No se vende un abrigo

Veinticuatro de octubre. A las puertas de noviembre. He salido a dar mi paseo preventivo. Sol, calor, sequía. Muy inusual en mi tierra, Galicia, en esta época. Sudo. Entro en un bar. ‘Interiorizo’ un café con leche y dos churros, ambas cosas poco preventivas. Cojo un periódico. Una micro conversación distrae mi concentración y me sume en una reflexión de segunda o tercera mano, ya la tenía usada.

Una señora mayor, o de cierta edad, incluso supuestamente pensionista, con el carro de la compra a su vera, tomaba un ‘avance’. Veo entrar a la propietaria, joven, de una conocida tienda de moda de marcas caras. Empiezan ambas a hablar del tiempo, haga el que haga es obligado hablar de él cuando no existe mayor nexo. El tiempo es el pre calentamiento de cualquier conversación. La primera mujer dice a la recién llegada que le gusta este tiempo, que se encuentra bien. La respuesta inmediata es ‘si, pero no se vende un abrigo’. Esa fue toda la preocupación que hubo, puedo entenderlo. Aunque debería saber adaptarse como comerciante; hay almendros y otras plantas que están floreciendo estos días, reaccionan. No pude seguir leyendo. Es algo que me roe roe, no lo del abrigo sino lo del clima. Salgo a la calle. Me encuentro con un amigo que paseaba a un sobrino nieto. Voy a dejar al nene y luego, a la playa, dice. Al despedirme entré en barrena con estas dos pinceladas.

No sé si es un ejemplo de cortoplacismo, de ombliguismo, relajación, inconsciencia o pragmatismo exacerbado. Cada uno habla de la feria según cómo le va en ella, se suele decir. Pero la feria es nuestro planeta. Las veces que he intervenido en este tipo de charla acabo diciendo ya lo pagaremos, hace falta lluvia, no es normal y encuentro siempre similar contestación: hay que aprovechar, mientras eso no ocurra disfrutemos, yo no puedo hacer nada, es lo que hay. Se supone que es ser positivo. O tener visión positiva.

Luego, cuando no quede agua, cuando algún familiar sufra de enfermedad respiratoria debido a la contaminación entrará el agobio e iremos contra los responsables mientras nos quejamos porque limitan el uso de MI coche para llegar a urgencias, al trabajo o la la tienda de al lado, todo es imprescindible. Apearse de la comodidad es demasiado sacrificio, aunque sea para salvar la casa de todos. Tal vez si fuera solo la de uno nos moveríamos más. Y así nos pillará el fin del mundo, gozando. Estar tan pendientes de gozar a todas horas hará inevitable nuestro sufrimiento.

16 comentarios en “No se vende un abrigo

  1. Es un desastre en todos los aspectos, incluido lo del abrigo.
    Aunque algunos solo miren para su parcela, la parcela de todos se está yendo a freir buñuelos (nótese mi corrección al no decir una palabreja …) a este paso ni cosechas vamos a tener y ahí, ay!!!, ahí si que duele.
    Y por cierto, No a los eucaliptos !!!, ya puestos.

    1. En efecto, lo del abrigo es un desastre individual y privado y la sequía es uno público, colectivo 😦 En cuanto a lo de las cosechas, yo, que soy un marujo, te digo que las verduras, hortalizas y frutas están subiendo una barbaridad. Va a salir más barato comer comida basura y se incrementará la obesidad y otras enfermedades provocadas por la ingenta de pienso humano (comida basura)
      ¡¡¡NO A LOS EUCALIPTOS!!!

  2. Cambiar mentalidades es una tarea de largo recorrido. El primer día que prohibieron aparcar en el centro de Madrid por contaminación, todo el mundo protestaba. Una vez que la medida fue implantada, al final todo el mundo lo lleva con normalidad. Cambiar las cosas es difícil, pero solo hay que empezar por algún sitio. Las pataletas de la gente están aseguradas, pero los berrinches siempre pasan. Por supuesto que cada uno debe mejorar su entorno en la medida de lo posible, pero las medidas drásticas tienen que venir de más arriba.

    1. Exacto. Cambiar de mentalidad, ocurrió con el alcohol y el volantey el tabaco en lugares públicos, ejemplos significativos. Las medidas drásticas tienen coste electoral, pocos las quieren aplicar, por eso hay un ‘buenismo’ estúpido que en la práctica es el cortoplacismo, el pan para hoy. Saludos, Sensi.

