de los huesos, con mi marcha matinal de 7 km. diarios, me voy , más o menos, manteniendo. Si es que has llevado muy mala vida….!!!!!.😂😂😂. Me has hecho reír leyendo tu entrada.

    1. Nacho, cabrito, te informo de que hago una marcha diaria mas o menos como la tuya (entre hora y cuarto y hora y media) y creía que estaba fetén. Ja. Si algún día te apuntas a Pilates ya verás lo destrozao que estás, aunque lleves mejor vida que yo 🙂 En cuanto a lo de hacer reír, era también la pretensión.

  11. Que sepas que no hace mucho me saqué el título de instructora de Pilates. Por si necesitas clases particulares para no hacer el ridículo en público….
    Es una de las mejores disciplinas que existen Antonio. Cuando lleves un més, no te acordarás de los dolores y ganarás en todos los aspectos. Suerte!!!

    1. Desde luego, qué polifacética eres: poeta, joyera, pilatera. Sí, yo cambiaba a mi monitora por ti, seguro. Lo de las clases particulares no estaría mal pero me pilla pelín lejos. En fin ¿cuánto se tarda en alcanzar ese punto en el que no te acuerdas de los dolores? 🙂 Besos, Patri

  12. Ánimo que la constancia es necesaria para ver cambios en el cuerpo físico. Practico pilates hace nueve años en camilla, antes concurría a pilates en colchoneta y la verdad que la flexibilidad y la postura cambian notoriamente, y te lo cuenta alguien que hace gimnasia desde la cuna según mi madre. En unos meses te estirarás como un contorsionista y si comienzas yoga potenciarás el efecto.
    Un cariño desde Argentina.

    1. Tomo nota, bella. ‘Piano piano se va lontano’, aunque a mi, lo del postureo no me va, jaja, lo digo por el yoga, no me veo haciendo el árbol, ni una rama, siquiera. Gracias, gimnasta precoz. Otro cariño.

  13. ¿Pilates? ¡eso son mariconadas Antonio!, búscate una fisioterapeuta macizorra ya verás como aunque no te cure le alegra la vista 🙂

    PD, Espero que por mis palabras anteriores no me entre una filatelia de esas que joden las verticales o lo que es peor, un gato enterito con uniforme.

    1. Jajaja, mira, esto es para responder en privado. Fíjate que inicialmente, en el borrador, había puesto “aerobic, Pilates y mariconadas” y borré lo último. En cuanto a lo de la macizorra, insisto, por privado 🙂

  14. Los ejercicios son buenisimos para los padecimientos de dolor. Yo hago una bicicleta estacionaria porque mis rodillas no están bien. Pero la dra me recomendó también el yoga. Suerte, gallego.

  15. bueno quejicas, yo estuve en pilates, en spining y en yoga, además de nadar que es lo que más me gusta y hago tres veces a la semana (o cuatro, según se tercie), y jamás vi a nadie reírse de nadie. Es más, ni nos fijamos en las demás. Lo bueno es que cada uno/a hace lo que puede. Interesa que monitor o monitora den instrucciones personales, a ser posible, para evitar malas posturas. Tengo que decir que, por suerte, no padezco ningún mal de espaladas, cuello, lumbar, etc, pero conozco gente que sí los padece y el yoga les ha mejorado notablemente la vida, pasando de consumir calmantes en vena a no consumir nada. El ibuprofeno era su dios. Ambas técnicas, pilates y yoga, se basan en la instrospección -Nada de mirar a la vecina!- y en preguntar a la monitora, aunque sea al final, por posturas a las que no se llega o no se entienden. Cuando eso sucede, se para y se espera a que otra sí se pueda hacer. Esa creencia tan masculina de que toooooodo dios os esta mirando es falsa, os lo juro. Es más, os admiramos por acudir valientemente a algo tan femenino sociológicamente reconocido.
    Me ha encantado el post porque lo tuyo es recrearte en ti mismo y lo haces con mucha gracia, pero en serio: Si realmente el problema existe, merece la pena que le dediques un tiempo. En un mes no te creerás que eres tú mismo.
    Se agradece tu mirada sobre el día a día.
    Ah, yo prefiero el yoga.. hay poca luz, apenas nos vemos y cada uno está mirando a ver qué dice el cuerpo:si se estira o sigue en sus trece. Más íntimo, sin duda.

