Felicidad light

Tenía todo lo necesario para ser infeliz: dinero poder e influencia, casas coches y barcos, mujeres mentiras y engaños, intrigas y conspiraciones, odios y más rencores…En su entierro tampoco faltó de nada, excepto lágrimas.

Vigilando el tiempo

Estaba obsesionado con no perder el tiempo. Bueno, en realidad contagiado por la obsesión de todo el mundo al respecto. Había gente que pagaba por acudir a charlas y seminarios en los que hacían hincapié sobre el asunto y aunque no les faltara de nada y fueran razonablemente felices regresaban intranquilos tras aquellas ponencias; nadie les garantizaba nunca que su tiempo estaba bien empleado y no tenía fugas.

Llamé a una empresa de seguridad y les encargué que vigilaran el mio. Bajo ningún concepto quería que se me escapara. Si esto sucedía la agencia debía dar con su paradero de inmediato. Yo tenía la sensación de que no lo perdía pero vete tú a saber. De hecho, no sé si habré desperdiciado el tiempo escribiendo esto. Estoy muy tranquilo. Quizás sea un irresponsable. Esperaré a ver que me dicen desde la central de seguridad. Hace quince días que firmé un contrato que incluía expresamente en las cláusulas “pérdidas y desperdicios de tiempo”. No me han enviado ningún parte todavía. No sé qué pensar.

Evolución favorable

Pasé de amarte a destajo a quererte con sosiego.
Del estado de Ansiedad a mi isla de Serenidad.
Pasé de sentir cómo se fugaban los días a tu lado a atarlos todos en ramos de primaveras.
Del fuego que consume al calorcito que proporciona tu mirada.
Pasé del amor ciego a una ternura palpable.
De arreglarme en el espejo a ponerme guapo ante la luna de tus ojos.
Pasé del latido agitado del corazón al arrullo de agradables pensamientos.
Del aleteo de mariposas en mi estómago a las patadas de otra vida en tu vientre.
Pasé de mirar el reloj cada segundo a enterrar sus manecillas en tu mundo.
De ser atacado por tus abrazos a negarme a sacar la bandera blanca de rendido.
De la locura de amor a la cordura de amar.
Pasé de acelerar mi vida a frenar ante cada curva de tu cuerpo, recreándome en el paisaje.
De ser un volcán ardiente a hundir en el cráter de tus entrañas la simiente.
De vivir en una nube a mudarme a un barrio de tu alma.
Pasé del cielo al limbo porque mi amor inmaduro está todavía creciendo.
De no poder concentrarme a diluirme en tu sonrisa.
Pasé de la pasión al deseo sin olvidar el atajo cuando te veo.
De que me quitaras el hambre a alimentarme en tu compañía.
Pasé de renunciar a todo a no necesitar nada más que a ti.

Dentro

Se me ha escapado un año ¿alguien lo vio? Me ha dicho la gente que si me doy prisa lo puedo pillar muy cerca, ahí en el 31D, que es por donde se cuelan todos, parece ser. Por más que me empeño en mantenerlos atados con todo tipo de artilugios y patrañas no he tenido hasta ahora fortuna. Son ellos o yo. Acabará siendo lo segundo.Voy a atentar contra el tiempo para acabar con la dictadura de los relojes. Estoy harto de que las agujas solo hayan aprendido a caminar hacia adelante. He reculado en varias ocasiones y mantengo el orgullo intacto, no pasa nada si damos unos pasos atrás. Claro que soy racional. Harto de la seguridad de Tic Tac. Es un personaje chulo y desafiante que me aguanta la mirada, acunada en su sonrisa ganadora. No lo soporto.

Tengo miedo a que se vayan los días porque buscan malas compañías. Se organizan en pandillas. A algunas temo más que a otras. Las semanas son jóvenes e inexpertas, no me amenazan ni me faltan al respeto. Pero estas se juntan con los meses. Ambos bandos se cortejan y acaban preñándose de años, que son unos críos insolentes. No sé qué les dan de comer pero crecen rápidos y arrogantes. Más de uno me ha tratado mal, de lo duro que ha salido. Otros han pasado de mi y creí haber caído en el olvido, pero no, siguieron con su trabajo y me dejaron en manos de los lustros, que no se andan con chiquitas. Cada lustro te trata de una manera. Cada uno deja su huella. Es posible que te encuentres mejor en uno posterior aunque puede ser un engaño para que te confíes. Es entonces cuando aparece la década, una señora mayor que da unas zancadas que conviene detener, pero tampoco hay manera de ponerle la zancadilla. No sé qué apuro tienen. Nunca miran para atrás aunque oigan chasquidos en los precipicios. Ellas mandan sobre la vida. Una vez que te mira, no importa cuales de los mentados, ya no lo vuelven a hacer, les sobra con una mirada para dirigir tu camino. Mantenla cuanto puedas. Luego quedarás dormido.

