Perimetrado

Debí de haberme perdido algún capítulo de Esnobismo Express. O que de la noche a la mañana los medios me consideran audiencia erudita y sueltan un palabro nuevo a bocajarro. Perimetrado. Luego lo repiten hasta la saciedad. Acto seguido, uno, convertido por el bombardeo en experto acelerado, larga en la cafetería, la oficina, la peluquería o en el taxi que el incendio de Torrejoncillo del Sieso está por fin perimetrado y los contertulios, en esas diferentes ubicaciones, responden uf menos mal o gracias a dios. No te encontrarás con alguien que dispare su duda: ¿qué cojones es perimetrado? No, cae de cajón, la cosa viene de perímetro. Evidente lo que quiere decir. Jamás delatar la ignorancia, si fuera el caso.

‘Tras 6 días de trabajo logran perimetrar el incendio de Yeste’. ‘Trabajan para perimetrar el fuego en la sierra de Segura’. ‘Incendio perimetrado y sin llama’. ‘El incendio de Moguer está perimetrado y evoluciona muy bien, según las autoridades’. ‘Perimetrado el incendio de Campillos de Altobuey tras quemar 1.200 hectáreas’. Como vemos, por ejemplo, en este último caso el fuego quemó mil y pico hectáreas antes de quedar perimetrado, como si a a partir de ahí no creciera el perímetro ni un centímetro más o no supusiera ningún peligro.

Ring ring ring. Mire, le llamo de Aldea Serena, estamos rodeados por un incendio bestial, está todo cubierto de humo, casi no podemos respirar, estamos acojonados. No se preocupe, tranquilo, lo tenemos perimetrado. Ahora pasamos a evacuar la aldea por si las flies. Como está perimetrado puede seguir ardiendo, ya estábamos avisados, luego si el fuego avanza, se despendola y “desperimetra”, es otra noticia. Una colateral.

Antes de la moda del perimetreo, el verano pasado, sin ir más lejos, informaban de la aparición de un incencio, sus proporciones y la consiguiente alarma que iba despertando para acabar informando de que ya estaba felizmente controlado, extinguido o sofocado. Finiquitado. No, ahora está perimetrado, ya veremos lo que pasa a partir de ahí. Como si fueran a hacer un incendio por capítulos o temporadas: “Abrasados”. “Acorralados”. Juro por mi boleto de la primitiva o de la ONCE que los locutores emplean perimetrado como sinónimo de controlado, apagado, y a otra noticia. Lo he comprobado en varios incencios. Me tienen quemado. Comprobé que ya no ardían. Estaban perimetrados ¿?

Algo parecido con el mercurio, asunto del que habé en su día. Es llegar el verano y se llena la tele de canícula y mercurio. ‘El mercurio ha subido hasta los 40 grados’, ‘El mercurio no da respiro’. Como si no existiera el termómetro. Como si fuera un condón de cristal que envuelve al elemento químico y le gustara más a este levantarse a pelo, con fuerza, hasta los 40. Prescindir de la carcasa. Fue prohibirlo la UE en 2014 –ningún aparato que lo contenga puede ser comercializado– y venga matraca con el puñetero mercurio. Lo curioso es que el sólo vale para la ‘canícula’ o calor, para subir. En invierno, esos mismos personajes del tiempo hablan de que las temperaturas se desploman, que caen bajo cero o un poco por encima pero NUNCA mencionan el mercurio. A pesar de ser un metal pesado jamás cae. Mucho más pesado que los tipos y tipas de las isobaras.

Macedonia de botella

Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas, y si se suman una manzana y una pera nunca pueden dar dos manzanas porque son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta” Esto es como un botellazo; la madre de semejante perla no es una ostra, es Ana Botella.

No es que me despierte la libido esa señora, pero al escuchar la palabra pera sufro una satisfactoria regresión. En mis tiempos de efervescencia, una pera era una paja, uno de los muchos nombres que recibía la masturbación masculina. Pajote o pajilla, manola o manuela, un sube y baja, una maraca, chusca o gayola, un solitario. Por no entrar en nombres compuestos como sacar brillo al calvo y un sin fin de ellos. Vamos, “un menage a one”, un polvo viudo. Auto-conocimiento. Me quiero, me amo y me satisfago. Por lo que respecta a la femenina los hay muy sonoros y sugerentes, como hacerse un dedo o petarse el chocho, cosa que me pone mucho, mas que nada porque es una pena que el uno no se lo hubiera podido hacer a la otra y la otra al uno.