    1. Buenooo, tú eres una superwoman. Creo que debo aclarar algunos aspectos: 1) La que se reía era mi pareja porque me vio hacer el ganso y los caretos que ponía, estaba a mi lado. Lo gracioso del asunto es que ella no iba a ir inicialmente y yo la induje, de alguna manera, ahora está encantada, mucho más que yo 2) En alguna ocasión he comentado por aquí (mi blog) que entre muchas otras averías padezco sordera. El primer día no llevé el audífono y fue horrible porque el local tiene una acústica molesta que no favorece nada la audición, la segunda sesión lo llevé y me ubiqué más cerca de la monitora y no noté una excesiva mejoría 3) Como consecuencia del punto anterior necesitaba fijarme en la monitora con frecuencia y en otras compañeras para ver cómo ejecutaban el ejercicio ya que servidor no se enteraba de nada.

      Lo que sí aprendí rápido es eso de hacer lo que pueda y me queda por aprender dirigirme a la monitora y decirle lo que siento y mis limitaciones; he observado que dos personas le comentaron no sé qué y se las llevó a la pared y apoyadas ahí hicieron unos cuantos ejercicios.

      Lo del yoga nunca me planteé precisamente por los trastornos posturales. En cualquier caso, primero necesito coger hábitos saludables y disciplina en Pilates y luego ya valoraré esa opción.
      Soy hipertenso (otra más), no se me ocurre tomar antiinflamatorios como el ibuprofeno, si la gente supiera el daño que se está haciendo abusando de ellos y los riesgos que entraña cortarían la administración de cuajo.
      Por último comentar que no me hallo, pienso, entre los que creen que me están mirando. Conste que pasé esa etapa de adolescente, tuve complejo de nariz grande (la tengo, pero bonita, ojo 😉 ) porque me colgaron el mote de napias y algunos compañeros me llamaban así. Ahora he aprendido a reírme de mis defectos, siempre procuro extraer el lado positivo de todo 🙂 y me agrada que lo hayas identificado y pasases un buen rato con el post.
      Felicidades por tu excelente salud y muchas gracias por los consejos y observaciones que tendré muy en cuenta.

      1. A ver, a ver..q no duela la espalda no significa q haya buena salud. Hay otras cosas..pero yo he decidido q tengo demasiados años y quiero hacer exclusivamente cosas q me gustan. Y nadar es una de ellas y yoga la otra..me dan placer asi q ni me planteo no ir. Tengo mucho tiempo libre x las tardes, y eso es un lujo q aprovecho para dedicarme a lo q me gusta. Ahh..no hagas ejercicio al lado de tu mujer jajajaja..Nuuuunca!!

  16. Jajaja. Sabes tocayo. La vida me ha enseñado que la satisfacción en solitario es lo mejor (y no me refiero a la masturbación) que ese es otro tema que no toca ahora (bueno si te tocas acabas liandola). Me refiero a los ejercicios de llámese como uno quiera, pilates, yoga, taichi, etc. Por mi enfermedad me veo como tú, en teoría tengo o tendría que hacer ejercicios de ese tipo y al igual que tú me apunte a clases donde todas eran mujeres (mi mujer me saco de allí cuando empezó a ver comportamientos raros en mi) Bromas aparte no pude aguantar mucho, ni el ritmo, ni las risas a mi costa, por lo que opte por los vídeo tutoriales que pululan en Mr YouTube. Y la verdad desde entonces ni risas, ni prisas, ni pinchazos en las costillas. 😉
    A veces esto de la nube sirve para algo más que para descargar agua. 🙂

    1. Jajaja, pocos buenos ánimos das y a cambio estupendas ideas. No creas que no he pensado en la nube también, y solo llevo dos sesiones introductorias y suaves. No tengo el cuerpo para fijarme en ninguna mujer, si acaso me comparo con alguna y digo ‘madre mía, qué mal lo estoy haciendo’. A ver, me voy a dar un poco de margen, no soy tan vago como tú 😉

      1. Jajaja. No es cuestión de vagancia (que para los ejercicios lo soy). Es cuestión de que uno tiene su orgullo más culino y no soporta las risitas de la feminas (con todo la razón del mundo).

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