  3. Aquella no vende un abrigo, la otra va para la playa a “celebrar el buen tiempo”. En mi patio los rosales están floreciendo y un arbolito que sembré y que me tenía con duda de su autenticidad, ahora también está floreciendo. Los pájaros ni se han molestando en emigrar y se quedaron durmiendo en el dintel de mi puerta… ¿Qué a la gente no le parece esto raro? Estamos muy mal. Querido gallego, “El que tiene oídos para oír, oiga”.

      1. Es de preocuparse. Hace dos días, de la nada, bajó la temperatura a 28 grados Farenhigh. Nunca sé el equivalente. Pero fue una diferencia como de 45 grados. Ahora esta semana va a subir de nuevo y va a llover. A ver si me agarra un catarrón. Bicos, caballero andante.

    1. Si, Paloma, tristeza y miedo. Las estaciones se han canibalizado, ya solo quedan dos, invierno y verano. Buen finde, dentro de lo posible y lo que permita las tensiones nacional-republicanas 🙂

  4. Antonio

    Querido Antonio, no te falta razón para la preocupación y/o el desasosiego.
    Me ocurre lo mismo. Cuando los demás hablan del tiempo de forma frívola mi cabeza me repite, erre que erre, “vaya problema que tenemos y no hay quién lo solucione”.
    Y Rajoy a lo suyo, negando el cambio climático con su secuaz Mr, Trump, que a ellos les va a pillar ya con el pijama de madera.
    Cabría eso, dejar pasar y disfrutar, mientras se pueda, de esta nueva climatología que ya no favorece las setas en octubre, las castañas en ¿otoño?, las navizas en diciembre/enero, las…., no, ya nada de nada en su momento.
    Salvo una preocupación solo para los que cada mañana nos sentimos parte del mundo y la naturaleza, con lo que ello supone de preocupación y compromiso con el medioambiente.
    Apertas Republicanas.

    1. Querido tocayo, me gustaría seguir instalado en el flower power, a lo mejor es lo que tenía que hacer para evitar rabietas y sin sabores. O ser imperturbable, también me vale, o un indepe adolescente al que se la suda todo menos una bandera.
      Apertas Republicanas

  5. Por un lado, por una cuestión de supervivencia emocional, tiendo a quedarme con el lado positivo de lo que amenaza negro; será que la parte egoísta que todos llevamos dentro, me susurra que total son cuatro días y uno ha de procurarse un “ha valido la pena”. Luego (o a la par) está el sentido solidario y con vistas a futuras generaciones, que nos empujan a dejar nuestro grano de arena para que no sufran nuestros despojos. Lo ideal (ahora que tanto aprendo de la visión antropológica de mi hija) es adoptar el rol de observador, aceptar que cada uno es cada cual, y sentirse bien con uno mismo separando el vidrio de lo orgánico, cerrando el grifo al lavarse los dientes, aparcando el coche para desplazarse en bus y por supuesto, tomándose un café con churros para convertirse en narrador de lo cotidiano.
    Y así hasta donde el corazón aguante…

    1. El clásico “de perdidos, al río”. En efecto, son cuatro días (y dos nublados, como decía un amigo). Ocurre que poco a poco nos han enseñado a olvidarnos de las futuras generaciones, salvo cuando conviene comercialmente (anuncios de seguros que se preocupan por tu futuro, etc) Mira, no me va a quedar más remedio (por egoísmo) que agarrarme a esa visión de tu hija, solo que cuando veo a la gente gastar 30 litros para lavar los dientes o pegarse duchas de media hora siento que me está robando no ya el futuro sino el mismo presente. Bueno, en el próximo cafe con churros te dedico uno, hala.

      1. “De perdidos, al río”…. ¡¿A cuál!? Ni ríos están quedando… hace un par de semanas estuve por la zona de Grazalema que es uno de los parajes donde más llueve de toda España (no de Andalucía) y charcas, lagos y ríos que pensábamos que estaban “pintados” en el terreno porque siempre habían estado allí, como si fueran parte inseparable del paisaje ya no están.. no queda ni rastro… un charquito aquí y otro allí, poco más grandes que una piscina de urbanización y para de contar… No es miedo; es pánico/pavor… no es pena, es congoja… no es un futuro incierto, es crónico de una muerte anunciada.
        Un beso enorme… cargado de amor y esperanza.

        1. Buen apunte, Ana, no hay ríos. Lo que cuentas es aterrador, en efecto. El Miño, en Galicia, ¡se puede cruzar a pie! desde hace ya un par de meses. La situación es dramática, la crisis de ‘Catalonia’ es un chiste comparado con la situación climática. Lo único bueno en todo esto es tu beso, relleno de cosas tan ricas. Otro para tí.

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