Basta que hable de sumas la interfecta y me viene a la cabeza todo lo que restaron sus compañeros de carné. De afiliación y filiación. En efecto, hay cosas que deberían ser naturales pero la propia naturaleza del ser humano lo trasforma todo. Conste que si existiese interés comercial en sacar una manpera o perazana (posibles nombres de un híbrido salido de manzana y pera) no me cabe duda de que ya existiría. Con las frutas de hueso (y sin él) no sé cuantos bastardos han visto la luz, algunos muy sabrosos. O la sandía sin pepitas, gran invento.

Hablando de bastardos, y adulterando más la frase dislate de la Botella. Si se suman un político del Partido Podrido y un empresario, aunque sean dos hombres o dos mujeres, sale la dios es padre y la virgen bendita (una fábrica de milagros y extraños fenómenos). Como mínimo sale una franquicia de tramas corruptas. Miles de cerditos vacíos. Como las huchas de las pensiones, para que otros cerdos engorden, medren y se retiren, ellos, la prole y tátaraprole, impunemente. Si la suma es un indeseable político es con un fiscal anti corrupción sale un defensor del mangante que para mi quisiera cuando robe una gallina. Si el sumando incluye un periodista sale un esbirro a sueldo que deforma la realidad, tortura una verdad hasta hacerle confesar una mentira.

Si se suman un cura y toda su jerarquía con un niño, asunto también muy antinatural, sale una vida destrozada para el último, cuyo secreto queda enterrado en la misma sotana la mayoría de las veces. Si se suma un genocida y un puñado de fanáticos sale un golpe de estado con un millón de muertos y un gobierno talibán. Aquí sabemos mucho de sumas macabras y degeneradas.

En fin, derrapé totalmente. Me salí a tomar por saco. Iba a hablar del orgullo gay y se me cruzó la botella en el camino con aquella frase, tan inculta como rancia. Eso altera cualquier percepción, así que lo dejo aquí. Viva el orgullo gay, el guay y cualquier otro del que se pueda presumir, orgullosamente.

Karma Occidental (KO)

“El segundo es el primero de los perdedores”. Esta frase se le atribuye a Ayrton Senna, para muchos el mejor piloto de la historia de la Fórmula 1, tres veces campeón del mundo, trágicamente fallecido en Imola en el ejercicio de su pasión.

La realidad es que el mundo está lleno de perdedores, de segundos, terceros, cuartos, vigésimo primeros y últimos (estos pueden ser los primeros, dicen). Lleno de obedientes y colaboradores necesarios que mantienen a líderes mediocres, de pacotilla. Dictadores, sicópatas, ladrones. Por supuesto, lleno de vencidos, también. Estoy un poco cansado del discurso Líder – Liderazgo, a la vista de los resultados. Es fácil hablar sobre líderes. Solo hay que sacar lo mejor de cada uno aunque luego nos engañe con lo peor. ¿Quién no tiene algo de líder, una migaja? (Aunque sean los famosos quince minutos de gloria). Sin contar con las posibilidades económicas o materiales imprescindibles para llegar a la cima o habitar en la cuneta, en su defecto. No es lo mismo nacer en EEUU que en Somalia.

Hay que ser líder a toda costa. Es el mantra. La matraca. Aunque no se tenga madera. Lo demás es un fracaso, con suicidios incluidos. Las empresas buscan líderes, la política también y ya vemos en que acaba todo, para ellos. Nadie pone un anuncio “necesitamos un buen segundo”, no, siempre se buscan líderes, incluso en organizaciones que están en la cola. Si todos nos convirtiéramos en líderes terminaríamos siendo el líder n.º 1, el líder n.º 2 y así hasta el líder último o el líder tontodelhaba y vuelta a empezar. De alguna forma habría que diferenciarse. Qué cansino, el rollo. De hecho, no existirían líderes si no hubiera segundos ni perdedores. ¿Alguien se imagina una carrera de Fórmula 1 o cualquier otra sin segundos ni terceros ni el que pincha o abandona siempre? Un coñazo. O que todos cruzaran la meta empatados. Aunque la máquina dictara que entre el primero y el vigésimo hay una milésima de segundo tendríamos un vencedor y 19 perdedores. No, son necesarios los segundos, los vigésimos y los “trigéminos”. Sin segundazgo no hay espectáculo, no nos engañemos. Incluso en los reálitis seleccionan de entrada al tonto sin posibilidades que hace el ridículo, del que reírse públicamente para alcanzar audiencia antes de que se peleen los talentos y nazca el nuevo líder. Véase Got Talent o Master Chef, entre otros.