Me gustaría vivir “dentro” de una semana, “dentro” de un mes, “dentro” de un año un lustro o una década, me da igual si es “dentro” del mes de enero o de mayo o dentro del 2017 o 2031. Prometo no escaparme como se escapan los días…y compañía. Prometo cerrar los ojos para no saber que me miran.

Operación Deseos

Una avalancha de buenos deseos en forma de palabras e imágenes digitales fijas y animadas ha tenido lugar en diversos lugares del planeta. Se espera una réplica los días 30 y 31. El desprendimiento ha sido provocado por la sincronización de millones de dedos índices y pulgares, aporreando al unísono teclados de móviles y tablets. Según declaración de algunos supervivientes, ha sido una experiencia extenuante: “cuando me estaba reponiendo de un buen deseo me encontré de pronto con otra docena de ellos y así sucesivamente”. Gracias a dios, la gente se ha recuperado rápidamente y hasta ha organizado multitud de partidas de voluntarios que recogerán los deseos que sobren y se hallen en buen estado para enviarlos a pueblos remotos de nuestra memoria que desconocen las felicitaciones. Muchos de sus habitantes carecen asimismo de índices, pulgares e incluso extremidades completas. Este macro movimiento ha sido bautizado como Operación Deseos.

Lady wordpress

Las Musas me han dado permiso para hacer horas extra. “Siempre que persigas algo bello”, pusieron como condición. “Aún cuando no lo alcances, Tucho, porque la belleza empieza por la voluntad”. Así que, sin dar más rodeos, marché directo hacia la bruma en busca de una dama que ahí habita. La humildad le exige ser tenue. Sutil. Vaporosa. La más elegante dama de wordpress, me han dicho. Miss wordpress. Herida de envidia, confesó que moría de ella. El daño le fue causado por un precioso homenaje, dijo. Y por encargo voy a su encuentro. Soy mercenario de la vida. La ninfa que vino a mi orilla me pidió otra ofrenda para lady y así curar su agonía. No quiero que se haga tarde.

Entré en la niebla. Vencida la vista por su espesura recurrí a la voz para encontrar a la señora. Aunque te refugies aquí eres cálida brisa —dije contemplando el vaho de mi aliento, dibujando mis palabras—, mar en calma dentro de esta bruma, soplo de otoño levantando las hojas caídas de su sueño frío en el suelo, eres música y eres vino a pie de una cálida chimenea…

Otra voz sonó en la etérea opacidad de aquella atmósfera: ¿Quien eres tú?, ¿Qué buscas?, ¿Con quién hablas?…Tras las preguntas emergió una bellísima mujer. Su presencia sus gestos sus maneras, quilates de dulzura. Me invadió una paz instantánea. Entonces supe que era bella también por dentro. Soy un pescador de sirenas extraviado en la calima –respondí. Sin duda te busco a ti, lady, ahora lo sé. Traigo este homenaje para sanar tus males. Y aquella voz tembló, emocionada.


Para María Jesús Beristain, dueña de apuntes de salitre. He tomado prestadas unas descripciones de nuestra común amiga Ana Fernández, sin ellas hubiese sido imposible fotografiar a MJ en su bruma.

En tu orilla me quedo

Desde el salón de mi casa vi incrédulo una sirena pasar. Me pareció sedosa. Cada vez que emergía lo hacía con tanta fuerza que su pelo se secaba con el aire que desprendía. Su melena competía con el sol. Deslumbraba, ayudada por sus escamas de mujer. Su cola emitía un lenguaje que enseguida entendí. Tenía su propio Braille. Baja, ven –decía agitando el agua. Y mi ser. Supe leer la espuma. Bajé al muelle corriendo a pedir una red prestada. Parecí un loco ante las miradas de los rudos marineros. Nervioso comencé a correr entre las rocas intuyendo que ella me observaba y seguía mi caminar. Busque una cala tranquila al amparo de varias rocas y la esperé. En cuanto me ubicó se acercó y me espumó sus palabras:

Echa las redes para que no pase de largo.

Abre tus brazos

Recógeme despacio…

Y allí en tu orilla me quedo

Por siempre.

Mientras seguía su consejos notó en mi mirada que tuve miedo. Que no sabría como cuidarla…

Tú ya sabes los cuidados que requiere una sirena, Tucho –me aleteó.


Dedicado a Ana Fernández, que lo inspiró.

Foto Pixabay (gracias siempre)