Asistimos a una avalancha de gurús, coachs y demás sabios en todos los ámbitos que podamos imaginar, algunos realmente buenos y otros de copia y pega. En cuanto han hecho dos tortillas se consideran expertos tortilleros y se dedican a enseñar a quienes llevan toda la vida haciéndolas sin saber que se llamaba tortilla. Nos estresan con la competitividad pero los de arriba no compiten, colaboran, que es la clave del éxito. Las petroleras, por ejemplo, que se unen para fijar un precio que les convenga, sin hacerse daño. Si colaboráramos, todos seríamos líderes.

Luego está esa necesidad de fusionar la espiritualidad oriental con la occidental, como si vivir en el Tibet fuera lo mismo que vivir en el centro de Madrid o en Sudán y con dos mandalas y un mantra reguláramos los diferentes “estreses” y nos equiparáramos, como si trabajar en el almacén logístico de Amazon fuera lo mismo que rezar en un monasterio tibetano.

A la masa la han obligado a competir para dividirla y controlarla. Para tener un mundo de sirvientes. Uno solo alcanza cierto grado de bondad y perfección después de muerto, cuando ya no da la lata. Las alabanzas, tras la muerte, sorprenderían a muchos de los fallecidos, que a buen seguro desconocería haber tenido tantas virtudes. Lider post mortem.

Acabo de descubrir una canción que participará en Eurovisión 2017 y que resume bien el asunto (la letra). Y además es italiana, coño.

Noche Internacional de la Mujer

Harto de que la claridad no resuelva nada significativo, salvo dejar a la vista la hipocresía, propongo que la Noche Internacional de la Mujer sustituya al Día Internacional de la Mujer. A veces se ven más claras las cosas oscuridad mediante. En mis muchos años de existencia, la cantinela de la lucha y la igualdad ha pasado a ser un estribillo machacón, el resto de la letra no importa ni se la espera, aunque con sangre entre el te quiero y el te amo. He llegado a la conclusión de que igual da como da igual, o tanto da como da lo mismo. Siguen las palizas, siguen los asesinatos machistas, sigue la cosificación, sigue el techo de cristal, sigue la discriminación salarial, sigue el peso del hogar, sigue el desprecio, el ninguneo, sigue todo contra la mujer, salvo alguna cosha, como diría marianico. Evidentemente, algo se ha avanzado, quizás solo lo imprescindible para darle una tregua a la conciencia hombruna.

A ver si la oscuridad trae luz, o trae hogueras que prendan los pedestales del machismo.

Lo que siento

Una de las pocas ventajas que puede tener ser mayor es decir lo que se piensa sin temor a consecuencias, o que no importen. Un gustazo. Tanto si se le va a uno la olla como si se ejerce voluntariamente. Estoy deseando que no me importe decir lo que me pasa por la cabeza gravemente, porque en su grado leve lo digo a menudo en este blog, a veces con algo de temor. Lástima que tenga que esperar tanto. Anticipo que casi todo lo grave es políticamente incorrecto, que es como le llaman ahora a la libertad de expresión cuando molesta a la jerarquía canalla. Como se suele decir, la verdad ofende. Por cierto, si es verdadero el dicho “no ofende quien quiere sino quien puede” no entiendo por qué se muestran tan sensibles quienes mandan y legislan cuando les dirigimos nuestras opiniones, será su conciencia la que de verdad puede y por eso dictan leyes mordaza. Será que damos en el blanco.

Ojalá pudiera avisarme la médico. Que en un chequeo rutinario en el centro de salud me dijera “te queda una semana de memoria” (ya tenemos bastante confianza). Antes de perderla dejaría las mías por escrito, con nocturnidad alevosía y con mucho gusto. Con placer inmenso. Si, diría todo lo que siento. Justo antes de iniciar ese triste viaje por el vacío. Y ahora que estoy cuerdo digo, para que conste, que decir lo que siento me llevaría ante un juez y tal vez a la cárcel, bajo no sé qué acusación. O al manicomio, a un hotel de cinco estrellas por haberme hecho famoso o al hoyo porque ya estoy muerto de un tiro. En ese estado de deterioro todo y nada es real, imagino. Y las visitas me dirían ¿sabes por qué estás aquí?, y yo, sonriendo, que ni flowers. Y acto seguido me responderían: pues por decir que fulano merece esto y lo otro y de lindo gusto lo harías tú. Y le seguiría mirando con la misma sonrisa y las mismas flowers, posiblemente feliz, con cara de bobalicón.

Así que a todos los ladrones con nombre y apellidos los tengo escondidos en mi memoria para cuando toque llamarles ladrón a pecho descubierto, aunque todo el mundo sepa quienes son, hasta los mismos ladrones. Espero que llegue el día en que no tenga nada que esconder, incluidos los pensamientos, porque nada me importe. Eso debe ser la auténtica libertad, más o menos.

Un seguidor, comentarista y amigo en mi anterior post decía muchas cosas sin decir nada en concreto, con habilidad. Y entonces pensé que la ley mordaza era maquiavelicamente mejorable en ese aspecto y podrían introducir una enmienda que viniera a decir “todos aquellos que sin decir nada en concreto y de su palabras pudiera inferirse una ofensa a la honorabilidad de un cargo público y tal y cual” Él lo definió como delito de pensamiento. Es posible que no tenga que esperar a ser mayor.

Sayonara baby

En un eructo, el olvido te regurgitó sobre la acera, cuando te vi, cuando nos vimos. Frente a frente. Creíste que iba hacia ti, ¿a tu encuentro? Sonreí y me torciste el gesto, en una mueca grosera que pareció el resumen de un tiempo en común en que también retorcías mi vida sin dar tiempo al enderezo, un movimiento continuo, sin fin, circular, repetitivo, lleno de treguas que (me) nos llevaron al hastío. Sobrepasaste mis hombros, triunfadora. Negando el saludo consumabas el desprecio. A la espalda dejabas la esperada venganza, tan ansiada desde que me fui. Y te alejaste altiva, sin mirar atrás ni recoger tu derrota. Porque nunca llegaste a saber, te lo digo ahora, que lo menos necesario eran tus presentes y tu recuerdo. Allá tú, siempre tan segura, de tu inseguridad. Del pasado, ya aprendí, incluso a amar. Felices los dos. Tanta rebelión…si nunca fui tu enemigo.

Queda todo

La tajada de la vida se va. La comió el tiempo, sin hambre ni piedad. Es su trabajo. Le queda de segundo plato hueso al rico reuma, un par de caldos desaboridos enriquecidos con avecrem. Hueso seco, frágil. Adiós cuchillo jamonero, se acabaron aquellas lonchas de sabor que acunabas con cariño en tu filo, brevemente. El tiempo no tiene estómago ni paladar, por eso puede comer de todo.

Asoman pliegues en los párpados que encarcelan las miradas, cansadas, o mitigan su dureza o su vigor. Acude poco a poco la torpeza, sabia, que recela de la velocidad, “oiga usted, a su edad”. Queda el sexo arrinconado, pendiente del brote verde de un deseo, ajado, de la persona que está a su lado. Vale también de caridad, si se sabe mendigar. Quedan los nietos, si llegan. Su bullicio será el eco de un pasado que suena. Queda una guerra de recuerdos batiéndose a muerte, ojalá venzan los buenos y cuenten la batalla antes de nombrarte su nuevo rey.

Quedan citas con la médico; encuentros sin ningún amor. Son sus promesas consejos o pastillas que van matando la ilusión. Quedan paseos preventivos. Todo lo que queda, es por si acaso.

Quedan más inviernos que primaveras. Quedan miedos que se acumulan: miedo a caer y a romper, a no saber levantarse. A que no te quieran socorrer porque tu tiempo ha pasado. A ser un inútil útil, o viceversa, que viene a dar igual. Resultar para tu acompañante un lastre pesado, si no doblas antes de repente, fulminado. Que así sea amén jesús. Quedan visitas de la tristeza, que te tira los tejos porque eres una fácil presa. Cuando te pida un baile dile que te da pereza. Queda vivir de prestado.

Queda, claro, engañarse con gusto a diario, repitiendo bien alto ¡LA VIDA ES BELLA! Celebrar cada alba. Festejar cada amanecer como si nunca hubieran existido. Queda sobrevivir en ella, queda mirar y queda ver. Respirar a fondo hasta que duelan los pulmones. Hacerle una autopsia a las fragancias para ver de qué aroma han muerto. Arañar con furia la naturaleza para que salpique en tu cara su savia, como si la hubieras herido de rabia, de no querer abandonarla, quiero decir. Queda sentirlo todo…con los sentidos que queden, de guardia. Queda la rutina, de vivir. ¿Quién dijo que la rutina mata?